Nuevo sitio A 25 años del asesinato de Walter Bulacio 24 Mayo 2016

Otra vez represión en el rock

En el marco del recital de La Renga, realizado el sábado 21 de mayo en la ciudad de Pergamino, las fuerzas policiales y de seguridad privada reprimieron al público que se preparaba para disfrutar del espectáculo. CORREPI y múltiples medios alternativos, denunciaron los embates de las fuerzas represivas, quienes cada vez se sienten más respaldadas por el gobierno macrista para atacar al pueblo trabajador.

A 25 años del asesinato de Walter Bulacio | Otra vez represión en el rock

Una nueva y típica jornada de "misa rockera" se vivió en la ciudad de Pergamino. Micros y autos provenientes de todo el país llegaron a la localidad bonaerense para disfrutar de un nuevo recital de La Renga, una de las bandas más convocantes del país. Durante el día, aproximadamente 40.000 personas se juntaron en las inmediaciones del predio a disfrutar del tradicional asado renguero con amigxs o familia.


Al acercarse la hora del inicio del show e incrementarse la cantidad de gente que se dirigía hacia el predio del recital comenzaron los problemas. Las entradas habilitadas para el ingreso de lxs espectadores eran dos, pero la mayor parte del público ingresó por una de ellas, ya que todos los micros estacionaban de ese lado.


No se trataba de un operativo de ingreso con filtros escalonados, reducción de caudal de gente ni personal idóneo que oriente el ingreso, sino que para lxs miles de jóvenes la señal de que estaban llegando al recital era un cordón compuesto por seguridad privada y por la PFA pertrechada con escudos, armas largas y bastones, algo que debería extrañarnos si tenemos en cuenta que estamos hablando del ingreso a una actividad cultural.


No bastaron más que algunos empujones -propios del aumento de la cantidad de gente que se predisponía a entrar y por el embudo provocado por el cordón de seguridad- para que comenzaran las agresiones del personal de seguridad privada contratada por el productor cordobés José Palazzo. Estos patovicas, comenzaron a repartir a diestra y siniestra un sinfín de trompadas y patadas. Cuando la presión de la gente sobrepasó a este primer cordón, en la retaguardia se encontraba un segundo cordón integrado por la PFA, que no dudó en continuar la represión a la gente con palazos, gas pimienta y balas de goma. Ante esta situación, muchos jóvenes resultaron heridos sin recibir inmediata atención, además de que muchxs otrxs perdieron su entrada en la represión y no pudieron ingresar al recital.

Una situación similar se vivió al final del show, donde nuevamente colapsaron las salidas y, frente a la mala organización, la policía y la seguridad privada volvieron a responder con agresiones, registrándose nuevamente heridos de balas de goma, golpes y gases.


Cabe destacar que la producción de Palazzo, tuvo a su cargo la seguridad del recital de La Renga realizado en 2015 en la localidad cordobesa de Villa Rumipal, donde fue asesinado Ismael Sosa.


Frente a la ya conocida excusa de las personas "coladas" que esgrimen las empresas y fuerzas represivas para lanzar estos ataques, cabe resaltar que quienes estuvieron en el recital pueden dar cuenta de que no existió ningún tipo de agresión física de "colados" que pudiese esgrimirse como un supuesto "justificativo" para la represión descargada sobre el público. Lxs asistentes saben que durante todo el dia no hubo problemas entre las 40.000 personas que allí se encontraron. Esto deja claro una cosa: el Estado es partícipe y legitima el accionar represivo debido a que se trata de un público joven, trabajador, proveniente de barrios populares y cuyas condiciones de vida (incluida su forma de acceso a la cultura) se ve atravesada por la violencia estatal y empresarial. Inclusive dando por válida la existencia de gente sin entradas, cabe pensar que pasaría si una persona intenta colarse a un teatro del centro de la Ciudad de Buenos Aires: difícilmente reciba una trompada, un balazo de goma o una descarga de gas pimienta de parte de las fuerzas policiales o los organizadores del evento.

Los asesinatos de Ismael Sosa en la Renga en enero de 2015, Rubén Carballo en 2011 en un recital de Viejas Locas y Walter Bulacio hace 25 años en el marco de un show de Los Redondos dan cuenta de una continuidad represiva que se descarga sobre lxs jóvenes laburantes que quieren disfrutar de un concierto de rock.

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Izquierda Revolucionaria
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