Nuevo sitio Semanas decisivas de un conflicto crucial 11 Febrero 2016

Crece la resistencia a los despidos en el Estado

El gobierno macrista tiene en carpeta nuevos anuncios de cesantías masivas en distintos organismos de la administración pública. ATE resolvió un paro nacional el 24 de febrero cuyo éxito resultará clave para poner un freno a los miles de despidos que arrecian en el Estado.

Edición N° 10

A Vencer (Febrero-2016)

A Vencer

Sumario

Compartir Articulo

Semanas decisivas de un conflicto crucial | Crece la resistencia a los despidos en el Estado

El listado de organismos del Estado Nacional en los que el gobierno macrista avanza con despidos se actualiza día a día y con ellos crece también el número de despedidos. Unos 600 en el Centro Cultural Kirchner, más de 400 en el Ministerio de Cultura, algo similar en el de Justicia y Derechos Humanos, 140 en Fabricaciones Militares, 30 en el Ministerio de Trabajo y así podríamos seguir enumerando.

El flamante Ministerio de Modernización, encabezado por Andrés Ibarra, es el instrumento gubernamental que diseña y gestiona este avance patronal, que a su paso va dejando familias en las calles. La cantinela inicial que veía "ñoquis" por todos lados (un guiño cómplice con la jauría reaccionaria que pulula por redes sociales y es núcleo duro del voto macrista), va dejando paso a los verdaderos argumentos que fundamentan esta política de ajuste.

"El Estado está sobredimensionado" explicó semanas atrás el Secretario de Trabajo, Ezequiel Sabor; y unos días después el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, simuló un fallido y explicó que su gobierno estaba encarando "un proceso de reorganización" en la administración pública. La reminiscencia dictatorial, claro está, no fue un error discursivo sino un efecto deseado.

El macrismo va por el achicamiento de determinadas funciones y estructuras estatales (sobre todo las destinadas a los sectores populares); y, en lo inmediato, los despidos son a su vez la principal carta de conflicto que el Estado patronal pone en juego no sólo para disciplinar a las y los estatales, sino para dirigir un mensaje de amedrentamiento hacia el conjunto del movimiento obrero, con el fin de asegurar un cierre de salarios a la baja en las negociaciones paritarias que empiezan a desarrollarse.


Tiempos que se aceleran

Hasta el momento, ha sido ATE prácticamente el único gremio estatal que salió al cruce contra esta ola de despidos, que tiene expresiones también en administraciones provinciales conducidas por el Frente para la Victoria, como Tierra del Fuego y Santa Cruz, que también ejecutaron despidos masivos en sus jurisdicciones.

La intensidad de los golpes recibidos y la presión que va emergiendo desde las bases adelantó los tiempos de resistencia que tenían previsto los distintos sectores de la conducción de ATE (sumidos en una interna eterna), fundamentalmente la Verde y Blanca de la Seccional Capital, que desde principios de enero venía explicando que su gran apuesta era organizar una "gran marcha de estatales"… ¡para mediados de marzo!

La presión por abajo fue dejando en evidencia lo insostenible de esta orientación de segura derrota, que proponía delegar en los distintos sectores la resistencia a los ataques que se multiplican, sin generar en el corto plazo ninguna medida unificada que permita una acumulación centralizada de fuerzas, para ir revirtiendo la correlación general del conflicto.

El paro nacional de ATE del próximo 24 de febrero promovido por el ala de la conducción que lidera el Secretario General de ATE Nacional, Hugo "Cachorro" Godoy, resuelto en una reunión de Secretarios Generales de todas las provincias, ofrece el marco de contención de una medida nacional, cuyo desafío fundamental pasa ahora por hacerse sentir con fuerza en nuestros sectores de trabajo.


Cómo enfrentamos los despidos

La multitudinaria movilización del jueves 4 convocada por ATE Capital hasta la sede del Ministerio de Modernización en el centro porteño, con casi 10.000 laburantes estatales ganando las calles en un caluroso mediodía, deja en evidencia la disposición de lucha de sectores crecientes de compañeros y compañeras estatales, sobre todo en el Estado nacional.

Las asambleas de base van dejando claro que una mayoría de trabajadores y trabajadoras estatales comprenden con total lucidez qué está en juego en esta coyuntura crítica y que la lucha organizada es el único camino para frenar las cesantías masivas y lograr las reincorporaciones en los organismos que ya produjeron despidos.

Sin embargo, el principal obstáculo a superar ahora es el miedo a represalias y ataques cada vez más duros por parte de la patronal, lo que se palpa frecuentemente en las conversaciones en las oficinas y sectores de laburo.

La única vía para superar ese temor, comprensible por cierto, es garantizar el 24 de febrero una medida de fuerza contundente que paralice la administración pública, o cuanto menos altere decisivamente la normalidad de cada organismo, ofreciendo un marco de masividad a nuestros compañeros y compañeras como reaseguro fundamental para quebrar el miedo que el terrorismo patronal genera en los lugares de trabajo.

La unidad de acción de toda ATE es clave en este escenario. El paro debe inscribirse en un plan de lucha progresivo que avance en la más amplia articulación desde las bases del conjunto de los gremios estatales, forzando a las direcciones burocráticas (sobre todo de UPCN) a sacar la lucha a la calle.

El 24 de febrero paremos y movilicemos masivamente en defensa de los puestos de trabajo, contra el "techo salarial" y por el fin de la criminalización de la protesta social.

Comentarios

Hernán "Vasco" Izurieta
Autor

Hernán "Vasco" Izurieta

Delegado General ATE-MTEySS, referente de la agrupación ATE Desde Abajo.