Nuevo sitio Editorial A Vencer, edición de diciembre 4 Diciembre 2015

El gobierno de las corporaciones

El gobierno del PRO es expresión directa de los grupos económicos. Grandes empresarios de la industria y del campo, junto a conocidos ejecutivos de empresas multinacionales nutren el nuevo gabinete del macrismo. Su plan de devaluación y reendeudamiento externo es un ataque abierto al pueblo trabajador. Para enfrentarlo es fundamental profundizar la organización y la coordinación para la lucha obrera y popular. El fracaso del kirchnerismo y su propuesta de “capitalismo en serio” deja más en claro que nunca que para superar los planteos antipopulares es preciso avanzar en un proyecto de y para los trabajadores.

Edición N° 9

A Vencer (diciembre-2015)

A Vencer

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Editorial A Vencer, edición de diciembre | El gobierno de las corporaciones

La ola amarilla

La llegada del macrismo a la presidencia expresa un avance de la derecha liberal en la política argentina. Su programa de "desarrollo" está hecho a la medida del gran capital. Su orientación pro-mercados es tan explícita, que el propio gabinete de ministros, está abarrotado de figuras del establishment económico. Ya es un saber popular que el estado capitalista argentino ahora es atendido directamente por sus propios dueños. Queda por ver qué modelo económico y que intereses prevalecerán teniendo en cuenta que estas distintas alas del empresariado buscan sus propios intereses particulares.

Para el armado del gabinete, además, las políticas de austeridad, persecución y vaciamiento desplegadas en la Ciudad de Buenos Aires fueron premiadas con el paso a responsabilidades nacionales en la jefatura de gabinete, educación, desarrollo social, justicia y sistema público de medios, entre otras áreas. Por si fuera poco, la ex aliancista Patricia Bulrich, que supo rebajar el 13% a los jubilados se suma también a la primera línea macrista, en Seguridad.

Con este equipo empresario y antipopular, el macrismo viene a defender la ganancia empresaria en un marco de complicaciones económicas, algo que llevará adelante golpeando el bolsillo popular por medio de la devaluación y el aumento de tarifas.

El ascenso de Macri supone también el fortalecimiento de la derecha continental. EEUU y los sectores más reaccionarios de América Latina apuestan a Macri, porque es un aliado en la defensa del liberalismo económico y en el rechazo a las experiencias más progresistas de la región, principalmente del proceso popular venezolano y de su gobierno. Ya en su discurso de triunfo del 22 de noviembre, donde evitó dar definiciones políticas, el presidente electo anunció una nueva política hacia el mundo y América Latina, dejando en claro que no defraudará a sus aliados de la derecha continental.


El peronismo se reordena

El actual partido de gobierno fue impactado por el resultado electoral y, entre muchos pases de factura, los dirigentes del peronismo ya se mueven para actualizar su orientación. Así como casi todos se hicieron kirchneristas y cristinistas bajo los últimos gobiernos, ahora la ortodoxia es lo que crece.

Daniel Scioli, el delfín puesto a dedo por Cristina Kirchner para que lo sucediera, ya salió a reclamar que "Hay que abrir el partido". Un sector de gobernadores e intendentes están más claramente enfrentados con la presidenta saliente. Como ejemplo de ello el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey no sólo faltó a la reunión de gobernadores con Cristina Fernández, si no que ya se acercó a figuras del nuevo gobierno como Gerardo Morales. Mientras tanto Florencio Randazzo, declaró su "enorme satisfacción" ante la llegada del empresario Dietrich al Ministerio de Transporte y planteo su voluntad de colaborar con el nuevo gobierno, al igual que dijo Scioli. Se trata ni más ni menos que de los candidatos que el FPV había propuesto para "defender el modelo".

Mientras tanto el núcleo duro K, dirigido por Cristina Fernández, del que serán parte La Campora y todos los que acepten la jefatura de la presidenta, ya empezó a reordenarse para dar la disputa por la dirección del partido. Por el momento impusieron a su candidato para encabezará el bloque de diputados del FPV (Héctor Recalde), frente a la contrapropuesta de asignar ese lugar a José Luis Gioja. A comienzos de año, en la disputa por la dirección del PJ, se verá mucho más encarnizada esta lucha de posiciones al interior del peronismo.

La nueva situación política hará aún más porosas las fronteras de ese partido. Así como es previsible que más de un intendente y gobernador se acerquen al macrismo, con su propuesta de una "transversalidad" de derecha que puede integrar a jefes peronistas; también es previsible que De La Sota, Massa y otros líderes que fueron "opositores" se reincorporen a las filas del partido peronista, ahora que está reordenando sus filas.

La decisión de Cristina Fernández de mantener su disputa al interior de esta fuerza nutrida de caciques ortodoxos da cuenta de la perspectiva que asumirá el kirchnersimo como sector dentro del PJ. Su independencia relativa frente a otras alas del peronismo puede volcar más de una vez al kirchnerismo a las calles contra el gobierno de Macri. Pero no se tratará de una apuesta al desarrollo de la lucha popular como camino de acumulación para una propuesta de cambio. Sería en cambio, un recurso para mantener su presencia política y disputar posiciones en la interna del peronismo, con la perspectiva de volver a encabezar una propuesta de gobierno, aún a costa de mantener las mismas alianzas que lo hundieron como proyecto.

Para el movimiento popular es fundamental tener claridad sobre esta situación. En la nueva etapa es posible que en más de una oportunidad el kirchnerismo militante se haga presente en las calles, lo que planteará la posibilidad de desarrollar la unidad de acción para lograr el triunfo de luchas contra el macrismo. Pero esa práctica no sectaria, de unidad de acción, que se hace en beneficio de los intereses populares, es fundamental que sea llevada adelante defendiendo la más completa independencia política de las organizaciones populares, como reaseguro de no terminar abonando a nuevos proyectos patronales.


Desarrollar nuestras propias fuerzas

La etapa que se abre deja en claro dos grandes tareas para el pueblo trabajador.

Por una parte, la inminencia de más medidas antipopulares, con ajuste y represión, señalan la urgencia de fortalecer la resistencia en las calles, para defender el salario, los puestos de trabajo, las condiciones de los servicios públicos, el acceso a la vivienda, y demás derechos fundamentales del pueblo.

Por otra parte, la retirada del kirchnerismo deja en claro el estrepitoso fracaso de su propuesta de "capitalismo en serio". Luego de 12 años de gobierno, el "proyecto" promovió al derechista Scioli como su candidato, le abrió la puerta al macrismo, y se fue sin haber resuelto problemas tan elementales como la pobreza, la flexibilización laboral, el acceso popular a la vivienda, entre tantos otros. Ante esta evidencia, y frente a un gobierno que ahora expresa de forma directa a las grandes corporaciones, es fundamental construir una verdadera alternativa política que se proponga dar respuesta a las más importantes demandas populares. Un proyecto que sólo puede desarrollarse si es sostenido en la movilización y en los intereses de las grandes mayorías trabajadoras.

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Izquierda Revolucionaria
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