Nuevo sitio Editorial A Vencer, edición de febrero 11 Febrero 2016

Promover la lucha desde las bases, para enfrentar al macrismo

Ante la feroz avanzada del gobierno de Macri sobre intereses y conquistas populares, despunta una incipiente resistencia, mayormente espontánea y con presencia de la izquierda, mientras las cúpulas sindicales y los dirigentes políticos del kirchnerismo brillan por su ausencia.

Edición N° 10

A Vencer (Febrero-2016)

A Vencer

Sumario

Compartir Articulo

Editorial A Vencer, edición de febrero | Promover la lucha desde las bases, para enfrentar al macrismo

Van por todo

El programa antipopular del macrismo es profundo. Se propone una gran transferencia de recursos desde la clase trabajadora y los sectores populares hacia los grandes grupos económicos, para lo que promueve despidos, ajuste y profundiza el endeudamiento externo.

La propuesta de un "estado mínimo" que no se hace cargo de servicios sociales básicos en salud, educación, cultura, derechos humanos y demás, es el fundamento sobre el cual se despliega la brutal campaña de despidos en el Estado. De la mano, se apuesta a fortalecer el sector privado y se entrega obra pública a los empresarios amigos como Nicolás Caputo.

Como refuerzo, el gobierno prepara herramientas para reprimir la protesta social, como ya lo anticipan la declaración de emergencia en seguridad, la rienda suelta a las policías para una mayor presión sobre los barrios y la juventud, y la represión directa que volcada sobre Cresta Roja y los municipales de La Plata. En ese marco se da el revanchismo clasista y político que llevó a Milagro Sala a la cárcel, más allá de sus manejos punteriles y muchas veces patoteros.

Lamentablemente esta política todavía cuenta con un importante consenso social. No hay una condena generalizada a estas medidas antipopulares. Es un consenso que se construye, entre otros elementos, a partir del rol de los medios que cercan mediáticamente al nuevo gobierno.

Es preciso señalar que la virulencia y velocidad de esta batería de medidas sea una iniciativa del macrismo, no desdibuja las responsabilidades de los gobiernos kirchneristas, sobre las condiciones existentes. Uno de los aspectos más evidentes es la enorme proporción de trabajo en negro e informal, particularmente en el Estado, que facilita ahora la expulsión de decenas de miles de trabajadores y trabajadoras en los distintos niveles del Estado (nacional, provincial y municipal).

La utilización de los recursos del Estado para el aparato propio, con "ñoquis" y punteros, es también algo desplegado tanto por el kirchnerismo como por las demás fuerzas patronales (como el PRO y la UCR), y que hoy el macrismo aprovecha para despedir a miles de laburantes genuinos, así como para cobrarse revancha sobre dirigentes kirchneristas desprestigiados como Milagro Sala. Condenamos ese revanchismo gorila y la estigmatización que sufren las y los trabajadores del Estado, que lejos de ser ñoquis son quienes garantizan las políticas sociales más importantes para nuestro pueblo.

En este marco, el crecimiento de las fuerzas represivas y la promoción de herramientas legales persecutorias, como la Ley Antiterrorista, son ahora también elementos disponibles para que el nuevo gobierno promueva una mayor represión.


La resistencia, ¿con la cabeza de los dirigentes?

La dirigencia de la CGT dejó pasar ya dos meses de devaluación y despidos sin decir una palabra ni promover alguna medida de fuerza. Están priorizando sus negocios, por eso arreglaron con Macri el manejo de las cajas de las Obras Sociales, mientras dejan tirados a miles de trabajadores golpeados por el ataque al bolsillo y los despidos. En esto no hay diferencias entre aquellos que, encabezados por Caló, fueron aliados fundamentales del kirchnerismo, y aquellos que se hicieron opositores con el tiempo, como Moyano o Barrionuevo. Las CTA´s (tanto la kirchnerista de Hugo Yasky como la michelista) salvo alguna acción puntual y aislada empujada por la base, también están totalmente ausentes de la lucha por las fuentes de trabajo. Esto es producto de su falta de estructura y anclaje real en la clase pero también de su nula iniciativa política.

