Nuevo sitio Editorial A Vencer, edición de mayo 9 Mayo 2016

Resistencia y alternativa política

El ataque del gobierno de los CEO´s contra el pueblo trabajador es feroz. Los despidos que trepan casi a 150.000, la caída del salario real, el crecimiento de la pobreza, el ataque a la educación y la salud pública, son las principales políticas del capitalismo neoliberal macrista.

Edición N° 13

A Vencer (mayo-2016)

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Editorial A Vencer, edición de mayo | Resistencia y alternativa política

Ni la corrupción ni la inflación, señalados como dos de los principales problemas del gobierno anterior, tienen ahora una alternativa. Si antes los trabajadores y trabajadoras debíamos luchar contra el "techo salarial" que promovía el gobierno en connivencia con el grueso de la dirigencia sindical, las condiciones actuales están lejos de haber mejorado: la inflación de abril pasó el 7% (un récord en más de una década) y acumula más del 20% en lo que va de año, en lo que es un brutal ataque al bolsillo de las familias obreras. Los negociados de los que han participado políticos y empresarios del período kirchnerista que inundan las pantallas de TV, no le hacen sombra a las fortunas millonarias hechas por el grupo Macri y sus aliados, cuentas en Panamá mediante.

Por otra parte, el trabajo en negro y la precarización, aspectos graves del kirchnerismo, han sido aprovechados por Cambiemos para ir mucho más allá en su ofensiva antipopular, promoviendo una enorme ola de despidos. A la devaluación de Kiciloff, Prat Gay la dobló en intensidad; y al pago recurrente de deuda externa del kirchnerismo, el equipo de Macri lo superó por lejos, regalándole millones a los "fondos buitres". Así, el pasaje del capitalismo dependiente mercadointernista de las administraciones kirchneristas por el de cuño neoliberal de Cambiemos, sólo favorece a los sectores económicos concentrados como los bancos y patronales agrarias, mientras el pueblo trabajador se ve cada vez más postergado.


La resistencia

Los ataques del gobierno contra los trabajadores han volcado a las calles a amplios sectores populares que desde hacía mucho tiempo no se movilizaban de este modo. Entre ellos miles y miles que simpatizan con las medidas progresistas del kirchnerismo y también muchos que votaron al macrismo, y que nutren las movilizaciones sectoriales de estatales, docentes, precarizados, estudiantes y las multitudinarias movilizaciones del 24 de febrero, 24 de marzo y 29 de abril.

Sectores hasta ayer enfrentados a muerte confluyen. El kirchnerismo llama a marchar con Moyano y Barrionuevo; las CGT´s con las CTA´s; las burocracias sindicales toleran la presencia de la izquierda y los sectores combativos. Se trata de amplias masas populares sobre las que todo el mundo se adjudica influencia, pero cuya representación política está en disputa.

En este marco, desde Izquierda Revolucionaria impulsamos la unidad de acción como elemento fundamental a la hora de defender las conquistas populares y enfrentar la ofensiva actual, y con ese espíritu venimos sumando nuestro esfuerzo al conjunto de las luchas.


El peronismo en su laberinto

La presencia multitudinaria de la clase obrera en las calles, muchos con simpatías con el kirchnerismo, contrasta con la falta de perspectivas que ofrece la dirigencia peronista.

Entre los políticos, la mayoría de los otrora "kirchneristas" se despegaron del núcleo duro K y se volcaron de lleno al pasilleo del PJ y las cámaras parlamentarias, buscando acuerdos con los dueños del poder. Se trata, ni más ni menos, que de la amplia mayoría de los gobernadores, intendentes y parlamentarios. Son tantos que ya no es redituable llamarlos "traidores".

La vuelta a la escena pública de Cristina da cuenta de un capital político propio, pero también del pragmatismo de sus compañeros de partido, que se apartaron de quien ya no ostenta el poder. La presencia de la ex Presidenta llenó de expectativas a un sector del kirchnerismo, pero no le dio respuestas para su accionar. El planteo de "frente ciudadano" oscila sin suerte entre el intento de congraciarse con los volátiles sectores medios afectados por la crisis económica, y la necesidad de recuperar el apoyo de la porción de la clase obrera castigada desde hace años por el impuesto al salario y a la que el macrismo sigue sin dar respuestas.

En tanto, en política práctica la tarea de la hora sigue siendo permanecer en las filas del PJ, ahora dirigido por Gioja y Scioli, quienes prometieron no "tirar piedras" al gobierno.

