Nuevo sitio Venezuela 9 Mayo 2016

El camino revolucionario es la única alternativa ante la crisis social y política

Siguiendo el curso que atraviesa toda la región, Venezuela está sufriendo el impacto de la dependencia, con la persistente caída del precio del petróleo, eje medular de su economía. El gobierno de Maduro expresa las tensiones de un proyecto progresista que no sorteó esas condiciones de fondo. Sobre esa base opera el grave avance de la derecha antichavista, fogoneada por el capital concentrado y EEUU. Las posibilidades de enfrentarla y poner en pie un proyecto de y para los trabajadores están atadas al desarrollo de los sectores más radicalizados y comprometidos con el socialismo.

Edición N° 13

A Vencer (mayo-2016)

A Vencer

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Venezuela  | El camino revolucionario es la única alternativa ante la crisis social y política

Golpeada por la escasez, la falta de recursos y la especulación empresaria, Venezuela vive la inflación más impresionante del continente (según las exageradas cifras del FMI se llegaría al 500% este año) y la caída más drástica de su economía, con una recesión estimada en 6,9% para 2016. La crisis energética es de tal magnitud que ya hay días y horarios no laborables y sin luz. A las extensas colas para acceder a productos básicos se suman las dificultades para el suministro de agua. Este proceso es agravado por la fuga de capitales, por la especulación de la "guerra económica" promovida por la burguesía Venezolana para tumbar a Maduro, y por la ineficiencia y corrupción existente a distintos niveles del Estado.


El avance de la derecha

Este marco fue aprovechado por la derecha Venezolana para recomponer fuerzas y ganar las elecciones legislativas de diciembre, el primero triunfo en lo que va del siglo, obteniendo una contundente mayoría que supera los 2/3 de la cámara. El apoyo y la perspectiva desestabilizadora de EEUU no tiene disimulos. Después de haber intentado alcanzar el poder por todos los medios, incluyendo el golpe de estado, la derecha venezolana se encuentra en su mejor momento, y considera que es viable alcanzar el gobierno por mecanismos institucionales.

El parlamento es dirigido por la oposición. De allí salió la fallida ley de amnistía para los dirigentes derechistas que fueron detenidos tras las movilizaciones antichavistas. Y desde ahí se está impulsando la principal iniciativa para alcanzar el poder: un referendo revocatorio, para sacar a Maduro tras un plebiscito, ahora que ya cumplió 3 años de gobierno (la mitad de su mandato). Una iniciativa sostenida también de forma creciente en la calle, con una campaña pública que está logrando adhesión de una parte de la población, iniciada con la presentación de 185 mil firmas para comenzar el proceso revocatorio.

Entre las apuestas de la derecha se evalúa la rendición incondicional de Maduro, por el posible triunfo en el referendo, pero también salidas negociadas que suponen la apertura de instancias de conciliación. A eso apuesta el Vaticano. Al igual que en Cuba promovió el acercamiento con la derecha "democrática" y pro apertura (relegando a la ultraderecha anticastrista), y al igual que en Colombia apoya la iniciativa de la derecha "razonable" del sanguinario Santos (y no a los ultramontanos de Uribe) con los acuerdos de paz para desmovilizar a las FARC y el ELN, también en Venezuela el Papa Francisco está jugando sus cartas a favor de una salida "dialogada" en donde la derecha gane posiciones (evitando el traspié que podría derivar de una nueva intentona golpista y la consecuente reacción popular), desplazando paulatinamente la hegemonía de lo que queda del chavismo.

Aunque tensionada por esas dos salidas, la derecha tiene en claro que va por el poder, y con ello, la caída de Maduro es apenas el primer paso para avanzar en una mayor transferencia de recursos a favor del gran capital y en el disciplinamiento sobre un pueblo trabajador que ha dado importantes pasos de organización y conciencia.


