Nuevo sitio Educación superior 2 Febrero 2016

Chile: la improvisada gratuidad

Finalmente las promesas de campaña del comando de la Nueva Mayoría respecto a educación mostraron sus primeras cartas: se anunció la “gratuidad” para el 50% de los estudiantes que cumplan con los requisitos requeridos por el gobierno. Esta extraña gratuidad no removió los privilegios de las universidades cuestionadas por lucro, al contrario, continúa con el mercantilismo en la educación chilena.

Educación superior | Chile: la improvisada gratuidad

La reforma educativa de Bachelet y la nueva mayoría busca hacer cantos de sirenas tras un proceso de alza en la lucha de clases del pueblo chileno. Las reformas (educacionales y laborales), vienen a institucionalizar, en favor de la clase política empresarial, todo un proceso de construcción de fuerza social, expresados desde el 2006 en diferentes iniciativas de movilización (la rebelión pinguiña, la movilizaciones regionales, medioambientales, la reconstrucción del sindicalismo clasista, las huelgas sindicales, etc.) que vienen re-articulando, con altos y bajos, un proceso de organización y movilización popular, buscando así re-conquistar los derechos arrebatados durante la dictadura y profundizados por los diferentes gobiernos democráticos de la nueva mayoría y la alianza.

Está rimbombante gratuidad es más bien un financiamiento a la demanda educativa, simplemente una beca estudiantil, es decir; el gobierno pagará el valor total de la carrera de los estudiantes que cumplan con los requisitos exigidos. Lo insólito es que el valor anual de estudiar cualquier profesión la seguirán controlando privadamente las instituciones según sus necesidades y expectativas económicas. Esta “Ley corta" señala que para acceder a esta “gratuidad" hay que pertenecer a los primeros cinco quintiles (percentiles socio economicos más bajos), además se exigirá que los centros educativos beneficiados se encuentren acreditados por el consejo nacional de educación. Así el estado, financiará el arancel anual entregando el aporte a las instituciones universitarias estatales y privadas. La ley aplicara en 30 universidades, las cuales continuarán compitiendo en el tan aplaudido mercado educativo.

Se estima que serán aproximadamente 178 mil los estudiantes que cumplan con estos parámetros de gratuidad. Es importante considerar; el total de estudiantes matriculados en las universidades chilenas son aproximadamente un millón cien mil, según cifras del propio ministerio de educación, la prometida gratuidad será para menos del 20% de los y las estudiantes chilenos/as (1).

Vale preguntarse ¿Es entonces una educación con ingreso universal? Claramente no, y eso es importante aclarar tras ver como los sectores más conciliadores aplauden esta reforma que en términos políticos no transformará las estructuras desiguales presentes en el acceso a la educación. Es una política estrictamente mediática (para la tele), muy pequeña en su dimensión real, es en resumidas cuentas para salir a decir que “algo se hizo". Siguiendo el ejemplo de un país amigo, la “Gratuidad"/Financiamiento propuesta por el gobierno es muy similar al que se usa en el sistema educativo colombiano, los estudiantes que cumplen los requisitos socioeconomicos son financiados por el estado y el resto de los estudiantes paga altísimos aranceles.

La improvisada gratuidad fue duramente criticada por el movimiento estudiantil chileno ya que se distancia de las reivindicaciones levantadas desde el 2011. Durante 4 años estudiantes y trabajadores vienen movilizandose en las calles por una educación gratuita, pública y de calidad para todos/as.

La Nueva Mayoría ha escuchado fielmente las “sugerencias empresariales" para el período, el gobierno durante estos años ha marginado la participación de los estudiantes en las reformas impulsadas, la receta gubernamental fue romper las mesas de negociación, desmovilizar al estudiantado con promesas mediáticas y utilizar al aparato represivo constantemente para reprimir cada manifestación, criminalizando y deslegitimando al movimiento en lucha.

El 2016 plantea nuevas tareas para la movilización estudiantil que deberá disputar nuevamente frente a esta ofensiva empresarial. Este año se discutirá la reforma a la ley de educación superior y que sin duda encontrara a los estudiantes nuevamente en las calles.

Es importante mencionar que la reforma laboral también tiene un amplio rechazo desde el sindicalismo de base. Es considerada como una reforma antisindical ya que busca limitar las herramientas de lucha (la huelga por ejemplo) que tienen los trabajadores para organizarse y defender sus derechos: el gobierno de la Nueva Mayoría sabe que debe confrontar legalmente los altos niveles de conflictividad social que se avecinan y ha consensuado con el empresariado una reforma totalmente regresiva para los trabajadores.

Para finalizar debemos considerar que en el 2015 salieron a la luz innumerables denuncias; de corrupción, colusión de precios en productos de la canasta básica familiar, financiamientos ilícito a importantes partidos en campañas electorales, etc. En estos casos estuvieron involucrados destacados funcionarios políticos (empresariales) de la Nueva Mayoría y la derecha generando un amplio rechazo en el seno del pueblo.

Los/as estudiantes chilenos y el Confech (Confederación de Estudiantes de Chile) tienen la tarea nuevamente de sacar al pueblo a la calle, y junto a los trabajadores, retomar la iniciativa, no sólo por la educación: también por un proyecto político que logre terminar con la herencia neoliberal del llamado “milagro chileno". La nueva mayoría busca reformar “en la medida de lo posible" un sistema absolutamente podrido. Es momento de que las organizaciones populares, clasistas y combativas canalicen todo ese descontento popular en una alternativa real para el pueblo y los trabajadores. Hoy más que nunca la tarea esta en marcha.

Notas:

(1) http://centroestudios.mineduc.cl/tp_enlaces/portales/tp5996f8b7cm96/uploadImg/File/Estadisticas/Anuario_2014.pdf

Por: Pablo Cossio

Revista Chile Vencerá

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