Nuevo sitio Unidad de clase 30 Abril 2016

Los actos del 1 de Mayo

Lamentablemente este 1º de Mayo no se pudo cristalizar una acción común del conjunto de la clase obrera combativa y las organizaciones de izquierda. Aun en condiciones en donde esto se vuelve vital, las tensiones infantiles al interior de la izquierda atentaron contra la posibilidad de promover un acto común que exprese el rechazo al ajuste de toda la vanguardia obrera y plantee perspectivas para la articulación defensiva, en el camino para la construcción de una alternativa política de los trabajadores.

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Edición Especial IR-HN, 1 de Mayo de 2016

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Unidad de clase | Los actos del 1 de Mayo

La clase trabajadora y sus sectores de avanzada vienen dando muestras de dignidad. Ya desde hace años la defensa del salario y de los puestos de trabajo viene mostrando el valor de expresiones de organización y lucha como Aceiteros o la línea 60, por citar los ejemplos más destacados. Los primeros, en una huelga histórica que paralizó la producción y el comercio durante largas jornadas lograron instalar un reclamo central: la defensa de la canasta familiar como una meta básica para el conjunto de los trabajadores. Los segundos, también en una extensa lucha, dieron muestras de la enorme solidaridad de clase para enfrentar los despidos.

Son ejemplos en donde la participación de las bases y la combatividad de la lucha, fueron claves para enfrentar a las patronales y plantearse una perspectiva de triunfo en las luchas. Ejemplos que hoy marcan una perspectiva para amplios sectores de la clase trabajadora que están también protagonizando luchas importantes. Es lo que sucede con los trabajadores estatales, encabezados por las juntas combativas y las asambleas masivas de los ministerios de Trabajo y de Economía, ejemplo de la resistencia contra los despidos en el Estado. Es lo que se viene viendo con luchas docentes de importancia, como la de Mendoza y Santiago del Estero. Es lo que se expresa en la lucha de numerosos gremios contra el ajuste en Tierra del Fuego.

Hay una clase trabajadora que está de pie y luchando, que debe ser el eje central de una articulación del movimiento obrero combativo, y actor fundamental de instancias de unidad política de la clase como el 1ero de Mayo.

La acción común de los sectores de avanzada del movimiento obrero y del conjunto de la izquierda es una tarea central en estos momentos en donde se vuelve vital aunar esfuerzos para enfrentar los embates del ajuste.


La unidad que no fue

Lamentablemente este 1º de Mayo no se pudo cristalizar una acción común del conjunto de la clase obrera combativa y las organizaciones de izquierda. Aun en condiciones en donde esto se vuelve vital, las tensiones infantiles al interior de la izquierda atentaron contra la posibilidad de promover un acto común que exprese el rechazo al ajuste de toda la vanguardia obrera y plantee perspectivas para la articulación defensiva, en el camino para la construcción de una alternativa política de los trabajadores.

Una vez más las internas del FIT están en el centro de la escena. El faltazo del PTS al acto de Plaza de Mayo es demostrativo de que se priorizan las disputas entre organizaciones del FIT antes que la apuesta a forjar la unidad combativa de los trabajadores. Que los matices sobre la caracterización del golpe institucional de Brasil se hayan tomado como excusa para no confluir en un acto conjunto es demostrativo de que lo que está en tensión no es la orientación política (de hecho, al interior del FIT existen diferencias mucho más importantes) sino que se trata de una medición de fuerzas y disputa entre las organizaciones del FIT de cara a las elecciones del año próximo, algo completamente lamentable y que atenta contra las tareas actuales del movimiento obrero.

La confluencia en Plaza de Mayo es central y expresa la convergencia de sectores combativos diversos que hoy protagonizan la lucha contra el ajuste y por la articulación de una propuesta de clase. Entre ellos, representantes de las luchas que hemos nombrado, incluyendo la Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas de la que formamos parte.

En ese sentido, es un error que desde el PO e IS se plantee un acto "Del FIT y los sectores combativos". En primer lugar, es claro que el FIT está dividido, repartiendo su militancia en dos actos. Esto es así, entre otras cosas, porque el FIT no es más que un frente político electoral. La división este 1º de Mayo, y las múltiples divisiones en listas en el movimiento obrero y en discusiones de orden nacional, dan sobrada cuenta de ello. En segundo lugar, el acto del 1º en Plaza de Mayo cuenta con la participación de diversos sectores sociales y políticos que no son parte del FIT, entre ellos, algunos de los principales protagonistas de las luchas obreras, como los Aceiteros.

No se trata de una pura discusión semántica, sino de un problema político: la posibilidad de avanzar en mayores niveles de unidad social y política no se resuelve tratando de poner un título falso sobre una movilización, sino generando las articulaciones realmente posibles (y completamente necesarias) de la vanguardia del movimiento obrero. Y esto incluye muchas experiencias que no están contenidas en el FIT.


Hacia la unidad de la avanzada obrera, para enfrentar el ajuste

La unidad de los sectores combativos y de izquierda del movimiento obrero sigue siendo una necesidad fundamental. Se trata ni más ni menos que de las experiencias más avanzadas que pueden marcar una orientación para el conjunto de la clase y del pueblo para enfrentar el ajuste y marcar una agenda fundamentada en los intereses de los trabajadores.

El frustrado intento de encuentro obrero del 5 de marzo debe ser superado, impulsando una nueva propuesta que deje afuera cualquier tipo de macartismo anti izquierda, pero que esté basada en las representaciones genuinas de los laburantes que hoy existen.

Hoy, la promoción de una articulación de ese tipo es una tarea vital para la clase trabajadora a la cual debe abonar el conjunto de la izquierda, con madurez y responsabilidad, así como todas las experiencias combativas que se proponen ser parte de una lucha común por el salario y el trabajo, por las condiciones de trabajo y la defensa general de los intereses de la clase obrera.

Como lo expresó la Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas –de la que tanto Hombre Nuevo como Izquierda Revolucionaria somos parte-, el contexto actual requiere de la mayor unidad de acción posible y de la mayor capacidad de articulación político-gremial permanente de los sectores combativos desde los propios organismos de masas de la clase.

El desafío es poder superar divisionismos y sectarismos que, con pretextos políticos que esconden disputas de aparato, imposibilitan llevar adelante la tarea central que es la unidad contra los empresarios y el gobierno. No es una unidad en abstracto sino para generar una referencia que pueda generar, al interior del movimiento obrero, una alternativa a las distintas burocracias sindicales, más o menos progresistas, más o menos devenidas en corporaciones empresarias. Es por eso que cuando se disipó la posibilidad de realizar un encuentro obrero unificado de todos esos sectores pusimos nuestras energías en generar ámbitos de coordinación por abajo que se propongan superar disputas de aparato y de cartel y pongan el foco en la necesidad de la unidad para la resistencia y la lucha.

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