Nuevo sitio Editorial A Vencer, edición de abril 5 Abril 2016

Ante el brutal ajuste, la clase trabajadora se pone de pie

Mientras entrega el país a los fondos buitres, el gobierno ajusta a las y los trabajadores con despidos, tarifazo e inflación. Tiene como aliados a las burocracias sindicales y al PJ, que avala la entrega en el Congreso. Las importantes luchas de los estatales en Buenos Aires, de docentes y estatales en Mendoza y en Tierra del Fuego, entre otras, marcan una perspectiva de lucha para el conjunto del pueblo trabajador.

Edición N° 12

A Vencer (abril-2016)

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Editorial A Vencer, edición de abril | Ante el brutal ajuste, la clase trabajadora se pone de pie

Contra la clase trabajadora

Los ataques contra las y los trabajadores y el pueblo no tienen límites. Los responsables son el gobierno nacional junto a los distintos gobiernos provinciales -más allá de su color político-, en sintonía con la orientación e intereses del gran capital.

La ola de despidos comprende a unos 30.000 trabajadores y trabajadoras del Estado en sus distintas reparticiones. Algo que promete ser agravado si tenemos en cuenta que 24.000 contratos debían haberse renovado el 1 de abril y el gobierno está apostando a despedir a todos los que pueda. El cuadro se agrava al ver el sector privado. Sólo en la construcción, los despidos alcanzan a 54.000, pero hay también en metalurgia, textil y automotrices. Estas ya desplazaron a 5.000 trabajadores en Córdoba, y 1.200 en la Volkswagen de General Pacheco, provincia de Buenos Aires. Así, los estudios realizados hablan de más de 100.000 despedidos en lo que va del año. Los pronósticos de la UIA, al plantear la inminencia de 100 o 200 mil nuevos desempleados en los próximos meses, no son buenos augurios. Los despidos, además de ser un ataque directo, que deja a miles de familias en la calle, son un recurso patronal para tirar a la baja el salario, ante el temor de perder el trabajo.

A su vez, el ataque al bolsillo popular se despliega mediante el tarifazo. Ya habiendo subido drásticamente la luz en febrero, ahora el transporte duplicó su costo, y el gas y el agua subieron en promedio un 300% llegando en algunos casos al 500%. Con estas medidas, diversos estudios de impacto señalan que una familia trabajadora perdió el 10% de su capacidad de compra en estos meses.

Tanto estas subas, como las de las naftas (que llevan 18% en lo que va del año) serán transferidas de los empresarios al pueblo. Esto está teniendo un doble impacto negativo sobre el pueblo trabajador. Se afianza la espiral inflacionaria: 4,5% en febrero; 5% en marzo; 6% estimado para abril, y así, en apenas unos meses la inflación ya alcanzó lo que el macrismo había pronosticado para todo el año… Las perspectivas son de una inflación que puede alcanzar el 40% anual, más que el año pasado.

Como no podía ser de otra manera, esto está llevando a un crecimiento de la pobreza. Un Informe del Observatorio de la deuda social de la UCA, muestra que la pobreza, estimada en 29% cuando asumió Macri, ascendió hasta casi el 35% para marzo de 2016, lo que implica que 1.400.000 trabajadores y trabajadoras cayeron por debajo de la línea de pobreza en lo que va del año.

El kirchnerismo vergonzante

El monumental golpe al salario y al trabajo no parecen motivo suficiente para que las direcciones sindicales promuevan un plan de lucha. Esta ausencia no hace excepciones entre antiguos opositores (como Moyano y Barrionuevo) y aquellos que fueron el sostén del armado sindical kirchnerista. El jefe de la CGT de Cristina Fernández, Antonio Caló, ve pasar sin inmutarse los 100.000 despidos que incluso, admite, impactan en su propio sector. Ultracristinistas como UPCN o el SAT, por citar sólo dos ejemplos, dejan despedir sin ninguna lucha a cientos y miles de trabajadores y trabajadoras, contrastado con experiencias sindicales como las juntas combativas de ATE o el SiPreBa, que aún con mucho menos estructura, asumen la lucha por las reincorporaciones.

