Nuevo sitio Un hito popular 2 Enero 2015

La huelga del frigorífico nacional Lisandro de la Torre

Durante enero de 1959 el conflicto de los obreros del Frigorífico Lisandro de la Torre y el posterior levantamiento insurreccional del barrio de Mataderos sacudió al país. Luego seguirían las huelgas de los metalúrgicos y bancarios que colocarían al gobierno de Frondizi en una situación de profunda debilidad. La inestabilidad política y social se extendería durante las dos siguientes décadas en Argentina.

Un hito popular | La huelga del frigorífico nacional Lisandro de la Torre

Dedicado a la memoria de Sebastián Borro y de los miles de obreros peronistas que sufrieron la cárcel, la tortura y la muerte por una vida digna.


Un objetivo permanente de las clases dominantes

A mediados de septiembre de 1955 se produce el golpe militar, autodenominado "Revolución Libertadora" que pondría fin al gobierno de Juan Domingo Perón. A partir de entonces comienza una ofensiva patronal y gubernamental sobre las conquistas logradas por el movimiento obrero durante los gobiernos peronistas, sobre todo del período 1946/1949. Dicha ofensiva tiene como objetivo central una reorientación de la producción industrial, el aumento de la productividad y la recuperación de los espacios perdidos en la esfera de la producción y en el ámbito político y social (1). Claro que para que ello fuera posible había una serie de obstáculos y el más importante era la clase obrera y sus altos niveles de organización y movilización.


La Revolución Libertadora y la clase obrera

Luego del golpe de 1955 las bases obreras sufren un profundo proceso de transformación, que se reflejará en términos de conciencia y organización. Un aspecto central es que los trabajadores quedan liberados de la tutela del Estado Peronista y del Partido Justicialista. La desorientación política y el carácter dubitativo de la dirección de la CGT ante los militares fueron enormes. Con la caída de Perón la burocracia del aparato del partido desapareció y gran parte de la dirección cegetista también por la incapacidad de enfrentar al golpe militar. A su vez, la estructura sindical fue intervenida por los militares o entregados los gremios a socialistas y radicales.

Ciertos dirigentes que lograron mantenerse trataron de acomodarse a los espacios que el régimen les cedía. Ante esa situación la clase obrera quedó huérfana de organización y conducción y es en ese marco que comenzará una resistencia espontánea surgida desde las propias bases.


La Resistencia Peronista 1955–1960

Desde 1955 a 1960 se produce un movimiento ascendente de las luchas protagonizadas por la clase obrera, gracias a la conservación de las comisiones internas y el proceso de recuperación de gremios por parte de sectores peronistas. En este lapso de tiempo el promedio de huelgas en Capital Federal y Gran Buenos Aires es de 40 por año y el número de huelguistas de 380.000 anuales. Esto implica un incremento de más del 100% en la cantidad de huelgas y de más de 1.000% de la cantidad de huelguistas, si las comparamos con el periodo 1951 y 1955. Sólo en 1959 se perdieron 10.078.138 días de trabajo en huelgas realizadas en Capital Federal, en la que participaron 1.400.000 de trabajadores (2).

Simultáneamente se venían desarrollando desde 1955 los Comandos Peronistas, pequeños grupos de obreros y profesionales que desarrollaban las más diversas acciones directas; en primera instancia sabotajes en los lugares de trabajo que luego se fueron trasladando instituciones gubernamentales, medios de transporte, redes de electricidad. A medida que pasaba el tiempo los atentados se fueron complejizando y los Comandos fueron ganando en capacidad operativa. En esas miles de pequeñas acciones se hicieron populares los "caños" (3). El año 1960 será el de mayores atentados de los comandos peronistas.


El contexto del conflicto

Los hechos que desencadenaron el conflicto en el Frigorífico Lisandro de la Torre fue el envío de Frondizi al Congreso de un proyecto de nueva Ley de Carnes, que contemplaba la privatización del frigorífico. De esta forma se trataba de compensar a la burguesía agraria por la eliminación de los subsidios a los productores ya que se daba prioridad en la compra a la Corporación Argentina de Productores (CAP) en la que estos estaban representados. Este fue el detonante del conflicto.

El conflicto de los obreros de la carne coincidió con la implementación por parte del gobierno de Arturo Frondizi de un plan de ajuste recomendado por el FMI y con el viaje del presidente a los Estados Unidos. Por primera vez en la historia argentina se realizaba una visita oficial de un presidente argentino a dicho país. Antes de partir, Frondizi ordenará la represión de los huelguistas por parte de las fuerzas conjuntas del Ejército, la Gendarmería y la Policía Federal.

La situación de conflictividad se desarrollará durante todo el año con las huelgas de los obreros de los sindicatos más combativos del país. Una sucesión de largas huelgas enfrentaría a la clase obrera con el gobierno, las FF.AA. y la burguesía.


