Nuevo sitio Elecciones legislativas en Venezuela 10 Diciembre 2015

Dura derrota del PSUV y un desafío regional

La derrota del Gran Polo Patriótico en las elecciones legislativas en Venezuela (con el PSUV como principal fuerza de un conjunto de organizaciones), si bien previsible por el contexto económico, arroja diversos aspectos a analizar sobre el rumbo del país hermano y las tendencias políticas de la región.

Elecciones legislativas en Venezuela | Dura derrota del PSUV y un desafío regional

Con una participación del 76% del electorado, los resultados de las elecciones legislativas dieron un total de 112 escaños para la Mesa de Unidad Democrática (MUD), el rejunte donde participa la derecha opositora al gobierno de Maduro; y por otro lado 55 escaños para el Gran Polo Patriótico (GPP).

De este modo, la derecha venezolana obtuvo una mayoría calificada con atribuciones para remover ministros, sancionar leyes habilitantes, llamar a un referéndum revocatorio presidencial (para lo que requiere contar con el 20% de firmas de los electores inscriptos) e incluso para aprobar un proyecto de reforma constitucional. A todas luces, la derrota es contundente y el retroceso profundo.


Guerra económica y conciliación

¿Qué ha sucedido políticamente para que este traspié haya sido posible? A trazos gruesos, la derrota anunciada que se expresó en estas elecciones legislativas (la primera en la que se elegían cargos, luego de 20 años del chavismo en el poder) se explica por la feroz campaña desestabilizadora por parte de la oposición pro-yanqui y golpista. Campaña que consistió, entre otras cosas, en una planificada escasez de productos, aumento de precios, agudización de confrontación callejera y mediática, entre otras políticas, que configuran un cuadro económico y social muy crítico donde el desabastecimiento trepa hasta el 60% y la inflación supera el 200%.

La caída del precio internacional del petróleo es un factor clave en este escenario, porque ha golpeado duramente a una economía rentista y dependiente como aún es la venezolana. La realidad es que en 16 años de gobiernos chavistas, si bien se avanzó en un conjunto de políticas sociales que redujeron los índices de pobreza, desnutrición y otras manifestaciones de la barbarie capitalista, no se modificó ni un poco la matriz petrolera-dependiente de Venezuela.

Ahora bien, frente a esta "guerra económica", como la calificó el mismo Maduro, ¿cuáles han sido las respuestas por parte de la conducción del PSUV como partido de gobierno? Lejos de redoblar la apuesta frente a este deliberado proceso de desgaste político, el gobierno liderado por Maduro se sostuvo en un equilibrio inestable buscando concertar y "ganar tiempo", pensando que la sola mención a Chávez bastaba para asegurarse una victoria electoral.

A contramano de esta táctica de conciliación, es necesario profundizar las medidas sociales y avanzar hacia la socialización de los medios de producción; expropiar bajo control obrero a las empresas desabastecedoras; y recurrir a la organización popular en la defensa política y militar frente a los grupos de choque pro-imperialistas.


Desde abajo, por el socialismo

Uno de los elementos novedosos del proceso venezolano es haber promovido embrionarias instancias de participación popular, inexistentes en el período anterior a la conducción estatal por parte del chavismo. No obstante, estas elecciones dejaron al desnudo (otra vez) los límites estratégicos de cualquier proyecto político policlasista de reformas que no se plantee ir a fondo en la destrucción de la institucionalidad del Estado capitalista.

El camino para enfrentar a la derecha en alza es el fortalecimiento de la organización independiente de la clase trabajadora y el pueblo en la construcción de un proyecto antagónico al de las clases dominantes, único reaseguro a su vez para combatir las tendencias a la burocratización de las capas dirigentes.

Lo sucedido el domingo último en Venezuela es un dato más que se agrega al panorama de cierre de etapa a nivel latinoamericano. La crisis internacional golpea en la periferia y la imposibilidad de gobiernos progresistas y/o reformistas para campearla se hace evidente.

En el marco de esta tendencia regional, hoy la derecha venezolana pro-imperialista sale fortalecida. Pero no se trata de una sentencia definitiva: será tarea de los trabajadores y trabajadoras venezolanas construir las herramientas políticas y organizativas para avanzar en un camino de definitiva emancipación económica, política y social con el socialismo como objetivo estratégico.

Su lucha es parte de una batalla continental de nuestros pueblos por poner en pie proyectos verdaderamente emancipadores, que permitan derrotar decisivamente a las derechas que se rearman con el apoyo abierto del imperialismo yanqui.

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Izquierda Revolucionaria
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