Tampoco la dirigencia política del kirchnerismo y las agrupaciones que prometieron la "resistencia" contra el macrismo se han hecho presentes activamente. Muy por el contrario, la defensa de aspectos ligados a la gestión kirchnerista está siendo asumida de forma mayoritaria por sectores no organizados, que a pesar de la pasividad de los dirigentes se movilizan rechazando medidas como la anulación de la ley de medios o la exclusión de Víctor Hugo Morales de Radio Continental.

Esta notoria ausencia de las primeras líneas del kirchnerismo deja en evidencia que su interés pasa por la rosca interna del peronismo (por eso La Cámpora, por ejemplo, se dedica a afiliar al rancio PJ), en vez de promover la lucha popular contra el nuevo gobierno. Se desentienden así de los problemas centrales del trabajo y el salario que golpean a gran parte de nuestro pueblo.

Esta actitud, así como la votación del presupuesto en provincia de Buenos Aires y el intento de acercamiento de los gobernadores del PJ al PRO, dan cuenta de que la apuesta de los jefes del peronismo está mucho más cerca del entendimiento que de la confrontación contra el macrismo. Por fuera de las demostraciones "ciudadanas" en Parque Centenario con Kicillof o en el Congreso, que muestran el rechazo de un sector de la sociedad al macrismo, no tienen mayores perspectivas de frenar la avanzada PRO.

Mientras tanto, las experiencias de resistencia vienen desarrollándose partir de luchas puntuales, focalizadas. Una de las más importantes es la de los petroleros, quienes en el marco de la grave crisis por la baja de los precios del petróleo, vienen promoviendo asambleas masivas (20.000 personas en Comodoro Rivadavia) con el planteo la posibilidad de despidos.

Luego, uno de los puntos más candentes de la lucha actual es Buenos Aires. Allí el nuevo sindicato de trabajadores de prensa, el SIPreBA, asumió protagonismo encabezando la lucha por los puestos de trabajo y por el pago de salarios ante el vaciamiento del Grupo 23, planteándose como única alternativa de lucha para el sector, mientras direcciones como la del SAT o la vieja y derrumbada UTPBA se mantienen en total inmovilismo. Una larga serie de medidas, entre las que se incluyen históricos paros y un festival con 20.000 personas, da cuenta de la importante ampliación del conflicto. También en esta zona, con gran concentración de ministerios y oficinas públicas, se despliega una lucha importante de las y los trabajadores del Estado, sostenida principalmente por las Juntas Internas, a las que se han ido plegando tímidamente las direcciones sindicales de ATE, que recién ahora prometen medidas nacionales a futuro.

En estos últimos casos cobra relevancia la intervención de construcciones sindicales antipatronales y antiburocráticas que tienen una vocación de intervención unitaria y combativa, como se ha visto en las Juntas y organismos nutridos por la militancia de ATE Desde Abajo y la Víctor Choque en estatales y por la actitud del SIPreBA en el caso de prensa.


La etapa requiere vocación unitaria

Este tipo de experiencias, que es preciso desarrollar y multiplicar, son la base sobre la cual es posible y necesario profundizar la resistencia a la ofensiva macrista. Para hacerlo es fundamental mantener los criterios de independencia política frente a al gobierno y los partidos patronales, así como de amplia unidad de acción y vocación de lucha unitaria, priorizando los intereses del conjunto de la clase trabajadora por sobre las acumulaciones sectoriales o partidarias.

Las rencillas entre fuerzas, como la permanente disputa entre PO y PTS, además de dilapidar cierto caudal político acumulado por el FIT y la izquierda en el último tiempo, atentan contra la posibilidad de una intervención más contundente, que permita canalizar importantes aspiraciones de lucha presentes en sectores del movimiento obrero y popular.

Es preciso entonces salir a la lucha desplegando las organizaciones de base que asuman una perspectiva de unidad y lucha, con total independencia ante los empresarios, el Estado y los partidos patronales. Y es necesario, además, seguir dando pasos en la construcción de una izquierda revolucionaria que intervenga con seriedad y firmeza en la lucha de clases, para aportar a una salida de fondo en defensa de los intereses de la clase trabajadora y el pueblo.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria