Nuevo sitio Ataques terroristas en Francia 16 Noviembre 2015

Los muertos siempre los pone el pueblo

Los atentados en siete acciones coordinadas en París dejaron 129 víctimas mortales y 350 heridos, 100 de los cuales se encuentran en grave estado. El fin de terrorismo de los grupos islámicos radicales tendrá lugar cuando termine también el terrorismo internacional que despliega el imperialismo yankee y el conjunto de sus aliados de la OTAN.

Ataques terroristas en Francia | Los muertos siempre los pone el pueblo

El viernes a la noche la capital francesa se encontraba repleta de gente, la noche cálida y el inicio del fin de semana eran el contexto. Llegó la primera noticia de los actos terroristas: dos restaurantes, un bar, el estadio de Francia y sus inmediaciones, el teatro Bataclan y alrededores, y un centro comercial.

Siete acciones coordinadas que demuestran una enorme capacidad operativa donde se desplegaron recursos humanos y materiales, planificación minuciosa y una enorme logística. El saldo total de las agresiones dejaron unos 129 víctimas mortales y 350 heridos, 100 de los cuales se encuentran en grave estado. Bien entrada la noche la organización radical yihadista ISIS o Estado Islámico se adjudico los atentados.

Inmediatamente el presidente de Francia, François Hollande, declaró el estado de emergencia y anunció el cierre de todas las fronteras del país. Ya durante la jornada del sábado, declaró: "Lo que pasó ayer en París y en Saint Denis, cerca del estadio Stade de France, es un acto de guerra. (...) Es un acto de guerra cometido por un ejército yihadista contra los valores que defendemos y contra lo que somos: un país libre". Y anunció un duelo nacional de tres días por los ataques.

En una reacción lamentable -aunque esperable- se produjo un incendio que destruyó totalmente un campo de refugiados en el norte de Francia. El predio que alojaba inmigrantes provenientes de Afganistán, Siria, Etiopía, Sudán e Irak quedo reducido a la nada. En una expresión clara de islamofobia.

Los motivos de los ataques

En agosto del año pasado el presidente de EE.UU., Barack Obama, autorizó a la fuerza aérea de su país a realizar ataques contra posiciones del Estado Islámico. Si bien Washington logró crear una coalición de 59 países sólo 11 de ellos están realmente involucrados.

Las fuerzas de la coalición realizaron 6.200 ataques, eliminaron más de 10.000 militantes del EI, destruyeron o dañaron 119 tanques y 340 vehículos todo terreno, bombardearon 510 campos de entrenamiento y 3.200 edificios. Mientras, EE.UU. aumentó su presencia de tropas en Irak, actualmente 3.500 soldados estadounidenses. El costo total de las operaciones contra EI superó los u$s 3.500 millones.

Paradójicamente y pese a todo este despliegue, el Estado Islámico se ha consolidado. Ha capturado nuevos territorios ricos en reservas, ha establecido esquemas de ventas de petróleo, ha creado su propio sistema financiero, ha introducido su propia moneda y hasta ha instaurado un Banco Central. Por otro lado, las armas que EE.UU. envía a la “oposición siria moderada" para que combatan contra el régimen sirio de Al Assad terminan en manos del Estado Islámico.

¿Qué es el EI?

El Estado Islámico o ISIS es una organización del radicalismo religioso, que surgió como parte de Al Qaeda hasta autonomizarse. Su origen, influencia y crecimiento no se pueden entender por fuera de la invasión a Irak en 2003 y los intentos por desestabilizar al gobierno de Bashar Al Assad en Siria. Y del impulso norteamericano para que Qatar, Arabia Saudita y Turquía financiaran y apoyaran a los “rebeldes" en Siria. Todos estos factores han fracturado las estructuras estatales existentes y permitieron la emergencia del EI.

EE.UU. no está interesado en la derrota del Estado Islámico, más bien parece querer controlar sus movimientos para crear un equilibrio geopolítico sobre el terreno y proporcionar a Washington ventajas sobre sus competidores. Por eso decimos que imperialismo y radicalismo religioso son dos caras de una misma moneda.

Las fuerzas que más interesadas se encuentran en derrotar al Estado Islámico, parecen ser Siria (significaría el triunfo de Al Assad), Irán (consolidaría su liderazgo regional) y Rusia (por su interés en tener presencia en la zona). Por su parte EEUU, prefiere ver como la situación de los grupos radicales se agrava antes que verlos vencidos por sus enemigos y competidores.

Contra el terrorismo del EI y de la OTAN

Los ataques del Estado Islámico segaron la vida de 129 personas inocentes. Este hecho merece todo nuestro repudio, porque se trata de un acto cobarde en el que murieron civiles inocentes que sufren las consecuencias de la política colonialista de la OTAN, de la cual Francia es parte activa. Pero precisamente por este motivo no se puede dejar de señalar la responsabilidad directa que el Estado Francés tiene en los ataques: la política de sometimiento y expoliación de los pueblos de Medio Oriente y la exacerbación de los conflictos étnicos y religiosos por parte de Occidente en la zona son datos imprescindibles para explicar el crecimiento y consolidación del Estado Islámico. A su vez, esa misma política es la explicación de un resentimiento y un odio feroz que durante muchos años se ha acumulado en algunos sectores ahora radicalizados política y religiosamente.

Occidente se rasga las vestiduras ante los ataques del EI; pero el resultado de su propia obra. Han creado un monstruo y ahora observan escandalizados cómo el monstruo se vuelve contra ellos.

Los atentados en París deben ser repudiados masivamente; pero es hipócrita hacerlo si no se condena con la misma vehemencia la intervención imperialista en Medio Oriente, que además los millones de desplazados, han dejado a su vez un tendal de cientos de miles de muertos solamente en Siria, sin contar otros conflictos recientes como Afganistán, Irak, Líbano, Libia, etc.

El fin de terrorismo de los grupos islámicos radicales tendrá lugar cuando termine también el terrorismo internacional que despliega el imperialismo yankee y el conjunto de sus aliados de la OTAN. Es la movilización popular internacional el único camino para conseguirlo.

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Izquierda Revolucionaria
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