Nuevo sitio Avances sobre la Ley de Medios 26 Diciembre 2015

Decretismo al servicio de los monopolios

El gobierno macrista inició su política en materia de comunicación a puro decreto. A la medida del Grupo Clarín, la intervención de AFSCA y AFTIC es una clara devolución de favores al pulpo mediático que conduce Héctor Magnetto.

Avances sobre la Ley de Medios | Decretismo al servicio de los monopolios

La intensidad de la corta gestión Macri y su ministro Oscar "Milico" Aguad ya permite realizar un balance y prever para qué sector y de qué manera gobernarán. A horas de asumir, el Presidente electo pasó por arriba el Congreso de la Nación y violó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, popularmente conocida como Ley de Medios. A través del Decreto 13/2015 subordinó al nuevo Ministerio de Comunicaciones el funcionamiento de organismos formalmente autárquicos y descentralizados como la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y la Comunicación (AFTIC).

Sobre esta base, el martes 23 Aguad avanzó directamente con la intervención de ambos organismos. El argumento central que motivaría la autoritaria medida es que los organismos incumplen leyes vigentes, entre otras cosas al no adecuarse a los cambios tecnológicos. Cabe aclarar que no existe un país que tenga una legislación a la altura de las novedades técnicas -permanentes- en las telecomunicaciones y la informática.

"La regulación de la Ley de Medios no va a subsistir durante nuestro gobierno", "esta ley fue para aniquilar a medios como Clarín y Cadena 3. La libertad ahora va a ser absoluta", "los medios van a competir libremente en el mercado"; son algunas de las frases con las que Aguad inició su mandato al frente del Ministerio, muy coherentes con su trayectoria (fue un férreo opositor a la Ley de Medios) y con la política que comenzó a llevar adelante desde la flamante cartera.

La desregulación de las comunicaciones y nuevas tecnologías sólo beneficiará a los grandes grupos económicos, aquellos que utilizan el periodismo para hacer negocios financieros y operaciones políticas. Esta política del gobierno nacional también se condice con la designación -una vez más vía Decreto- del abogado del Grupo Clarín y La Nación, Carlos Rosenkrantz, como ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

La intervención de la AFSCA, la violación de la Ley de Medios y las medidas que el macrismo viene aplicando en materia de comunicación, son un retroceso en la disputa de la democratización de la comunicación y la libertad de expresión que perjudica al conjunto del pueblo, particularmente a los trabajadores y trabajadoras de las empresas periodísticas, así como a quienes construyen medios alternativos, comunitarios y populares.

Aún con sus limitaciones y problemas de aplicación, la Ley de Medios expresó un avance progresivo respecto a la Ley 22.285 de Radiodifusión de la dictadura militar, firmada por el genocida Videla. Oponerse a la intervención de la AFSCA y AFTIC nada tiene que ver con defender la gestión de Sabatella al frente del organismo, ni respaldar en su conjunto la limitada y contradictoria política de medios del kirchnerismo (que incluso también violó su normativa, al promover la Ley Argentina Digital en 2009 que allanó el camino a las empresas telefónicas para copar el mercado audiovisual).

Por el contrario, la política de Macri y Aguad es directamente la defensa de la concentración oligopólica de los medios de comunicación. Frente a eso, la única garantía para avanzar en la democratización de la comunicación es la organización independiente de los propios trabajadores de los medios ya sea comerciales, públicos o alternativos y populares, junto a todos los sectores sociales estén dispuestos a acompañarlos.

Las declaraciones del plenario de delegados del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA), así como el pronunciamiento "ni decretos ni interventores" de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) ofrecen un programa para luchar por la libertad de expresión y una verdadera democratización de los medios de comunicación.

Con esta perspectiva de fondo, desde Izquierda Revolucionaria rechazamos enérgicamente la intervención a la AFSCA y AFTIC; y exigimos la plena vigencia y aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

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