Nuevo sitio Terrorismo de Estado 24 Noviembre 2015

La Nación, Macri, la represión y la resistencia

Al día siguiente del triunfo de Cambiemos, el oligárquico diario de los Mitre reclamó "no más venganza" con los genocidas de la dictadura militar. La exigencia de impunidad para los hechos del pasado se vincula con la decisión de profundizar la represión de los sectores populares en el presente.

Terrorismo de Estado | La Nación, Macri, la represión y la resistencia

"La elección de un nuevo gobierno es momento propicio para terminar con las mentiras sobre los años 70 y las actuales violaciones de los derechos humanos", dice la primera línea de la nota editorial del diario La Nación de su edición del 23 de noviembre, al día siguiente de la consagración electoral de Mauricio Macri como presidente de los argentinos. Conociendo el paño, no es necesario avanzar la lectura del ponzoñoso texto para comprender que por "mentiras sobre los años '70" no se refieren a la teoría de los dos demonios, ni que las "actuales violaciones de los derechos humanos" que preocupan al diario de los Mitre sean los millares de pibes acribillados por el gatillo fácil, las torturas en lugares de detención, las desapariciones o las detenciones policiales arbitrarias.

Los derechos humanos que reivindican no son los del pueblo trabajador, oprimido, explotado y reprimido, sino los de los genocidas de la dictadura. Mejor dicho, de los pocos que están presos, que ni siquiera son una porción significativa del total que siguen vivos, ya que hay menos de un represor condenado por centro clandestino de detención que existió en el país. Y había mucho más que un solo torturador por CCD. También se preocupan por los funcionarios judiciales "en actividad o retirados" que, como tantos otros civiles (empresarios como los de Papel Prensa, Pedro Blaquier, Vicente Massot, la ex Editorial Atlántida, los de Ford, los de Mercedes Benz etc.) contribuyeron al proyecto de la dictadura, que por algo llamamos cívico-militar.

En el encendido llamado al gobierno que asumirá el 10 de diciembre, La Nación no escatima argumentos para reclamarle que cesen los juicios por delitos de lesa humanidad, que los pocos milicos presos vuelvan a sus casas y que no se profundicen las investigaciones. Es más que obvio que su diatriba se apoya en la convicción –correcta- de que un gobierno de Cambiemos es permeable a su reclamo de impunidad a los represores de ayer, y por eso no perdieron un instante, después de conocido el resultado del balotaje, para tirarlo sobre la mesa.

Además de caracterizar como "presos políticos" a los represores, La Nación no se priva de destilar en su editorial los más abyectos adjetivos para calificar a los compañeros y compañeras que encarnaron, en los '70, lo mejor y más avanzado de la clase trabajadora en nuestro país, al punto de equipararlos con los terroristas de ISIS. De paso, insiste en la falacia de dar por cierto que el gobierno kirchnerista habría sido algo así como "el gobierno montonero". Falacia porque, así como Macri y sus socios de Cambiemos expresan a los sectores más conservadores de las clases dominantes, y su llegada al gobierno nacional –la primera de esa derecha oligárquica sin mediación militar, del fraude o la proscripción- augura tiempos de enorme dificultad para los trabajadores y el aumento de la represión, ni Néstor ni Cristina Kirchner, a lo largo de sus 12 años de gestión, –tampoco los claudicantes y conversos que barrieron su pasado de luchas bajo la alfombra para apoyarlos-, representaron jamás a la clase obrera combativa y organizada de los '70 (ni a los luchadores de hoy).

Esa derecha oligárquica y recalcitrante que La Nación tan bien encarna, fue un aliado impensado del Frente para la Victoria. El espanto que les causó, en los pasados 12 años, ver funcionarios de pasado combativo -y hasta combatiente, en algún caso-, así como la reivindicación discursiva de los desaparecidos, gestó la idea, que se dedicaron a difundir, del gobierno copado por "el zurdaje de los '70". El kirchnerismo usó esos embates para abonar la tesis de que era mejor apoyarlo, antes que correr el riesgo de que se fortaleciera la "derecha", cosa que evidentemente no le salió tan bien, porque son los errores del kirchnerismo, más que los aciertos del macrismo, los que explican en buena medida los resultados electorales de este año.

Más importante todavía, el desembozado reclamo de impunidad a los genocidas del diario va acompañado de una exhortación a los "políticos responsables" y los "jueces compenetrados con su misión", que necesariamente excede, en el contexto en que está escrito, el asunto puntual de los juicios de lesa humanidad. Es un llamado abierto y claro a las nuevas autoridades –que ya los cuentan como aliados- a que la función pública futura, desde todos los ámbitos, profundice la opresión y la represión, necesarias garantías de la explotación.

Esto es lo que los votantes de Macri le reclaman como contraprestación de su apoyo en las urnas, y es lo que muy gustosamente el gobierno de Cambiemos les quiere dar: más ajuste y más represión. Imposible no relacionar el clamor de la Nación con las palabras de Mauricio Macri en su conferencia de prensa de la misma mañana: "Vamos a declarar la emergencia en seguridad. Hay que poner en marcha la profesionalización de las fuerzas de seguridad en todo el país, es una tarea pendiente, lo que logramos con la Policía Metropolitana en la ciudad, hay que lograrlo con cada policía provincial (…) Hay que empezar a trabajar desde el primer día para tomar control sobre el territorio".

En el escenario que tenemos planteado, nada más imperativo hoy que redoblar los esfuerzos para tener más capacidad de resistir los ataques que vendrán, apostando a más unidad, más organización y más lucha.

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María del Carmen Verdú
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María del Carmen Verdú

Abogada, referente nacional de la lucha antirrepresiva.