La línea de los jerarcas sindicales del peronismo es coherente con la de sus pares del PJ. Muy lejos de la "resistencia con aguante", diputados y senadores peronistas consiguieron los votos para que el macrismo entregue al país a los buitres, pagando una millonada de dólares, e iniciando un nuevo ciclo de endeudamiento. El PJ fue, de hecho, el bloque más grande que en el senado promovió la entrega. No se trata de un puñado de "traidores", sino del grueso de los jefes partidarios, quienes, ante el dilema de "patria o buitres", optaron muy claramente por los segundos. En este marco es significativo que el "krichnerismo duro" siga volcado de lleno a la construcción del PJ. Su apuesta a reconstruir el poder en base a esa cohorte de "pagadores seriales" y burócratas es la más clara muestra de lo lejos que está su proyecto de cualquier perspectiva popular.

De pie

Las verdaderas respuestas a la feroz ofensiva patronal y gubernamental se están desarrollando desde abajo, y son protagonizadas por una nueva camada de luchadores, muchos de los cuales militan activamente en la izquierda.

La lucha contra el ajuste en Tierra del Fuego desde comienzos de enero, tiene paralizada la administración pública, por paro de docentes y estatales, el corte de rutas, el acampe en la Casa de Gobierno, las luchas de Luz y Fuerza y los portuarios. Con el impulso del SUTEF y habiendo ampliado enormemente su influencia, la lucha enfrenta el recorte salarial, los ataques a las condiciones previsionales y los tarifazos.

También en Mendoza es la resistencia docente la que viene marcando la cancha, contra el ajuste de Cornejo. La seccional de Godoy Cruz, del Sute -el gremio docente provincial- recuperada por los trabajadores, es la principal dinamizadora de una lucha que está empalmando con trabajadores estatales, dando lugar a la convocatoria de un plenario conjunto de las dos CTA y a un plan de lucha provincial.

En CABA, la segunda oleada de despidos masivos promovida por el gobierno nacional, está encontrando una fuerte resistencia por parte de las juntas internas combativas de ATE, como en los ministerios de Trabajo, Economía y el desguazado ministerio de Planificación. Los paros, asambleas masivas, permanencias y movilizaciones dan cuenta de un salto en calidad que es fruto de años de militancia de base por parte de esta camada de trabajadores clasistas.

Paso a paso, por una salida de fondo para los trabajadores

Las luchas actuales son una primera respuesta, ante el ataque de las patronales y el gobierno.

Para fortalecer esa capacidad de respuesta y volver a plantear una agenda propia, es necesario avanzar en mayores niveles de articulación por abajo, construyendo instancias unitarias del activismo obrero antiburocrático.

Pero además, para que los trabajadores dejemos de estar obligados a elegir entre distintas opciones de gobiernos patronales, necesitamos avanzar hacia la construcción de una alternativa política propia.

Para desarrollar ese camino, desde izquierda revolucionaria planteamos dos tareas fundamentales.

Una, la construcción de organización política, para agrupar a quienes bregamos por un proyecto revolucionario y socialista. En ese sentido, al tiempo que construimos nuestras organizaciones, debemos darnos la tarea seria de trabajar por lograr la confluencia entre organizaciones afines, con la conciencia de que cuanto más fuerte e influyente sea una organización política, más podrá aportar al desarrollo de la lucha de la clase trabajadora.

La otra, el avance hacia la conformación de una experiencia frentista junto a otras organizaciones políticas y sociales compañeras, hacia un Frente Político y Social que pueda establecer una agenda acorde a las tareas de la etapa desde una perspectiva anticapitalista, antipatriarcal, antiimperialista y socialista. Como pasos inmediatos en ese sentido, creemos que se deben buscar todas las formas posibles de acción común, movilizaciones, campañas, y demás; al tiempo que forjamos una Corriente de Izquierda, nutrida por organizaciones sociales y políticas para ir poniendo en pie un programa de acción política que aporte a desplegar el proceso de lucha existente y a encauzarlo con una perspectiva política de las y los trabajadores y el pueblo.

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