Nuevo sitio 40 años del golpe genocida 25 Marzo 2016

30 mil veces venceremos

Este no es un 24 de marzo más. Se cumplen 40 años del más sanguinario golpe de Estado en nuestro país. Sucede, además, en el marco regresivo del gobierno macrista, representante de los grandes grupos económicos. Y por si fuera poco, se lleva adelante con la indignante presencia del presidente de EEUU en nuestro país. Hoy, más que nunca, salimos a la calle a luchar, por los derechos humanos de ayer y de hoy, recuperando el legado de los 30.000, contra el ajuste, la represión y la entrega al imperialismo

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40 años del golpe genocida | 30 mil veces venceremos

Cuando los milicos en el 76 dieron el golpe, estuvo muy claro para quien gobernaban. Atacaron de lleno a los trabajadores, sus organizaciones sindicales y políticas, y a su vanguardia revolucionaria. Y de la mando de Martínez de Hoz, Ministro de Economía y presidente de Acindar, defendieron abiertamente a los grandes grupos económicos, nacionales y extranjeros.

A 40 años de aquel nefasto golpe de Estado, los grandes empresarios de la industria y del campo, junto a conocidos ejecutivos de empresas multinacionales nutren las primeras filas del gobierno, en un nuevo gobierno de las corporaciones.

Sus medidas no dan lugar a dudas: se proponen una brutal transferencia de recursos desde la clase trabajadora y los sectores populares hacia los grandes grupos económicos.

El levantamiento del cepo y la devaluación del peso en un 40% que le permitió ganancias extraordinarias a sojeros y empresarios y significó una caída en el salario real de los trabajadores; la quita de retenciones al empresariado agrícola que premia a las patronales del campo; los tarifazos que benefician a las empresas de servicios responsables de la desinversión y castigan a los sectores populares, y las políticas de reendeudamiento, que dan enormes beneficios a los bancos.

Está a la vista el brutal ataque contra los trabajadores y trabajadoras del estado, y también del sector privado, que en conjunto ya alcanzan los 100.000, con lo que se deja a decenas de miles de familias trabajadoras sin el ingreso necesario para su sustento, y además se presiona a la baja los salarios del conjunto de los trabajadores. Se trata, al mismo tiempo, de un achicamiento del Estado y sus funciones sociales y un ataque contra la clase trabajadora. Esto converge con el miedo a los despidos, la apuesta del gobierno a imponer un techo salarial de miseria y la complicidad de las direcciones burocráticas que dejan pasar la avanzada macrista sin chistar. Y en este marco la sostenida inflación no hace más que agravar las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Para hacer entrar este tremendo ajuste, el gobierno de Cambiemos aceita todo e andamiaje represivo. Impulsa el protocolo antipiquetes, saca a relucir las picanas/pistolas Taser, da rienda suelta para la expansión de las detenciones arbitrarias en los barrios y contra la juventud, y reprime la protesta social.

Fuera Obama de Argentina, fuera yanquis de América Latina

Un aspecto central de la perspectiva del nuevo gobierno es su marcada orientación proimperialista.

El faustuoso pago de deuda a los fondos buitres que se está negociando actualmente es un ejemplo claro. Para beneficiar a estos buitres, que ganaran millones por bonos de deuda que compraron por centavos en un marco de crisis, nuestro país volverá a endeudarse por 15.000 millones de dólares, y acordará pautas de control de la economía nacional por parte del FMI, profundizando así su condición de dependencia frente al imperialismo.

En este marco, la invitación al presidente de EEUU Barack Obama es una muestra más del cipayismo del gobierno de Macri y una abierta provocación en el marco del 40 aniversario del golpe genocida.

No podemos olvidar que fue el gobierno norteamericano el que promovió la Doctrina de Seguridad Nacional en nuestro continente, aquella por la cual las Fuerzas Armadas debían combatir al "enemigo interno". En la Escuela de las Américas que montaron en Panamá entrenaron a los genocidas en los métodos más crueles de persecución, desestabilización, secuestro e interrogatorios bajo tortura. La CIA envió a sus agentes a nuestros países para el entrenamiento en métodos de tortura. Y EE.UU. fue ideólogo y financió el macabro "Plan Cóndor", mediante el cual las dictaduras impuestas en Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay intercambiaron inteligencia, secuestraron, torturaron y trasladaron entre los países del Cono Sur a nuestras presas y presos.

