Nuevo sitio Economía nacional en crisis 9 Mayo 2016

Estanflación y peleas de gabinete

Ni el arreglo con los holdouts ni las agresivas medidas de ajuste como tarifazos y despidos dan los resultados que el gobierno nacional esperaba y avanza la posibilidad de un cuadro grave de recesión e inflación para la economía nacional.

Edición N° 13

A Vencer (mayo-2016)

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Economía nacional en crisis | Estanflación y peleas de gabinete

El arreglo con los holdouts era el fundamento que daba el gobierno para que los empresarios trajeran las inversiones. Por el momento no parece ser el panorama en el mediano plazo, ni se espera que lo hagan en lo inmediato. De hecho el empresariado le pide al gobierno que el Estado sea el primero en realizar el gasto inicial para reactivar la economía mediante la obra pública. No sólo las empresas del sector industrial se niegan a ser los primeros en poner los fondos, sino que el campo le retacea sus dólares mezquinando la liquidación de cosecha. De hecho, por si no hubiesen tenido bastante con la baja de las retenciones, reclaman nuevas medidas que ayuden a los productores afectados por las inundaciones provocadas por las lluvias de abril. El costo del arreglo con los buitres ha sido aumentar el endeudamiento, y contar con algunos recursos disponibles para los próximos meses. Lo que sí se "logró" con el pago, es que el FMI vuelva en septiembre a auditar la economía.

Al compás de este contexto, la situación social viene empeorando producto de las medidas de shock tomadas por el gobierno desde fin del año pasado. Según un informe de la Universidad Católica Argentina hay 1 millón y medio de nuevos pobres. Los aumentos de tarifas en la luz (300 %), el gas (400 %), y el transporte (100 %) generan el aumento del costo de vida arrojando a miles de familias a la miseria. Los miles y miles de despidos y las paritarias a la baja profundizan este escenario. El riesgo más marcado es que la economía avance hacia un cuadro de estanflación (recesión con inflación). La recesión de hecho se hace sentir en las diferentes ramas de actividad. La construcción, por ejemplo, cayó abruptamente con una menor demanda de insumos y tuvo como consecuencia la pérdida de 55.000 empleos. Uno de los datos relevante fue la disminución de la demanda de energía eléctrica calculada en una reducción del 9 % interanual, una baja genuina derivada de la debilidad de la actividad económica industrial y de un comportamiento más cuidadoso de los consumidores residenciales a partir de febrero. El cálculo de inflación desde diciembre a abril es de un 28 %. Se calcula que para los próximos meses llegará a un 40 %, y la estimada para el año en algunos casos es del 50 %. Sería la más alta de los últimos tiempos. La apuesta que el gobierno hace sin decirlo, es que la caída del poder adquisitivo y el aumento de la desocupación generen la caída del consumo, para de esa manera controlar la inflación. A costa de la pauperización de la población, claro está.

Pese a estas medidas que se orientan a una reestructuración social mediante la transferencia de recursos desde los sectores populares a los sectores más concentrados, dentro del gabinete económico no hay acuerdo sobre lo suficiente del ajuste realizado. El presidente del Banco Nación, Carlos Melconian es uno de los más duros: plantea que el ajuste llevado adelante por Prat Gay fue demasiado "gradualista". Además de estas críticas, el Ministro de Hacienda tiene su pelea principal con el Presidente del BCRA Federico Sturzenegger por las tasas de interés. El primero cuestiona los niveles altos de tasa de interés porque afectan la inversión. El segundo considera que las tasas altas son una herramienta para controlar la inflación. Por otro lado, el aumento del precio de los combustibles realizado por Aranguren, Ministro de Energía, promueven las críticas del Ministro de Producción Francisco Cabrera quién retruca que estas decisiones afectan a las industrias y en particular a las Pymes. Estas últimas son las más desprotegidas e involucran a alrededor de un 70 % del empleo. Los pocos resultados obtenidos en lo inmediato, como la falta de inversiones, o las dificultades para contener la inflación provocan rencillas en el equipo económico. Para resolver el problema, Macri otorgó atribuciones a Gustavo Lopetegui (ex CEO de LAN) y Mario Quintana (dueño de Farmacity), para evitar las peleas y lograr mayor coordinación en las decisiones, que deberán ser acordadas con el jefe de gabinete, Marcos Peña.

Las medidas tomadas han sido claramente perjudiciales para la clase trabajadora. El gobierno de los CEOs no logra resolver los grandes problemas y el discurso de la pesada herencia no podrá durar para siempre. La fractura social se profundizará con el correr del tiempo, y el descontento popular se hará sentir. Encontrar canales de protesta y organización para la lucha será una tarea fundamental, para que las medidas sean a la inversa, y las cuentas las paguen quiénes se han enriquecido a costa del padecimiento del pueblo.

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Izquierda Revolucionaria
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