Nuevo sitio Sigue el achique del Estado 9 Mayo 2016

El movimiento obrero frente al ajuste

De la “marcada de cancha” a la pelea masiva contra el ajuste, los despidos y la reducción salarial. Desde las experiencias más avanzadas de la clase, promover la coordinación para la lucha de los sectores antiburocráticos y combativos.

Edición N° 13

A Vencer (mayo-2016)

A Vencer

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Sigue el achique del Estado | El movimiento obrero frente al ajuste

La imponente movilización obrera del 29 de abril al Monumento al Trabajo en el bajo porteño puso en el centro de la escena política, de cara al conjunto de la sociedad, el poder de fuego de la clase obrera. Claro que lo hizo bajo la forma que le imprimieron las conducciones cegetistas con hegemonía de Hugo Moyano, que en esta ocasión optaron por "marcar la cancha" y evitaron cuidadosamente, en todos los discursos, la ruptura política con el gobierno de Macri.

Por su parte, los principales voceros del gobierno de Cambiemos, incluido Macri, hicieron lo mismo y rehuyeron a la confrontación pública con las conducciones gremiales; más aún, prácticamente expresaron su apoyo al pliego de reivindicaciones expuesto por las centrales gremiales, atribuyendo la responsabilidad política sobre esos problemas a la "pesada herencia" kirchnerista.

La "fiesta del trabajo"

Con la excusa del 1° de Mayo, la "fiesta del trabajo" en la versión resignificada que históricamente hace el peronismo de esa fecha emblemática, el acto fue convocado finalmente por 4 de las 5 centrales gremiales (CGT Moyano, CGT Caló, CTA Yasky y CTA Micheli). Como es sabido, sobre la hora la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo decidió "bajarse" argumentando que se habían "subido" a la movilización partidos de izquierda y "los mariscales de la derrota", en alusión a referentes del kirchnerismo.

En verdad, la deserción del gastronómico menemista fue resultado de la presión que metió el macrismo sobre los organizadores, siendo el sector de Barrionuevo la fracción cegetista más cercana al oficialismo (adhesión pro-patronal que tiene su máxima expresión en el sindicalista-empresario de la UATRE, Gerónimo "Momo" Venegas).

Los evidentes límites de la multitudinaria movilización, que evitó presentarse a sí misma como una medida de lucha, no diluyen, sin embargo, su relevancia política en la coyuntura. Por el contrario, el hecho de masas que propició esta inédita convocatoria unitaria de las conducciones burocráticas, originado por el malestar que empieza a manifestarse entre las bases obreras por los efectos de las medidas económicas antipopulares, marca un punto de inflexión y plantea tareas urgentes.

Empujar desde abajo

En este contexto, el desafío que se nos plantea a los sectores antiburocráticos y de lucha de la clase trabajadora, es traccionar desde abajo por medidas de lucha generales y de alcance nacional, contra el ajustazo de los gobiernos nacional y provinciales.

Necesitamos pasar de la "marcada de cancha" que proponen las conducciones burocráticas, a la pelea abierta y de masas contra los despidos masivos y la imparable reducción salarial a causa de la inflación, que ejecutan las patronales y los gobiernos nacional y provinciales.

Para que esta política pueda prosperar no podemos quedar reducidos a la denuncia testimonial y aislada de las nefastas conducciones sindicales que hoy dirigen el movimiento obrero. Nuestra política debe apuntar a la masificación de los procesos de lucha, a superar el aislamiento; las delimitaciones tajantes tienen sentido cuando se apoyan en correlaciones de fuerzas reales, capaces de apuntalar, con un desarrollo genuino de bases, orientaciones generales que marquen una perspectiva alternativa con respecto a las conducciones burocráticas.

Sin esto, se incurre en un "alternativismo" sin bases sólidas de sustentación como ocurrió, a nuestro entender, con la columna independiente impulsada para la movilización del 29 de abril, forzada desde una lógica sesgadamente superestructural. El resultado fue que sólo se pudo atraer a ese espacio a delegaciones muy pequeñas del activismo militante de algunas de las organizaciones sindicales convocantes, y ni siquiera a todas, con el agravante que la columna estuvo ostensiblemente encabezada por referentes políticos del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT).

Una columna obrera independiente, en el marco de una convocatoria realizada por centrales sindicales, debe estar encabezada por dirigentes obreros y sindicales representativos. Es un grueso error conceptual y político sustituir ese protagonismo por el de referentes políticos del FIT o de cualquier otra fuerza, salvo que la convocatoria sea explícitamente realizada como partido político o frente electoral (lo que resulta plenamente válido, pero no era el caso). Lo que no se debe hacer es sobre la base de lo primero imponer de hecho lo segundo.

Por un polo de referencia para la lucha

El ejemplo anterior expone ciertas dificultades que vienen sufriendo las experiencias de coordinación y reagrupamiento de los sectores combativos y antiburocráticos de la clase trabajadora.

Las tensiones entre un enfoque basado en las representaciones reales conquistadas en el movimiento obrero como criterio fundamental; y la lógica de ubicar en la pertenencia de corriente política el eje ordenador de cualquier articulación, hace difícil alcanzar los acuerdos y equilibrios políticos necesarios para que los intentos de reagrupamientos puedan prosperar y sostenerse en el tiempo.

En el escenario abierto por la movilización del 29 de abril, desde Izquierda Revolucionaria ratificamos nuestro planteo de ubicar "por encima de cualquier otro interés de fracción u organización, la impostergable necesidad de la clase trabajadora de ir gestando un polo de referencia para la lucha obrera contra el ajuste, los despidos y la represión del gobierno de Cambiemos" (A Vencer N°11, marzo 2016).

Un nuevo intento de coordinación, que se vuelve tan urgente como necesario, debe estar encabezado indudablemente por el Sindicato de Aceiteros, el Cuerpo de Delegados de la Línea 60, la Unión Ferroviaria Oeste, la flamante conducción del SUTNA nacional, entre otros sectores, que constituyen las expresiones de lucha más avanzadas del movimiento obrero en la actualidad.

Necesitamos una coordinación sindical relativamente estable que pueda erigirse como un polo de referencia que trascienda la influencia de las fuerzas de izquierda en el movimiento sindical. Es decir, un agrupamiento que no puede contentarse con ser clasista "químicamente puro", sino que debe extender su predicamento entre sectores más amplios y heterogéneos de la clase trabajadora, que sin estar encuadrados en posiciones de izquierda clásicas, sienten simpatía genuina por el ejemplo de lucha de los aceiteros o del Cuerpo de Delegados de la 60, por ejemplo.

Fortalecer nuestras iniciativas y organización de base; impulsar desde abajo la exigencia de medidas de fuerza generales y avanzar en una coordinación obrera para la lucha, son las principales tareas que tenemos los sectores combativos y democráticos del movimiento obrero. Sólo por esta vía el reclamo de paro general a las conducciones burocráticas dejará de ser una consigna ritual de carácter permanente, para convertirse en una perspectiva concreta para avanzar a un nivel superior de enfrentamiento en la lucha de clases y en la batalla política contra el gobierno de los CEO´s.

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