Nuevo sitio Más deuda externa a la medida de los buitres 7 Marzo 2016

Paso a paso hacia un nuevo endeudamiento

El equipo económico del gobierno macrista avanza hacia el logro de uno de sus objetivos fundamentales que es conseguir el reingreso a los mercados financieros de capitales para tener recursos con que manejar la difícil coyuntura. Para eso, emitirá nueva deuda por 15.000 millones de dólares y le pagará a los fondos buitres sumas siderales.

Edición N° 11

A Vencer (marzo-2016)

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Más deuda externa a la medida de los buitres | Paso a paso hacia un nuevo endeudamiento

En las últimas semanas las negociaciones llevadas adelante en Nueva York dieron por resultado un acuerdo con los holdouts. Esto permitió que el Ministro de Hacienda Prat Gay vaya a las comisiones de la cámara de diputados a presentar el proyecto de ley de "Normalización de los Servicios de Deuda Pública".

Las negociaciones con los buitres venían siendo lentas para las necesidades del gobierno nacional. Ante el grave problema de la inflación (que se le ha hecho difícil contener), la respuesta clásica implementada es planchar el consumo mediante los miles de despidos en el Estado y en menor medida el sector privado, y las paritarias a la baja con el apoyo de la burocracia sindical. A esto se le suma la "mezquindad" de sus amigos ruralistas que no han liquidado todo lo que habían prometido de la cosecha de soja. Esto ha limitado la entrada de nuevos dólares por retenciones, lo que hubiese ayudado a fortalecer reservas.

El acuerdo finalmente con los holdouts que apostaron a litigar contra el gobierno argentino les significará una victoria de la mano del macrismo, apurado en su necesidad de resolver la situación económica y su voluntad de arreglar a cualquier costo. La deuda original demandada por los fondos buitre era de 6100 millones de dólares, que se amplió a unos 18.800 millones debido a la disputa judicial (entre intereses acumulados y punitorios). La quita en promedio de intereses a todos los bonistas rondará el 26 %. Pese a dicha quita, para fondos como el famoso NML de Paul Singer, esto terminará implicando una ganancia de alrededor del % 1000 respecto de la compra inicial de bonos que realizó. El gobierno nacional además se comprometió a pagar en efectivo como una forma de seducir al conjunto de bonistas, pero, para acceder a dicho dinero sin tocar las reservas del BCRA, emitirá nuevos bonos de deuda por 15.000 millones de dólares.

La señal positiva al avance de los acuerdos dada por el Juez Griessa, al levantar la medida cautelar que impedía que se pagara a los bonistas que no habían ingresado a los canjes de 2005 y 2010, es una medida clave. Lo que queda por resolver para concretar el pago a los acreedores es la derogación de dos leyes que promulgó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner: la Ley Cerrojo y la Ley de Pago Soberano. La primera impide precisamente que se realice una oferta mejor al 7 % de los bonistas que no habían entrado en los canjes anteriores, y la segunda que establecía como lugares de pago la Argentina o Francia. Esta último buscaba resolver el problema generado por haber colocado como lugar de litigio Nueva York en acuerdos anteriores. Ejemplo de esto fue la intervención del juez Griessa con el caso de los holdouts.

Derogar ambas leyes implicará reunir los votos necesarios primero en diputados, donde a los legisladores de Cambiemos hay gran confianza en que se le sumen los del massismo, así como el Bloque Justicialista formado a partir de la ruptura del Bloque del FpV. Un poco más difícil resultará en senadores, donde dependerá del acuerdo que saquen los senadores peronistas comandados por Miguel Ángel Pichetto. Para esto, seguramente entrará en negociación la discusión sobre los fondos coparticipables para las provincias que es de sumo interés para los gobernadores. Como recurso disponible el ejecutivo podría apelar a un nuevo decreto en caso de que no le vaya bien en el Congreso. Los diferentes bloques de los partidos patronales se ponen de acuerdo respecto de la forma en que realizarán una nueva entrega que deberemos pagar con el padecimiento del pueblo trabajador.

Resuelto el problema de los buitres, el gobierno podrá salir a pedir préstamos al FMI quien ya tiene disponibles unos u$s 10.000 millones para el macrismo. También podrá volver a sentarse con el Banco Mundial o el BID abriendo un nuevo ciclo de endeudamiento.

La deuda externa siempre ha sido un instrumento de sometimiento y extorsión para los países dependientes. Las diferentes administraciones han debido lidiar con las restricciones que la misma genera y destinar cuantiosos recursos nacionales para solventar los pagos. Si bien los canjes de deuda de los años 2005 y 2010 permitieron una quita muy importante, el gobierno kirchnerista fue uno de los mayores pagadores seriales de deuda llegando a la cifra de alrededor de 180.000 millones de dólares. Pese a la quita por canje y el pago continuo (trabado en 2014 sólo por la medida de Griessa), el stock de deuda fue aumentando año a año llegando a más de 260.000 millones. La relación entre deuda y PBI que fue favorable durante el kirchnerismo y es el fundamento para su planteo de "desendeudamiento", ha ido perdiendo terreno en los últimos años debido a una economía estancada y sin perspectiva de crecimiento.

La eterna deuda externa sigue siendo un problema que no será resuelto por los gobiernos pro patronales. Entre ellos apenas podrán acusarse respecto de quién realizó una mejor o una peor negociación para luego ver cómo seguir pagando. Sólo la conformación de una alternativa política que piense consecuentemente en los intereses de los sectores obreros y populares podrá encontrar una salida de fondo.

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Izquierda Revolucionaria
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