Y no podemos olvidar tampoco, que el gobierno norteamericano al que representa Obama, es hoy mismo autor de las más sanguinarias masacres y vejámenes, sostén del Estado terrorista de Israel que hunde en sangre al pueblo palestino, líder de la OTAN y sus bombardeos sobre Siria, responsable de las torturas que hoy se siguen viviendo en su cárcel de Guantánamo y en tantas otras. Es justamente frente a ese enemigo de los pueblos del mundo que Macri se arrodilla, pagando la deuda externa y promoviendo nuevos acuerdos de sometimiento económico y político, apostando a integrarse en la Alianza del Pacífico y a ser parte del TTP (Tratado Transpacífico de Cooperación Económica), y buscando erigirse como referente de la derecha continental, apoyando, por ejemplo, a los golpistas de Venezuela. Se trata, ni más ni menos, que de profundizar las relaciones carnales con el imperialismo.

Hoy, cuando están por cumplirse los 200 años de la independencia, el lugar rastrero de nuestro gobierno ante los grandes jefes del poder mundial, deja en evidencia las enormes tareas que aún tenemos por delante para conquistar el derecho de nuestro pueblo trabajador a vivir en condiciones dignas y sin ningún tipo de sometimiento.

Un pueblo de pie

Este 40 aniversario nos encuentra en una situación difícil, por el fuerte ataque que sufrimos desde el pueblo trabajador, pero nos encuentra también dispuestos a la lucha contra el ajuste, la represión y la entrega.

Apenas a tres meses de gobierno macrista, diversos ataques de los empresarios y de su gobierno, principalmente en los casos de despidos, encontraron una respuesta en la lucha popular, en muchos casos focalizada, pero que se extiende a lo largo del país. Las luchas puntuales lograron algunos puntos de contacto, por ejemplo en el festival impulsado por el Sipreba, el sindicato de prensa, que nucleó a unas 20.000 personas en parque centenario en repudio del vaciamiento del grupo 23. En ese camino, la movilización de unas 50.000 personas a plaza de mayo del 24 de febrero, en el marco del paro de ATE, expresa un significativo paso hacia delante de la lucha popular contra el ajuste y los despidos.

Estos primeros pasos del movimiento de lucha actual se dieron a pesar del inmovilismo de las direcciones sindicales burocráticas –muchas de ellas hasta ayer sostén del gobierno de Cristina Fernández-, y también de la dirección política del kirchnerismo, cuyos referentes, a pesar de llenarse la boca de declaraciones de repudio, están volcados a la disputa interna del PJ y no han hecho nada para ampliar la lucha popular contra el macrismo. El mismo sector que en 12 años de gobierno con generosas condiciones internacionales mantuvo el trabajo en negro, sostuvo el pago de la deuda y reprimió a los sectores en lucha; el sector que al fin del ciclo le abrió la puerta al macrismo, con la postulación de Scioli, la devaluación de Kicilof, el pago al Club de París, las leyes antiterroristas y la propuesta de una ley antipiquetes; es el que hoy se encapsula en las pujas al interior del Estado y del podrido PJ, y se ubica muy lejos de la lucha diaria de los trabajadores contra las políticas del macrismo y sus socios empresarios.

En este marco, frente a un gobierno que representa los intereses de las corporaciones y el imperialismo y que ataca abiertamente al pueblo, es fundamental redoblar la lucha independiente de los trabajadores, en defensa de los intereses de nuestra clase. Para frenar hoy los despidos, la caída del salario, la represión y la entrega. Y para avanzar hacia la construcción de un proyecto propio de los trabajadores. Es el mejor homenaje que podemos hacer a nuestros/as 30.000 compañeros/as que dieron la vida por conquistar un futuro digno para nuestro pueblo.

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Izquierda Revolucionaria
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