La encrucijada de Maduro

El gobierno de Maduro y el PSUV se encuentran en una encrucijada que los tiene como centro. El avance derechista se da sobre las contradicciones del mismo proceso en curso: una economía que no salió de la dependencia exportadora y que ante la baja de los precios del petróleo ya no tiene con que sostener una política redistributiva, la falta de iniciativas audaces sobre el capital concentrado que permitan obtener los recursos que escasean, la corresponsabilidad de sectores del chavismo en la abismal fuga de capitales, los altos niveles de corrupción estatal, la pérdida de ascendencia del chavismo luego de la muerte de Chávez en 2013, la profundización de métodos verticalistas que sacan protagonismo a los sectores más radicalizados de ese movimiento.

Bajo el fuego de la derecha, la táctica de Maduro consiste en patear la pelota hacia adelante, con el objetivo de máxima de lograr el desgaste de la derecha y el fracaso del plebiscito, y un objetivo de mínima que es dilatar el revocatorio hasta comienzos de 2017, ya que entonces (a 4 años de gobierno) en vez de llamarse a nuevas elecciones debería delegar su poder al vicepresidente.

En ese marco, las iniciativas de Maduro no contribuyen al proceso de lucha contra la derecha. El presidente y jefe del PSUV convocó a un deslucido "Congreso de la Patria" en abril al que asistió gran parte del chavismo, pero que no promovió iniciativas de importancia.

Mientras tanto, las disputas de poder y por una posible sucesión en el seno del PSUV son amplificadas por la prensa opositora, que ve a Miguel Rodríguez Torres, ex ministro del Interior de Maduro, como la principal figura que apuesta a construir un poder propio, explicitando críticas al gobierno, tejiendo alianzas tanto dentro del chavismo como con la oposición y contando con ascendencia sobre sectores de las FFAA.


Por una salida revolucionaria a la crisis social y política

En ese marco se expresan también las demandas de diversos sectores que al interior del PSUV o desde afuera reclaman la rectificación del rumbo chavista, el cumplimiento del "giro de timón" hacia el socialismo, y plantean duras críticas ante la estructura de gobierno, el reparto de cargos, los vínculos con la derecha, la falta de un plan económico de emergencia y la responsabilidad del gobierno actual en la crisis de conciencia y creciente desmoralización popular.

En este sentido se enmarca la propuesta "Por una ruta de emergencia revolucionaria para enfrentar la crisis y recuperar los recursos del país, en beneficio del pueblo y de su revolución" en donde se promueve un programa de emergencia que incluye la auditoria y el no pago de la deuda externa, la centralización de mecanismos principales de producción, distribución y comercialización, así como propuestas de control popular a ámbitos del estado cuestionados por los altos niveles de corrupción[1]. También los llamamientos de miembros del PSUV a la dirección partidaria en "un grito desesperado" en pos de "rescatar la ética revolucionaria perdida" con la conciencia de que "la solución está en el Socialismo" y planteando iniciativas concretas que se fundamenten también en las comunas y los consejos comunales como base para una iniciativa que pueda superar la ofensiva derechista, evitando la adaptación, y en cambio promoviendo una radicalización de la lucha y organización popular[2].

Es a partir del fortalecimiento de estas y otras experiencias de poder popular, con una perspectiva revolucionaria, como se podrán dar pasos en un sentido progresivo, para que la crisis actual abra nuevas oportunidades y perspectivas de cambio profundo para el pueblo venezolano y latinoamericano.


Notas:

[1] El documento, de diciembre de 2015, cuenta con la participación de ex ministros del gobierno de Chávez (Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio, Gustavo Márquez) del constituyente Freddy Gutiérrez, y tiene aportes de Marea Socialista, de los Círculos Bolivarianos y de otras organizaciones populares.

[2] Toby Valderrama y Antonio Aponte: "Carta a la dirección del chavismo: el país padece una crisis 'conciencitaria', ¡reaccionen!"

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Federico Cormick
Autor

Federico Cormick

Docente universitario.