Nuevo sitio Debates sobre la crítica del PTS al Che Guevara y el PRT 10 Noviembre 2015

El Guevarismo, corriente fundamental de nuestra Revolución

El PTS publicó una serie de artículos que cuestionan la orientación política del Che Guevara y de su corriente, incluyendo al PRT-ERP, la principal organización guevarista de nuestro país. A continuación, un debate.

Edición N° 8

A vencer (noviembre-2015)

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Debates sobre la crítica del PTS al Che Guevara y el PRT | El Guevarismo, corriente fundamental de nuestra Revolución

Los recientes escritos del PTS sobre el Che y el PRT buscan ratificar su tradición y línea estratégica, en delimitación frente al guevarismo. Más allá de nuestras importantes diferencias, nos parece significativo que se expliciten estas discusiones, teniendo en cuenta que en la actualidad existe una serie de organizaciones que recuperan la tradición del Che –entre ellas la nuestra-, que tienen una activa participación en las luchas populares y que se encuentran en crecimiento.

Creemos, sin embargo, que los planteos hasta ahora vertidos por el PTS distan mucho de una discusión profunda, ya que caen en una lectura caricaturesca, sostenida en una restringida y arbitraria selección de citas y en la reproducción de una visión panfletaria que impregnó durante muchos años a un sector del trotskysmo, en este caso el proveniente del PST y del MAS.

Una caricatura del guevarismo

El PTS se propone explicar en qué consisten "las concepciones guevaristas"1. Es notable que para ellos, "El pensamiento de Guevara es en cierto sentido un producto del dominio del stalinismo en el movimiento obrero en la segunda mitad del siglo XX". Así, desde su perspectiva, parecerían delimitarse sólo dos corrientes en el movimiento de izquierda mundial: una, la trotskista, de la cual el PTS y organizaciones afines serían las herederas genuinas; la otra, el stalinismo, que impregnaría al conjunto de corrientes con las que han confrontado. Hay aquí, no sólo un intento de apropiación exclusiva del legado de Trotsky, sino, por sobre todas las cosas, una visión absolutamente reduccionista del movimiento revolucionario y de la izquierda, en donde se desconoce la matriz de gran parte de las expresiones revolucionarias de los años 60 y 70.

Buscarán explicar entonces lo que llaman "el dogma guevarista", al que caracterizan por una práctica "sustitucionista", basada en el supuesto de que, para el Che y el guevarismo, todo está marcado por la concepción del "foco guerrillero" y la negación del rol de las masas en la revolución. Dirán además –partiendo de escritos orientados a discutir la disciplina militar en el marco de una guerra- que el Che tenía una concepción burocrática y contraria al centralismo democrático, añadiendo que "concebía la construcción del Estado obrero burocráticamente". El guevarismo estaría además enfrentado con la autoorganización popular, "con la independencia política obrera", rechazaría a "las ciudades como terreno de combate" y tendría una concepción "gradualista" de la lucha revolucionaria (etapista).

En el mismo sentido criticarán al PRT-ERP2. Para ello retoman la lamentable tradición –que converge con la teoría de los dos demonios- de asignarle a las acciones de la guerrilla la responsabilidad de la represión estatal y paraestatal, al afirmar que el PRT-ERP "brindó la excusa" para el "recrudecimiento del Código Penal", lo que a su vez fue tomado para "dar vía libre al accionar de las bandas terroristas de la Triple A". Dan por supuesto que la lucha armada y la organización de las masas obreras y populares son dos propuestas contradictorias. Mario Roberto Santucho y "su guerra de bolsillo" expresaría la primera tendencia y Nahuel Moreno la segunda. Por si fuera poco, el vínculo del PRT con Agustín Tosco (al que en otro artículo reciente se lo pondera como un "pesimista de la estrategia"3), y su vocación de traccionar a la izquierda peronista, dejarían entrever una perspectiva distinta al sectarismo de algunas fuerzas trotskistas… algo totalmente condenable para el PTS.

Así, al igual que el Che, los guevaristas argentinos serían compañeros abnegados que perdieron el rumbo y desperdiciaron una oportunidad revolucionaria.