Más allá de los debates propios de la interna, está claro que nadie en la cúspide del peronismo, ni siquiera el núcleo duro kirchnerista, se orienta en una perspectiva de radicalización. Y que unos y otros van a intervenir en la disputa política que se expresará el año próximo con las elecciones legislativas, procurando apropiarse de la experiencia popular de resistencia.


¿Un proyecto obrero y popular?

Distintos sectores de izquierda y combativos venimos jugando un rol valioso en las luchas actuales. Se ve en las peleas de estatales, petroleros, metalúrgicos, docentes, trabajadores de prensa, de la salud, y permitió, entre otras cosas, el fortalecimiento de una referencia como Aceiteros; la recuperación de un sindicato industrial nacional como el SUTNA y la consolidación de una valiosa experiencia de lucha y democracia sindical como el SiPreBA.

Ahora, mientras ampliamos y fortalecemos esas luchas, es fundamental consolidar el pasaje de la disputa sectorial y defensiva hacia una acumulación política.

Las y los trabajadores necesitamos superar la constante disputa entre el flagelo del capitalismo liberal del macrismo y el "mal menor" del capitalismo dependiente redistributivo del kirchnerismo. Eso implica avanzar en la conformación de un proyecto político obrero y popular que logre ascendencia de masas y supere las limitaciones recurrentes de nuestra izquierda, de la que no nos sentimos ajenos.

A nuestro entender, no es un déficit que se pueda saldar intentando radicalizar al kirchnerismo, como perfilan actualmente Patria Grande y otras fuerzas del campo popular, embarcadas ya en una práctica común con sectores del FPV. Eso lleva inexorablemente a nutrir las filas de una nueva campaña por la vuelta de Cristina en las próximas elecciones, contribuyendo al estrecho horizonte de cambio en pos de un "capitalismo serio".

Hasta cierto punto, el FIT es el frente que viene ocupando parcialmente ese lugar vacante, pero lo hace en un marco estrecho de organizaciones aunadas exclusivamente en el plano electoral, sin apostar a construir una fuerza social que nutra ese proyecto. Los actos diferenciados que realizaron los partidos integrantes del FIT el 1° de mayo último, dejaron en evidencia una vez más la dinámica divisionista que supone priorizar la acumulación partidaria propia, antes que la consolidación de una propuesta frentista anticapitalista.

La hegemonía de organizaciones y corrientes que no reconocen la importancia de una intervención política unitaria de forma sostenida, resulta un problema político ineludible cuyas consecuencias se hacen sentir. El internismo crónico ahoga recurrentemente experiencias de unidad que permitirían avanzar hacia un proyecto político de profunda transformación social con arraigo de masas.


Un aporte desde la izquierda frentista

Ante este panorama, quienes militamos en la izquierda y valoramos la potencialidad de un frente político que pueda expresar una perspectiva anticapitalista, debemos redoblar esfuerzos para consolidar experiencias hacia esa perspectiva.

Para eso es de gran importancia la consolidación y posible convergencia de aquellas organizaciones políticas que, con una perspectiva socialista, compartimos la necesidad de desarrollar tanto la organización partidaria como frentes políticos de masas. En diferentes experiencias históricas podemos encontrar no las respuesta pero sí algunas orientaciones de esa perspectiva, destacándose entre ellas el Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS) promovido por el PRT en 1973, donde confluían organizaciones de la izquierda revolucionaria junto a sectores del peronismo de base y activistas obreros independientes de la talla de Agustín Tosco.

Si logramos retomar esos aportes y dar pasos firmes en la consolidación política, podremos aportar de forma creciente a una propuesta más amplia de intervención política que cuente con el acompañamiento de miles de trabajadores y trabajadoras.

Con ese objetivo, desde Izquierda Revolucionaria hemos planteado a organizaciones compañeras la propuesta de construcción de una Corriente de Izquierda que nos permita unificar una intervención política común, prefigurando un modelo frentista que consideramos fundamental. El caminar juntos en campañas políticas como las que desplegamos contra el ajuste, es un primer paso que consideramos debe profundizarse aún más.

De este modo, junto a la imperiosa resistencia contra los ataques de empresarios y gobierno, se nos plantea dar pasos concretos hacia la construcción de una alternativa política de las y los trabajadores, para evitar que el ciclo político vuelva a repetir, en pocos años, la disputa polarizada entre variantes del capitalismo.

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