Nuevo sitio Brasil 30 Abril 2016

Golpe institucional de la derecha

La situación política en Brasil se sigue agravando. Mientras el gobierno del Partido de los Trabajadores se descompone, la derecha toma la iniciativa para hacerse con el poder. El ajuste y el ataque contra el pueblo, ya iniciado por el PT, promete agravarse con el previsible cambio de gobierno. Rechazar el golpe institucional y ampliar la resistencia son tareas de primer orden.

Edición Especial

Edición Especial IR-HN, 1 de Mayo de 2016

Especiales

Sumario

Compartir Articulo

Brasil | Golpe institucional de la derecha

Cada nuevo día que pasa el gobierno de Dilma Rousseff se debilita aún más. Su aliado electoral el PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) se retiró formalmente de la alianza de gobierno a fin de marzo y sus principales figuras, entre ellos el jefe del parlamento y el vicepresidente, se volvieron los principales referentes de la oposición. Con ello, de a poco, se van retirando los ministros. Terminando abril se sumó la renuncia de Marcelo Castro, Ministro de Salud, a las ya previas renuncias en Ciencia y Tecnología, Aviación Civil, Minería y Energía, Turismo y Puertos.

Este desgajamiento se da de conjunto con la avanzada derechista que promueve el juicio político para lograr el desplazamiento de Rousseff.

La apertura del proceso fue aprobada por el plenario de la Cámara de Diputados y ahora depende de que reciba el apoyo de al menos 41 de los 81 senadores. La votación que el 11 de mayo realizará el Senado puede suspender por 6 meses a Rousseff en el cargo y colocar a Michel Temer en el poder interino y tal vez en forma definitiva.

Esa perspectiva ya es estudiada por el vicepresidente Temer, que tiene una agenda vinculada a figuras del liberalismo y el mundo financiero. Entre sus perspectivas ya se plantea reflotar un plan de privatizaciones y administrar la política de concesiones vigentes que incluye la participación privada en el gerenciamiento del sistema público de salud. También profundizar el plan de concesiones de puertos, aeropuertos y rutas ya impulsado por Rousseff; así como promover reformas liberales en el área previsional y laboral.

El perfil de los sectores que disputan el gobierno se puso en evidencia en el marco de la primera votación en el parlamento: allí numerosos diputados se pronunciaron contra Rousseff levantando banderas reaccionarias, contra el comunismo, pidiendo un golpe de Estado, hablando en nombre de Dios y la Familia, reivindicando a la Policía Militar y a los torturadores de la dictadura.

Paradójicamente, el juicio contra la jefa de estado, hecho en nombre del combate contra la corrupción está promovido por dirigentes del PMDB y PSDB, muchos de ellos también imbuidos en situaciones similares. Así, 36 de los 38 diputados de la comisión especial de la cámara de diputados que votó a favor de la apertura de un juicio político contra la presidenta se encuentran procesados por delitos de corrupción. En la actualidad, ocho de los 21 senadores de la comisión que analiza si la presidenta debe ir a juicio político –encabezada por el PMDB y el PSDB- figuran en el caso de corrupción en Petrobras. Y en conjunto, al menos 30 de los 81 senadores que tendrán que votar son investigados por algún delito.

En realidad, la corrupción salpica al conjunto de la dirigencia política. Lo que sucede es que quienes sienten más el peso de esas acusaciones son los funcionarios del oficialismo.

A esto se suma que, en el marco de la grave crisis económica que atraviesa Brasil, la dirigencia del PT está administrando el ajuste contra el pueblo, negociando con la derecha y los grupos de capital para sostenerse, mientras crecen las penurias populares. Ambos factores se conjugan para dar como resultado un desgaste político enorme que la derecha está capitalizando.


Un giro latinoamericano

Este golpe institucional de la derecha en Brasil es un capítulo de una situación continental. Asistimos al cierre de un ciclo político con la crisis de los gobiernos progresistas que se desarrollaron en el Cono Sur desde principios de la década de los 2000 y la tendencia a su recambio por derecha, lo que abre una situación política novedosa.

Este cambio de etapa se expresa con distintos grados y temporalidades en cada país, pero en una misma dirección. En Argentina ya con el triunfo electoral y ascenso al gobierno de la derecha, previa derechización de la orientación del PJ.

En Brasil con la derechización del PT y el crecimiento de la oposición de derecha que ha logrado el apoyo de movilizaciones masivas consiguiendo el juicio político a la presidenta. En Venezuela con el triunfo parlamentario de la derecha y las posteriores iniciativas para la liberación de los opositores golpistas y la reforma de la constitución, en una escalada que aspira a lograr la deposición de Maduro; en Bolivia de forma mucho más moderada, con la falta de respaldo dado a Evo Morales para su reelección.

Convergen, para este cambio de etapa, el agotamiento, fruto de sus propias contradicciones, de estos; y por otra parte, el desarrollo de una política activa de la derecha aliada al imperialismo norteamericano, para modificar el escenario continental. Esa derecha proimperialista, contraria a todas las reivindicaciones populares y democráticas, aplicadora obediente del recetario neoliberal, que mantuvo verdaderos bastiones en el continente (Colombia, México, Perú), o los conquistó mediante golpes pseudoinstitucionales (Honduras, Paraguay) como el que hoy acontece en Brasil.

En este marco, la única perspectiva de frenar la iniciativa golpista de la derecha, es con movilización en las calles. Esta tarea depende íntegramente de la voluntad del pueblo latinoamericano y su enorme potencial de lucha.

Fortalecer la participación activa y la lucha del pueblo trabajador para enfrentar los ataques actuales de la derecha y los ajustadores es una tarea fundamental en Brasil y en toda América Latina, tarea que debemos empalmar con el esfuerzo por desarrollar un proyecto político de la clase trabajadora, anticapitalista y socialista.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria -  Hombre Nuevo
Autor

Izquierda Revolucionaria - Hombre Nuevo