Nuevo sitio Sigue el achique del Estado 5 Abril 2016

Luchas que marcan el rumbo

La pelea que vienen llevando adelante los trabajadores y trabajadoras de los Ministerios de Trabajo y Economía frente a los despidos, con multitudinarias expresiones de resistencia, plantean una perspectiva de lucha que ya se convirtió en referencia para miles y miles de estatales en todo el país.

Edición N° 12

A Vencer (abril-2016)

A Vencer

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Sigue el achique del Estado | Luchas que marcan el rumbo

El jueves 31 de marzo fue un día sumamente crítico y angustiante para miles de trabajadores y trabajadoras estatales, a quienes ese día se les venció sus contratos precarios, en un contexto de una masiva ola de despidos en diferentes niveles del Estado, que llega a casi 10.000 en la Administración Pública Nacional (APN) y a un total de casi 30.000 computando administraciones provinciales y municipales, de diverso signo político.

Trabajo, Economía, Sistema Federal de Medios Públicos, Cancillería y Migraciones fueron los organismos más afectados en esta segunda oleada de despidos en el Estado Nacional (la primera fue la que se produjo entre fines de diciembre y primeras semanas de enero), planificada desde el Ministerio de Modernización, la repartición creada por el gobierno del PRO para ejecutar su política de ajuste en el Estado.

Desde ya, los despidos no se focalizaron exclusivamente entre las y los trabajadores cuyos contratos vencían el 31 de marzo, sino que afectaron también a otros muchos casos con 20, 15 ó 10 años de antigüedad en el Estado, que tenían contratos vigentes hasta el 31 de diciembre.

Las escenas de llantos y crisis de nervios de los trabajadores y trabajadoras despedidos se volvieron una dolorosa postal que se repitió en oficinas y organismos, que sólo menguaron por el acompañamiento y el compromiso de lucha de los compañeros y compañeras que rodearon de solidaridad a las y los despedidos.

Casos testigos

En este marco, por el contrario, ese día también se vivieron jornadas históricas en organismos estratégicos de la APN. Desde el miércoles 30 de marzo, las y los laburantes del Ministerio de Trabajo iniciaron, de hecho, una masiva retención de tareas, al conocerse un día antes por boca del Subsecretario de Coordinación, Santiago Ricardes, la decisión de avanzar con los despidos -que se estiman en 250, aunque no hay cifras exactas-, en el marco del curso de acción planteado por el Decreto 254/2015 firmado por Macri en diciembre último.

Desde ese momento, la cartera laboral se encuentra paralizada, con los despedidos ingresando diariamente junto a sus compañeros y compañeras; en Estado de Asamblea Permanente y, al cierre de estas líneas, en las vísperas de un paro del sector para el 6 de abril que se vislumbra histórico y multitudinario.

El punto más alto de esa resistencia, en principio, se produjo el mismo 31 de marzo cuando unos 1000 laburantes de los edificios de Ciudad de Buenos Aires y delegaciones del conurbano ingresaron y permanecieron en Alem 650 (sede central), y por casi 8 horas fueron dueños totales de la situación, con Asambleas históricas en el hall y en las escalinatas laterales del edificio principal; ante la virtual acefalía del organismo, dada la literal fuga de sus principales autoridades que ese día salieron del organismo para no exponerse al repudio de las y los trabajadores.

"¡Trabajo es nuestro!" fue la consigna que retumbó en el hall de Alem 650 y que puso de manifiesto que somos los trabajadores y trabajadoras estatales los que día a día hacemos funcionar todas las dependencias públicas.

Cuadro similar se produjo en el Ministerio de Economía donde al conocerse más de 100 despidos, los compañeros y compañeras de la Junta Interna de ATE salieron a hacer ruidazos por los pasillos de Hacienda; impidieron una conferencia de prensa del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, que iba a anunciar los tarifazos de los servicios y lograron una gran visibilidad mediática al denunciar de cara al conjunto de la sociedad los injustos despidos que sufren nuestros compañeros y compañeras.

Punto clave para organizar la resistencia a los despidos fue la medida implementada inicialmente en Trabajo, replicada luego en Economía, de hacer concentraciones masivas en la puerta del organismo temprano a la mañana, para organizar luego el ingreso colectivo de las y los compañeros, incluidos las y los despedidos, de modo tal que nadie se quede afuera y continuar la lucha desde adentro de los lugares de trabajo.

Hasta el momento, la masividad de las acciones inhibió los operativos policiales que hicieran imposible el ingreso de los compañeros y compañeras despedidos, lo que supone una victoria política en la lucha por las reinstalaciones. En el caso de Economía el mismo 31 se produjeron algunos forcejeos, pero los despedidos pudieron ingresar finalmente al edificio ubicado frente a la Casa Rosada.

Modelo sindical y resistencia

No es por casualidad que en Trabajo y Economía se encuentren los puntos más altos de la resistencia a los despidos. Existen allí Juntas Internas blanquinegras de ATE que comparten un modelo sindical participativo, democrático y de lucha, ejercitado ya en la etapa anterior durante las administraciones kirchneristas dando pelea contra la precariedad laboral y por recomposición salarial.

En este nuevo contexto, con esa autoridad política ganada, ambos sectores se pusieron a la cabeza en la lucha para enfrentar los despidos y lograr las reinstalaciones, que en esta nueva etapa tiene la necesidad y obligación de desarrollarse con un amplísimo criterio de unidad de acción, como paso ineludible para obtener los niveles de masividad que exigen las luchas de este carácter y envergadura.

El escenario actual no es simple. El riesgo del desgaste de los procesos de lucha es por todos sabido y a eso apuntarán las autoridades, utilizando con ese fin los servicios de UPCN, el gremio oficialista de los oficialismos de turno, con quienes avanzarán en diversas maniobras para quebrar por abajo la movilización de nuestros compañeros y compañeras (reincorporaciones selectivas, presión para desmovilizar a través de jefes y delegados, etc.).

Por el contrario, avanzar con extrema inteligencia en acciones de lucha que favorezcan la acumulación progresiva de fuerzas; generar escenarios de fuerte presión política y sostener los niveles de masividad alcanzados, serán fundamentales para que la lucha por las reinstalaciones de las compañeras y compañeros despedidos pueda ingresar en una fase concreta de resolución.

Allí, con nuestros métodos de organización y lucha, tenemos el desafío de hacer ingresar nuestro reclamo de reinstalación en una fase concreta de discusión, pero trascendiendo la lógica de "ver uno a uno cada caso" que proponen los funcionarios y que llevó a la derrota y desarticulación de numerosos reclamos y luchas.

No tenemos dudas que la organización de base, la unidad de acción y la lucha consecuente por nuestras reivindicaciones, es el método para levantar los despidos y poner un freno claro a estos ataques patronales. Sabemos que nuestras luchas ingresarán en etapas cada vez más complejas y urgentes de resolución, pero confiamos en la fuerza de la organización colectiva para llegar a buen puerto. Vamos por ese camino.

¡Ni un despido en el Estado! ¡Ni una familia más en la calle!

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Hernán "Vasco" Izurieta
Autor

Hernán "Vasco" Izurieta

Delegado General ATE-MTEySS, referente de la agrupación ATE Desde Abajo.