Nuevo sitio Jornada del 29 30 Abril 2016

Movilización sin paro de las dos centrales sindicales

La concentración en el monumento al trabajo es, junto con el paro y la movilización de ATE el 24 de febrero, uno de los hechos de mayor impacto del movimiento obrero contra el ajuste del gobierno de Macri.

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Edición Especial IR-HN, 1 de Mayo de 2016

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Jornada del 29 | Movilización sin paro de las dos centrales sindicales

Mucho ruido y poco paro

La virtud de la movilización es la unificación de direcciones sindicales que estaban divididas. Eso y no la radicalidad, sistematicidad o su construcción en los lugares de trabajo, generó algo de temor en el gobierno y expectativa en vastos sectores. Como acostumbra la burocracia sindical, la concentración es una medida aislada, sin un plan de lucha, y sin ser trabajada por abajo en los gremios movilizados. Los convocantes buscaron realizar una demostración de poder a través de la capacidad de movilización y la posibilidad de mostrarse durante una semana en el centro de la escena política y mediática. Nada menos y nada más.

Nada menos porque no es menor que amplios sectores de la clase obrera, aún encabezados por esa casta de dirigentes sindicales convertidos en millonarios empresarios, se apropie de la calle y plantee su rechazo a las políticas de ajuste y los despidos.

Nada más porque es insólito que con 150 mil despidos en el Estado y la industria, con la depreciación del salario luego de una brutal devaluación y una inflación constante, con numerosas medidas para los empresarios y ninguna para los trabajadores de parte del nuevo gobierno, aún las Centrales no hayan llamado a un paro general con plan de lucha. Nada más porque en su momento se convocaron huelgas –de manera correcta- contra el impuesto al salario, pero no contra la precarización laboral o los despidos.

En realidad la pretendida unidad del movimiento obrero consiste en una unidad por arriba para sostener los intereses –los negocios- de los mismos dirigentes de siempre. Cinco meses tardó la burocracia sindical en convocar a una movilización e hizo todos los esfuerzos de que sea sin paro, sin discusión en la base, lejos de Plaza de Mayo o el Ministerio de Trabajo.

Los proyectos de ley de doble indemnización y de prohibición de los despidos expresan la adaptación de un sindicalismo que lejos de buscar torcer la relación de fuerzas en las calles y los lugares de trabajo recurre exclusivamente al ámbito legislativo.


Una columna de los sectores combativos que marca una perspectiva

En ese contexto son pocos y aislados los ejemplos de sindicatos, seccionales o cuerpos de delegados movilizados que decididamente enfrentan el ajuste. Y ese es precisamente uno de los problemas más importantes de esos sectores, la dispersión y el aislamiento. Se destaca el ejemplo de la Federación Aceitera que una vez más conquistó un salario mínimo vital y móvil, a partir de lo que definió su plenario de delegados con mandato de asambleas de base –$19.690 de básico en lo que representa un 38% de aumento-. La conquista se dio sobre la base de la histórica huelga en la paritaria del año pasado que las patronales prefirieron no revivir.

Son estos sectores los que aportaron a desplegar la única voz disonante en el acto del 29: la columna independiente encabezada por Aceiteros, los Sutebas multicolor, AGD UBA, Ademys, SiPreBA y determinadas comisiones internas combativas de la industria y los servicios, que tiene la exigencia de un paro nacional y plan de lucha contra el ajuste.

La columna independiente del 29, aun con sus limitaciones, es un paso adelante. Es un espacio que debemos nutrir, que no puede ser sectario y debe tender a sumar a la mayor cantidad de sindicatos, seccionales, cuerpos de delegados y activistas obreros/as que estén dispuestos a enfrentar el ajuste en las calles, con la certeza de que eso generará diversidad política y encontrando allí no una traba sino una virtud.

La tarea es gigante. Se trata de enfrentar a un gobierno neoliberal y proempresario y eso no lo vamos a lograr sólo con actos aislados o proyectos legislativos. Tampoco podemos contentarnos con "exigirle" a la burocracia sindical lo que debemos hacer. A la par que continuamos profundizando la organización en cada sector, pacientemente y atendiendo a cada proceso particular de construcción sindical, debemos apostar a la unidad y la coordinación para hacer estallar la bronca que existe contenida en los distintos sectores.

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Izquierda Revolucionaria -  Hombre Nuevo
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