La toma del frigorífico

El 14 de enero los obreros conocieron la noticia de que la ley había sido sancionada. En el transcurso del día los delegados convocaron a una asamblea general para la noche. La asamblea recibe la adhesión de las "62 organizaciones" pero no toma ninguna resolución y se convoca a una nueva asamblea. Al día siguiente Frondizi recibe a parte de la Comisión Directiva y de las "62". Mientras, los obreros concurren al trabajo pero a la finalización de los turnos nadie abandona el lugar. Ese mismo día se realiza la asamblea con la participación de 8000 obreros y se resuelve: tomar el establecimiento y permanecer en él, declarar el paro por tiempo indeterminado y pedir a las 62 organizaciones, a los 32 gremios democráticos (socialistas) y al MUCS (comunistas) que convoquen a un paro general en apoyo a la lucha. También se resuelve conformar piquetes de obreros para las guardias, no apagar las calderas para poder utilizar mangueras con agua caliente y en caso de que haya represión largar toda la hacienda acumulada. Se obstruye el paso en las escaleras del frigorífico (un edificio de cuatro pisos), se concentran obreros en los techos para tirar roldanas, herramientas, etc. El espíritu es de bronca y combatividad. Esa misma noche de 20.000 a 30.000 personas se concentran alrededor del frigorífico. Todos los comercios se cierran en solidaridad. Se cuelga una bandera en el frente que dice: "Defensa del Patrimonio Nacional" y por primera vez se canta la famosa consigna "¡Patria sí, colonia no!".

El 16 el Ministerio de Trabajo declara ilegal la huelga y llama a entregar el frigorífico a las 3 de la tarde del día siguiente. El enfrentamiento es cuestión de tiempo.

El gobierno implementa un inusitado operativo de represión del que forman parte 22 ómnibus de policías, carros de asalto de la Guardia de Infantería y patrulleros. A esto se le suman cuatro tanques "Sherman" del Regimiento de Granaderos, varios jeeps con soldados con ametralladoras y en el mismo lugar se incorporan 100 agentes de Investigaciones con ametralladoras. En total suman 2000 efectivos. Su primer objetivo es la ocupación del local sindical.

Luego se dirigen al frigorífico, al llegar el jefe del operativo ordena que uno de los tanques arremeta contra el portón y con la entrada de los tanques se produce un desbande hacia el barrio. Detrás del avance de los tanques ingresa la policía tirando gases lacrimógenos y tiros; sin embargo, un grupo importante de obreros se hace fuerte desde el cuarto piso desde donde arrogan todo lo que tienen al alcance. Recién a las 8 de la mañana la Gendarmería ocupa el frigorífico.

A partir de las 0 horas del 18 de enero comienza a regir el paro general. Ese mismo domingo los diarios anunciaban que "Se podría aplicar el Plan CONINTES".


La insurrección del barrio de Mataderos

En ese momento trabajaban en el frigorífico un total de 9000 obreros que en su gran mayoría vivían en los alrededores. Esto ligaba frigorífico y barrio por lazos familiares, de parentesco y de vecindad, y dado que el frigorífico era el centro de toda la actividad de Mataderos, cualquier conflicto de envergadura afectaba directamente al barrio. Por lo tanto, ante el desalojo, la resistencia se trasladó inmediatamente al barrio. Durante días continuaron los enfrentamientos con la policía.

Se levantan los adoquines de las calles para formar barricadas, los tranvías y colectivos fueron incendiados y con ellos se construyen nuevas barricadas. Los locales de la UCR son quemados. Los carros hidrantes son atacados con piedras y bombas molotov. Los propios vecinos cortan la electricidad por las noches y durante días la policía no ingresa al barrio de noche. Para el martes son 400 los detenidos, entre los que se encuentran John W. Cooke. El gobierno anuncia la aplicación del Plan CONINTES. El lunes se decreta la "movilización militar" de los trabajadores del transporte. Los atentados de los Comandos se multiplican por todos lados. Recién el 20, las 62 organizaciones levantan el paro pero en el frigorífico la huelga continua. Sebastián Borro y otros miembros de la dirección se encuentran en la clandestinidad desde donde siguen organizando la huelga. A pesar del heroísmo de los obreros de la carne y del apoyo popular los despidos se producen de a miles. A fines de febrero muchos trabajadores vuelven al trabajo. El saldo son 5000 trabajadores despedidos.


El final de una etapa deja sus lecciones

Como producto de las derrotas de las huelgas del `59 pierden peso las tendencias combativas del peronismo que plantean el uso de la violencia para lograr la vuelta de Perón. Uturuncos, la primera experiencia guerrillera en nuestro país, de orientación peronista liderada por John W. Cooke, fue parte y consecuencia del fracaso de la etapa insurreccional planteada por éste desde 1956.

Importantes sectores de activistas pueden sacar sus conclusiones. Los conflictos desarrollados muestran que las demandas nacionales se pueden articular con las de clase y el levantamiento de dichas banderas en la práctica no ha aliado a la clase obrera con ninguna fracción burguesa. Por otro lado, la clase obrera se ha postulado como dirección proletaria de las masas explotadas.


Notas:

[1] Es cierto que habían fracasado los propios intentos del gobierno de Perón por realizar estas transformaciones. El 2do Plan Quinquenal y el Congreso de la Productividad iban en ese sentido. También es cierto que Perón no terminó nunca de reconocer la legalidad y status de las comisiones internas y los cuerpos de delegados en la ley de Asociaciones Profesionales sancionada durante su gobierno.

[2] Según la International Labour Organisation ésta fue también la cifra más alta de huelgas que se produjeron en el mundo en 1959 (Dato citado por Daniel James en "Resistencia e Integración").

[3] Ante la escasez de dinamita en Argentina, si bien se la intentaba traer desde Bolivia, se la reemplazaba con combinaciones químicas en tubos enroscados.

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Marcos Muñoz
Autor

Marcos Muñoz

Profesor en Historia.