Nuevo sitio Frente a los candidatos del ajuste, a preparar la resistencia 10 Noviembre 2015

No tan distintos

Los dos candidatos presidenciales, con todas sus diferencias, comparten lo fundamental de su programa económico: reendeudamiento y ajuste contra el pueblo trabajador.

Edición N° 8

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Frente a los candidatos del ajuste, a preparar la resistencia | No tan distintos

El beneplácito de la elite empresaria norteamericana de Wall Street ante la evidente orientación pro mercados del recambio presidencial argentino se hizo explícito a comienzos de noviembre. Así, mientras ve apreciarse los bonos argentinos, el multimillonario Dan Loeb, ya avisó que "festejará el triunfo de cualquiera que gane", sea Macri o Scioli, como lo reseñó elocuentemente el periodista A. Bercovich[1].

La mirada de los empresarios argentinos no es tan distinta. En la encuesta realizada por Reuters a 50 empresarios en el coloquio de IDEA de Mar del Plata, a donde ambos candidatos fueron a disputar el apoyo de los capitalistas autóctonos, Macri llevaba ventaja, con el apoyo del 60% de ellos, pero el sciolismo aparecía como la mejor opción de gobierno para más de un 30% de ellos[2]. Después de la primera vuelta muchos, como Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Marcelo Figueiras (Laboratorio Richmond) o José Urtubey (UIA) seguían dejando entrever su expectativa en un gobierno del FPV.

No es pura casualidad. Se trata del entendimiento, en las alturas del poder económico, de que, más allá de las diferencias por el origen y el armado político, ambos candidatos asumirán una orientación similar en lo fundamental de su política económica y laboral.

La situación económica, admitida por propios y extraños, es compleja. Tras cuatro años de estancamiento y alta inflación, la fuga de dólares del Banco Central ha llevado a una caída muy importante de las reservas, que hoy, con algo más de 27 millones de dólares (muy por debajo de los 46 millones alcanzados en 2007) solo expresan un 4% del PBI. Cifra que se sostiene, además, por la inyección reciente de yuanes, que hoy representa el 40% de esas reservas. Mientras tanto el empresariado agrícola mantiene retenida una cosecha que ronda entre los 10 y 15 mil millones de dólares, porque apuesta a venderla a partir del cambio presidencial y obtener mayores ganancias.


¿Macri vs. Scioli?

La perspectiva de Macri para dar respuesta a este panorama económico es bastante explícita. Su cohorte de economistas esta nutrida de ultra-liberales como Carlos Melconian y pseudo desarrollistas como Rogelio Frigerio, pasando por Alfonso Prat-Gay y Federico Sturzenegger, todos promotores del inmediato levantamiento del "cepo" cambiario. La eliminación de los controles y restricciones a la compra de dólares y la unificación en un solo tipo de cambios, llevará el dólar, según sugieren a unos 13 o 14 pesos (por debajo, dicen, de su valor real, que rondaría los 16 pesos).

Según el macrismo, estas medidas contribuirán a lograr un skock de confianza y una consecuente inversión de capitales, sobre la cual se sostendría el desarrollo futuro. Evitan decir, eso sí, que para eso deberán ofrecer generosas condiciones a los inversores.

Prat Gay, el más elocuente defensor de la devaluación macrista ya dejó dicho que ésta se llevará delante de forma inmediata. Lo que evita decir es que eso implica un ataque directo a los bolsillos populares. Según la versión de los economistas de Macri, por alguna razón que nunca explicaron, se supone que esta vez la devaluación no afectará a los precios. Nuestro pueblo sabe, lamentablemente, que eso es una completa mentira. Tanto sea por el aumento de los productos importados, como por el hecho de que los exportadores sólo siguen vendiendo dentro del país si lo hacen a precios similares que los del mercado internacional, lo cierto es que el cambio en el precio del dólar significa, de forma muy directa, una caída en las condiciones de vida de los trabajadores.

Junto a la devaluación en shock, el PRO plantea otra medida pro empresaria: aumentar los beneficios de los capitalistas agrícolas por medio de la eliminación de retenciones a todos los productos agrarios, a excepción de la soja sobre la cual se proponen una eliminación gradual de retenciones (que hoy son del 35%), con una baja de 5% anual.