El ejemplo del Che y del guevarismo

El Che Guevara es la figura más destacada de una nueva generación de revolucionarios que, en los años 60, planteó nuevamente la vigencia de la revolución en nuestro continente, y lo sostuvo con su práctica militante hasta el final.

Aunque no sea cómodo para el prisma binario con el que el PTS aborda la discusión, ni el Che ni muchos de su generación se identificaron con la propuesta burocrática de la URSS y el stalisnimo, ni tampoco adscribieron por ello a las filas de la internacional trotskista.

Su lucha expresa, de hecho, una renovación de una izquierda que estaba enmohecida, poniendo en el centro de la discusión el problema del poder y del socialismo.

La lamentable condena a las experiencias guerrilleras latinoamericanas que unificó a dirigentes trotskystas como Nahuel Moreno o Guillermo Lora, sigue presente en el pensamiento del PTS actual, con los mismos rótulos apologéticos.

La crítica al "foco" (cuyo modelo más explícito desplegó Regis Debray a principios de 1960 en sus trabajos), fue hecha, entre otros, por las organizaciones guevaristas que, sin dejar de considerar necesario desarrollar la lucha armada para la toma del poder, complejizaron el vínculo que ésta tenía con el desarrollo del movimiento de masas en cada país y avanzaron en la construcción de movimientos revolucionarios con gran inserción de masas, como lo ejemplifican el PRT argentino, el MIR chileno, así como por el Frente Sandinista que en Nicaragua derribó a la dictadura y tomó el poder, y el Frente Farabundo Martí, que estuvo cerca de lograrlo en El Salvador. Ni siquiera en Cuba, donde la guerrilla rural fue un elemento central para la toma del poder, se descuidó la lucha urbana, donde se estructuraba, de hecho, gran parte del movimiento 26 de Julio que dirigió la toma del poder.

La reducción del guevarismo al "foquismo" y sus supuestas consecuencias (como el "sustituísmo") es una construcción apologética realizada por corrientes críticas, que no se condice con la rica experiencia del Che y sus seguidores.

Muy a contramano de lo que el propio Trotsky dejó asentado en sus escritos militares, el análisis del PTS menosprecia el lugar específico de lo militar, y lo confunde con otros planos de la organización política, cayendo en considerarlo expresión de "burocratismo".

El Che Guevara es reconocido justamente por lo contrario. Pocos dirigentes han sido tan valorados por su alejamiento de las prácticas burocráticas, por ser un promotor de la lucha contra el burocratismo en el marco de la construcción del socialismo. Ese impulsor del trabajo voluntario -que sostuvo con su práctica ejemplar-, ese funcionario revolucionario tan conocido por rechazar todo tipo de privilegios, era, además, un ferviente promotor de la organización de la clase obrera cubana en la construcción del socialismo y un enemigo de las propuestas "etapistas" que desconocían la vigencia de la lucha por el socialismo.

No en vano, los aportes del Che fueron retomados por organizaciones como el PRT o el MIR que, justamente, lograron una importante inserción en el movimiento obrero, desplegaron una lucha consecuente por el socialismo y desarrollaron la lucha armada en función de esos intereses y esa base social. Se trató de organizaciones que rescataron el profundo humanismo revolucionario que había legado el Che, quien promovía la construcción de una sociedad de hombres y mujeres nuevos, y abría el camino con su propio ejemplo.

Ese camino ha dejado huellas en nuestro país y nuestro continente. Recuperar ese enorme aporte a una perspectiva revolucionaria es una tarea ineludible para la actual generación de militantes que se plantean la vigencia de la lucha por la revolución y el socialismo.

1- Facundo Aguirre, "Las concepciones guevaristas", 11/10/2015, La Izquierda Diario.

2- Facundo Aguirre, "La muerte de Mario Santucho", 21/07/2015, La Izquierda Diario

3- Eduardo Castilla, "Tosco: optimismo de los fines, pesimismo de la estrategia" 5/11/2015, La Izquierda Diario

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Federico Cormick
Autor

Federico Cormick

Docente universitario.