Nuevo sitio Trabajadores municipales de Quilmes 18 Mayo 2016

Martiniano Molina: "el empleado del MES"

Reproducimos nota escrita por trabajadores municipales de Quilmes: En sintonía con los funcionarios PRO, el intendente de Quilmes arrancó el año despidiendo trabajadores/as y ahora es acusado de financiar la educación privada mientras niega fondos para la universidad pública.

Trabajadores municipales de Quilmes | Martiniano Molina: "el empleado del MES"

El evento "MES: Mercado Eco Saludable" que desde años se hace en Berazategui y que organiza el intendente y Cheff de Quilmes, Martiniano Molina, esta vez tuvo su versión quilmeña. Durante el pasado fin de semana del 14 y 15 de mayo los/las emprendedores/as pudieron ofrecer sus productos a los/las transeúntes de la Plaza San Martín de la localidad cabecera del partido. El alquiler de los espacios de comercialización osciló entre $1500 y $3000. Y lo recaudado se donó a "El Jardín de la Aurora", institución educativa fundada por él mismo en el año 2009, con dinero de la campaña publicitaria de la marca Casancrem, según declaró en los medios hace unos años.


Hubiera sido poco ético que la máxima autoridad ejecutiva del distrito embolsara para sí esa cantidad de dinero. Por eso optó por algo menos grosero, pero no menos indignante, al entregárselo a su propia escuela. Pero eso no es todo, al intendente se le antoja financiar una institución de educación privada cuando hace tan sólo unos días sus concejales de "Cambiemos" (junto a los del Frente Renovador) desaprobaron destinar dinero del Fondo Educativo a la Universidad Nacional Arturo Jauretche, para paliar la grave crisis económica que están atravesando todas las universidades públicas.

Martiniano Molina no es el único de la presente gestión que utiliza las arcas del estado en beneficio propio. En la misma línea que el PRO a nivel nacional y provincial, el municipio de Quilmes no se queda atrás con la contratación de gerentes y dueños de empresas que buscan una tajada del presupuesto municipal. Es el caso del titular de la Secretaría de Desarrollo Económico Jorge Kalogiannidis, quien también es dueño de la empresa de artículos de electricidad "Kalop".

El Secretario se encuentra utilizando actualmente los recursos humanos, edilicios y de comunicación municipales para difundir búsquedas laborales y hasta seleccionar personal para la firma de su propiedad. Creando prácticamente un departamento de RRHH externo a la empresa.

Entre primeras medidas tomadas por el intendente Molina fueron despedir 1000 trabajadores/as y aumentarse el sueldo en un 30%, el cual asciende en la actualidad a $162.000. Irónicamente los empleados municipales recibieron el mismo porcentaje tras celebrarse su primer Convenio Colectivo de Trabajo. La diferencia fue que el mismo se implementará en 3 cuotas a lo largo del año: junio 10 %, julio 12 % y septiembre 8 %. Vale aclarar que el salario mínimo municipal se encuentra hoy en $4300 y que ni siquiera, tras obtener ese 30 %, llegará a completar el Salario Mínimo, Vital y Móvil (congelado en $6060 desde enero-2016). El resultado de la paritaria perjudica enormemente el bolsillo de los/las trabajadores y lacera un derecho conquistado hace más de 50 años, al fijar un sueldo por debajo del mínimo. Más que una negociación se trató de un acuerdo entre cómplices. Las partes intervinientes fueron, por un lado Martiniano Molina, y por otro el Secretario General del Sindicato de Trabajadores Municipales (STMQ) Raúl "el ronco" Mendez. Quien fuera nombrado recientemente por el mismo intendente con el cargo de asesor político, función remunerada en $35.000 mensuales.

Los despidos y el aumento de sueldo de Molina ocurrieron simultáneamente, lo cual obliga imaginar una transferencia de fondos. Pero afortunadamente, ardua lucha mediante, los y las trabajadoras lograron hacer retroceder en su decisión al cocinero y al burocrático STMQ, al reincorporar a los/as despedidos.

Estos hechos sólo pueden tomar por sorpresa a algún/a desprevenido, el terreno siempre estuvo dispuesto para los arreglos entre el gobierno, el empresariado y las burocracias sindicales. Dependiendo la circunstancia, siempre participan uno u otro, o los tres. Pero los que terminan precarizados/as, manoseados/as, despedidos/as y pagando los platos rotos son los y las trabajadoras.

Ante una situación salarial apremiante y la amenaza de nuevos despidos tras la finalización de contratos en junio, es necesaria la organización desde sus propios lugares de trabajo, para torcerle el brazo al ajuste que Cambiemos quiere descargar sobre el bolsillo trabajador.


Foto: Gentileza La Izquierda Diario

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