Nuevo sitio Despidos, ajuste y endeudamiento externo 11 Febrero 2016

Economía de verano para una nueva entrega

Las orientaciones del nuevo gobierno se asientan en la distribución de los costos del ajuste que se descarga sobre los trabajadores y las trabajadoras mediante recorte de salarios y empleos y el beneficio a sectores empresarios. Es una transferencia de recursos desde la clase trabajadora y los sectores populares hacia los grandes grupos económicos.

Edición N° 10

A Vencer (Febrero-2016)

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Despidos, ajuste y endeudamiento externo | Economía de verano para una nueva entrega

A las medidas más importantes ya tomadas como el levantamiento del cepo y la devaluación del 40% y la quita de retenciones al empresariado agrícola, se suman la persistencia de la inflación, la apuesta a poner techo a las paritarias, el tarifazo que beneficia a las privatizadas, y la búsqueda de acceso al crédito en el mercado internacional de capitales previo arreglo del litigio con los buitres con un pago millonario.

El modelo que piensa el macrismo es el de ganar competitividad internacional vía devaluación y reducción del costo laboral. Acá la expulsión de laburantes estatales funciona como una señal para las patronales privadas dándoles vía libre a los despidos. Se apuesta así a bajar el "costo de la fuerza de trabajo" para beneficiar al empresariado, con el aumento de la desocupación. Es que el crecimiento del desempleo y del trabajo informal funcionan como presión para bajar el salario y evitar la conflictividad laboral (por el temor a la pérdida de trabajo). Así, los empresarios, tanto amigos del macrismo (Techint) como del kirchnerismo (Cristóbal López, Garfunkel, etc.) están multiplicando los despidos.

El despido de estatales, con el argumento de eliminar a los ñoquis dejados por el kirchnerismo, se propone, además, achicar el Estado, como medida de ajuste fiscal. En este sentido también se propone la quita de subsidios para ahorrar erogaciones, como por ejemplo a la energía eléctrica y el consecuente aumento de tarifas anunciada semanas atrás. Se calcula que podrían llegar a ser unos cuantos miles de millones de dólares de "ahorro" bajo su lógica, y en compensación se le permite a las empresas aumentar las tarifas con valores que alcanzan el 700% en electricidad. A eso se deben añadir el anunciado aumento del gas de un 250% y de otros servicios como agua y transporte.

Este escenario se enmarca en un contexto desfavorable respecto a los años de bonanza kirchnerista donde el precio de la soja estaba en los 600 dólares. A la vez, China desacelera su crecimiento (rondará el 6,3 % cuando hace algunos años estaba en el 14 o 15 %) y se estima que Brasil se mantenga en recesión. A esto se suma la caída en el precio del petróleo y las materias primas, lo que impacta en América Latina que también se mantendrá mayormente en recesión.

La deuda externa, la pesada carga de los últimos 40 años para cualquier gobierno, no resuelta pese a los discursos de desendeudamiento K, es también un gran problema. La meta para Prat Gay es acceder al financiamiento externo para lo que debe resolver la negociación con los holdouts. Es decir, se propone pagar más y mejor. Por eso ya están ofreciendo el pago de 6.500 millones de dólares que equivalen al 75% de la deuda actual, construida en su mayor parte por intereses usureros. La miserable quita del 25% supone, para los buitres un negocio enorme con una ganancia del 1000%. Y aún así, todavía no hay garantías para el canje. Para este pago, la Argentina deberá emitir nueva deuda. Es decir cambiará deuda por deuda.

Mientras tanto el flamante ministro logró que una serie de bancos extranjeros prestara U$S 5.000 millones para fortalecer las reservas del BCRA a costa de emitir nuevos bonos a reintegrar en un corto plazo (11 meses). Los bancos J.P. Morgan, UBS, Citigroup, Deutsche Bank, HSBC, Santander, y BBVA, adelantarán el préstamo contra una garantía constituida en los bonos argentinos BONAR 22/25/27, la tasa de interés será de un 6 a 7 %, por un monto total de 10.000 millones de dólares.

Este préstamo busca obtener un colchón que permita sostener algunas de las políticas del gobierno que afectan las reservas del BCRA, como la eliminación del cepo y los cambios en las retenciones, teniendo en cuenta, además, que el sector agrario no liquidó todas las divisas de exportación que se habían comprometido.

El gobierno de CFK ya había iniciado un nuevo ciclo de endeudamiento emitiendo bonos a un interés muy alto para poder lograr nuevos préstamos. Siguiendo la ruta Boudou, intentó reabrir las negociaciones con los organismos de crédito y los bancos internacionales. Esta posibilidad estaba supeditada a resolver algunas cuestiones como la deuda con el Club de París, los juicios del CIADI, y restablecer el diálogo con el FMI. Pero el problema con los fondos buitres complico las cosas.

El intento de desendeudamiento fue un fracaso. La deuda pública se incrementó en un 60% en los últimos 5 años, pasando de U$S 156.000 millones a U$S 246.000 millones, aunque el porcentaje de la deuda respecto al PBI se redujo. Es un parche que sólo puede ser visto como una gran conquista en un relato construido al efecto.

Sobre esa base hoy el macrismo se propone profundizar la entrega nacional pagando millones a los buitres y generando nueva deuda, lo que implica una fuerte carga para nuestro desarrollo autónomo e independiente. Es llevar a nuestro país hacia una senda de entrega al poder financiero.

La lucha contra la entrega nacional, por el no pago de la deuda externa es una agenda de gran importancia para el movimiento obrero y popular.

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Izquierda Revolucionaria
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