Nuevo sitio Imperialismo y radicalismo yihadista: dos caras de una misma moneda 4 Diciembre 2015

Cuando el remedio es peor que la enfermedad

Como represalia a los atentados del 13 de noviembre reivindicados por el Estado Islámico en la capital francesa y en los suburbios de Saint-Denis, Francia descargo inmediatamente una serie de bombardeos sobre la ciudad de Raqqa en Siria. Fue una oportunidad para que los ojos del mundo se posaran sobre un país devastado por la guerra que ha sufrido 300 mil muertos y más de 6 millones de desplazados. También permitió relacionar la situación siria con la más general de Medio Oriente y visibilizar el rol de los distintos bandos imperialistas.

Edición N° 9

A Vencer (diciembre-2015)

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Imperialismo y radicalismo yihadista: dos caras de una misma moneda | Cuando el remedio es peor que la enfermedad

La monstruosidad del Estado Islámico El mundo conoce al Estado Islámico (EI) por las imágenes que nos llegan sobre las decapitaciones de personas, el trato propinado a mujeres, etc. Sin embargo, se trata de varias cosas a la vez. Una estructura militar poderosa que permite controlar vastas zonas territoriales. Una estructura económica, ya que el combustible producido viene de zonas controladas por ellos. Y una estructura de asistencia social, dado que brinda servicios sociales para ganar la simpatía de la población.

Los orígenes del EI surgen claramente de la ocupación de Irak por parte de EE.UU. y Gran Bretaña. En particular de la política de shock de los norteamericanos, que llevo a Naomi Klein a hablar de "Blowback ideológico" (retroceso). El mismo consistió, en la destrucción del estado iraquí mediante un radical proceso de privatización de todos los activos del país que pasaron a manos de corporaciones norteamericanas; mientras se llevaba adelante el despido de 500.000 empleados públicos, en su mayoría soldados. En lo que se denomino el proceso de "desbaaztificación" (en referencia al partido Baaz). Como si esto fuese poco, se alentó un proceso de guerras confesionales entre sunnitas y chiitas, hundiendo al país en un baño de sangre.

Antiguos integrantes de las Fuerzas Armadas desmanteladas compartieron celda con miembros de grupos religiosos que iban radicalizándose a medida que aumentaba la violencia y la represión. Abu Baker Al Bagdadi, que se convirtió en 2010 en líder del EI de Irak, fue arrestado por los estadounidenses en 2004 y enviado a la cárcel de Camp Bucca, donde asimilo doctrinas recreadas del Islam, como el wahabismo.

La situación siria

En el marco de la llamada "Primavera Árabe", estallaron revueltas en marzo de 2011 que fueron duramente reprimidas por el régimen de Bashar Al Assad. Desde ese mismo momento comenzaron a intervenir activamente los servicios secretos norteamericanos, israelíes, turcos para tratar de articular una oposición armada a Al Assad con el objetivo de desplazarlo del poder. En ese contexto ISIS (luego EI) envió una delegación a Siria.

Ya para 2014 el EI se había hecho fuerte en Siria e Irak. La organización contaba con miles de hombres, con armamento moderno y protegidos con humvees y tanques. Esto les permitió tomar varias ciudades iraquíes de población sunnita sin apenas resistencia. En una política muy inteligente el EI transfirió el poder a jefes tribales o religiosos locales a quienes se confía la responsabilidad de la gestión de la ciudad bajo una serie de condiciones (bandera de la organización, obligación de cumplir la yihad).

A diferencia de Al Qaeda, el EI aspira a un proyecto de construcción estatal que pone en práctica en los territorios conquistados. Para ello cuenta con recursos: fondos privados provenientes de Arabia Saudita o Qatar, explotación de pozos petroleros bajo su control, el sistema de recaudación de impuestos, etc.

¿A qué se debe la fortaleza del Estado islámico?

Por un lado, a la historia de la región. En la última etapa de expansión, el EI ha acompañado la proclamación del Califato con claras acciones de propaganda como fueron anunciar "la abolición de las fronteras Sykes - Picot" entre Siria e Irak. Así, el EI pretende encarnar un revanchismo histórico a las promesas incumplidas hechas a los árabes después de la Primera Guerra Mundial, que se remontan a la desintegración del Imperio Otomano y a la creación de los Estados-nación árabes bajo mandato colonial europeo.

Por otro lado, los ataques de EE.UU. a Irak, los de la OTAN a Libia, los actuales bombardeos a Yemen por parte de Arabia Saudíta, entre otros, generan miles de civiles muertos, que no parecen interesar a nadie y que son invisibilizados por las cadenas informativas de occidente; mientras que cuando ocurren atentados como los de Paris, se los presenta como ataques contra la humanidad. Esto genera enorme indignación entre los jóvenes de Medio Oriente y lleva a la extensión del yihadismo radical. Por eso, mientras haya guerra estos grupos tenderán a renacer porque se alimentan de la misma.

¿Es posible una salida para Siria?

Es claro ahora ver que la apuesta de Obama fue la estrategia del desgaste: dejar que los bandos implicados (Al Assad y la "oposición moderada") se debilitaran entre ellos, con el fin de un cambio de régimen. Es también claro que los norteamericanos alentaron la creación del Estado Islámico, ya que eran funcionales a sus intereses en la región aunque pareciera que han ganado en autonomía. Por ello, en 2014 iniciaron una campaña de bombardeos junto a la Liga Árabe y Francia.

Por otro lado, el régimen sirio contó con el apoyo temprano de Irán y Rusia. En el caso de este último, la actitud cada vez más firme de Putin de sostener al gobierno de Al Assad, llevo a que el pasado 30 de septiembre el Senado ruso aprobara la entrada en acción de sus Fuerzas Aéreas después de que el presidente sirio solicitara a Moscú ayuda militar para luchar contra el EI. Ese mismo día, tras coordinarse con las autoridades sirias, los aviones rusos comenzaron a lanzar ataques aéreos contra las posiciones del EI. Dichas acciones junto a fuerzas de tierra rusas parecieran bloquear la posibilidad de un cambio de régimen. Todo parece indicar que el proceso de acuerdo político y la transición tendrá que tener lugar con Al Assad en el poder. Cuando Al Assad regresó de Moscú, anunció elecciones anticipadas. La posición que rusos e iraníes defendieron desde el comienzo.

Si bien, a partir de todos estos movimientos los líderes de la OTAN parecieran haber optado por un acercamiento con Moscú en la cumbre del G-20 (que incluyeron encuentros entre Obama y Putin), el derribo del avión ruso por parte de Turquía (miembro de la OTAN) tensa notablemente un entendimiento entre las partes.

A modo de cierre

Las perspectivas a futuro no son alentadoras. En Europa las cosas no parecen estar mejor. Los atentados suscitan ya reacciones de islamófobia y son tomados como excusa para incrementar las medidas de restricción a los migrantes que escapan de Medio Oriente y del norte de África. En un marco agravado por la crisis económica crónica, crecen los partidos de extrema derecha.

Como hemos explicado. El extremismo violento que se ejerce en nombre del Islam surge de un contexto político e histórico. El impacto regional del desmoronamiento de Siria e Irak y el surgimiento del Estado Islámico afectará sin dudas a países como Líbano (fragmentación confesional) y Jordania (peso de la cuestión palestina). De hecho, estamos presenciando el desmoronamiento del orden imperante en Medio Oriente, que posee razones históricas y la acción consciente del imperialismo norteamericano. Sin lugar a dudas la salida no son las bombas sino una solución política para y desde los pueblos de la región.

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Izquierda Revolucionaria
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