Nuevo sitio Caso Lucas Cabello 12 Noviembre 2015

Esta vez fue el gatillo fácil de la Metropolitana

El 9 de noviembre un policía metropolitano disparó tres veces contra Lucas Cabello, un trabajador de 20 años, en el barrio de La Boca. Las “explicaciones” oficiales de los funcionarios del GCBA apuntaron a culpabilizar a la víctima y justificar al fusilador; y ratifican que la represión es política de Estado en cualquier gobierno de la burguesía.

Caso Lucas Cabello | Esta vez fue el gatillo fácil de la Metropolitana

El lunes 9 de noviembre por la noche, la movilización de los vecinos de La Boca, que se concentraron en la Avenida Almirante Brown y Villafañe para denunciar que un policía metropolitano había herido gravemente a un joven trabajador de 20 años, impidió que la noticia empezara a circular sólo desde la versión oficial.

La rápida y enérgica reacción popular consiguió que, en las ediciones del martes, los diarios se vieran obligados, al menos, a matizar la versión policial del "delincuente abatido", y consignaran que podía tratarse de un fusilamiento, de un nuevo caso de gatillo fácil. Además no se privaron de usar los típicos recursos para relativizar la denuncia, con expresiones como "confuso episodio" o "supuesto gatillo fácil".

Nada de confuso ni supuesto si miramos el hecho sin adjetivos: Lucas Cabello, cuidacoches y papá de una nena de dos años, recibió tres disparos del arma reglamentaria del policía, una de las cuales está incrustada en su médula espinal, cuando volvía a su casa después de ir a comprar comida.

Así como la reacción solidaria del barrio mostró que la voz del pueblo sólo se escucha cuando está movilizado y en la calle, las declaraciones de los funcionarios comprobaron, con igual fuerza, la decisión oficial de salir a avalar a su brazo armado y justificar el crimen. Primero aparecieron las "versiones de fuentes bien informadas", eufemismo que usan las redacciones en lugar de "según la policía". Y luego fueron la vicejefa del gobierno porteño María Eugenia Vidal y el subjefe de la Metropolitana, comisario Ricardo Pedace, los que asumieron la defensa institucional. Hablaron de un conflicto vecinal, de una cuestión de violencia de género, de discusión, de enfrentamiento armado y de una pistola que nadie vio.

Más allá de las contradicciones entre las argumentaciones, por ejemplo, de Vidal y Pedace, lo cierto es que ambos, convertidos en voceros del asesino, se esforzaron por instalar la idea de que, si el policía disparó, "por algo será". Sus "explicaciones" contienen, en un segundo plano, la afirmación de que cualquier cosa (una discusión, una violación de un perímetro de exclusión, etc.) justifica que un policía descargue su arma sobre un pibe de 20 años.

No desperdiciaron la ocasión, en las vísperas del balotaje, los partidarios de Daniel Scioli, que salieron en masa de sus despachos oficiales y en sus medios amigos, a usar el hecho para mejorar posiciones en la campaña presidencial, como si jamás un policía bonaerense o federal, un gendarme o un prefecto hubiera tirado una bala contra un joven trabajador.

Resulta patético que los legisladores porteños del Frente para la Victoria, Nuevo Encuentro y Seamos Libres, todos embanderados con Daniel Scioli, exijan "juicio y castigo", cuando son parte del espacio político que, en los últimos 12 años, es responsable de más de 3.000 asesinatos por el gatillo fácil o la tortura, y que no le hace ascos a coordinar las fuerzas federales con la Metropolitana cuando les conviene, como en el Indoamericano, el Borda o la Sala Alberdi.

Lo cierto es que mientras el gobierno de la Ciudad manda sus cuadros a defender a su policía con el mismo énfasis que, a su turno, lo hacen en similares situaciones los gobiernos nacional o provinciales, el asesino ya fue liberado, y ni siquiera sabemos su nombre, resguardado sin fisuras en la prensa.

Mientras Lucas pelea por su vida, y por la posibilidad, quizás, de volver a caminar, nuestra tarea es apostar a que la bronca popular se organice y hacer crecer la resistencia que tendremos que oponer al panorama de represión que ya soportamos, y que será aún más explícito después del 10 de diciembre, gane quien gane la presidencia, en la CABA, en la provincia y en todo el país.

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Izquierda Revolucionaria (CABA)
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