El golpe a los bolsillos populares y las garantías para la acumulación empresaria, serán acompañados por una política pro mercados orientada a la inversión y el crédito externo, lo que promete mayor extranjerización de la economía y mayor endeudamiento externo.

Aunque proviene de otra alianza política, la propuesta de Scioli tiene coincidencias fundamentales con el macrismo.

En primer lugar en cuanto a la reducción del gasto fiscal y la "salida hacia el exterior", o lo que es lo mismo, el arreglo con los fondos buitres para lograr un nuevo ciclo de endeudamiento, sobre lo cual basó la primera parte de su campaña.

En segundo lugar, en lo que hace a la centralidad de avanzar hacia una devaluación, aplicando una salida antipopular al actual panorama económico. En su caso, el planteo de la gradualidad sigue siendo el eje de campaña (reforzado tras el empate técnico en primera vuelta) pero, a diferencia del primer tramo de campaña, el reconocimiento de que también el FPV apuesta a la devaluación, es algo que ya asumió carácter público. En esa aceptación paulatina del proyecto devaluador, el sciolismo en campaña ya habla de un dólar a 10 pesos en enero, es decir, promete devaluación "gradual" desde el primer día de gobierno.

No era solo el crujido de la disputa interna lo que llevó al derrotado Aníbal Fernández a principios de noviembre a criticar al vocero de Sicoli, Gustavo Marangoni, por su increíble parecido con Melconian. Devaluación y rechazo al aumento de beneficios sociales se integran en el mismo discurso.

Probablemente el punto más transparente sobre el cual el sciolismo actualizó su posición pública en el mismo sentido del ajuste y el beneficio empresario, sea el de la garantía de beneficios a los capitalistas agrarios. Muy a contramano del discurso épico del kirchnerismo y su disputa de 2008 contra "el campo", el sciolimo compite ahora –y toma la delantera- contra el macrismo en su obsecuencia contra este poderoso y conservador sector del empresariado local. Así, su asesor principal, Miguel Bein, no sólo empató al PRO al proponer la elimiación completa de las retenciones al trigo, el maíz, la carne y demás bienes exportables, sino que incluso fue más lejos que el macrismo a la hora de reducir las retenciones a la soja, el principal producto agrario que nutre los ingresos del estado. Mientras los hombres de Mauricio Macri se habían arriesgado a plantear como un primer paso la reducción del 5% de las retenciones de soja para 2016, el asesor de Sioli ya adelantó que piensa brindarle a los exportadores de soja un beneficio mucho mayor, otorgando una reducción del 10% para el año próximo. Su propuesta de fondo completamente opuesta al ideario "interventor" que ostenta la militancia kirchnerista fue más que claro: "hay que sacar las retenciones".

Con el ajuste bajo el brazo, ambos candidatos vienen discutiendo seriamente sus postulantes para el ministerio de trabajo, lugar clave para intentar contener la conflictividad obrera y articular ese objetivo con las direcciones sindicales aliadas. Scioli ya candidateó a Oscar Cuartango, aunque ese lugar seguramente lo terminará negociando, en caso de ser presidente, con los Gordos de la CGT, como Cavalieri y West Ocampo. Mientras el candidato de Macri es algo más incierto - se habla de Ezequiel Sabor y de Jorge Triaca-, y no sería improbable que cuente con la influencia de Hugo Moyano, quien se acerco tempranamente al jefe del PRO.


Un nuevo escenario

Aún es incierto quién ganará el balotaje. La situación de la primera vuelta se orienta a favor de Macri quien, aunque quedo por detrás de Scioli por pocos puntos, es el que protagoniza la tendencia ascendente, mientras la crisis del FPV, centrada en la provincia de Bs. As. y en la tensión entre Scioli y Cristina Fernández condicionó parcialmente a la militancia peronista.

La característica del gobierno será muy distinta, según se trate de uno u otro. Aún así, el recambio político, que incluye las modificaciones ya planteadas en los gobiernos provinciales y en el parlamento nacional, da cuenta de una nueva situación política

En caso de que el macrismo termine imponiéndose, aun contando con el mayor poder que esa fuerza ha tenido hasta el momento (gobierno nacional, de CABA, de Bs As, con el de Mendoza, Jujuy e incluso Córdoba y Santa Fe), deberá gobernar con un escenario fragmentado, con muchas provincias y municipios bonaerenses dirigidos por el PJ, y con minoría en el congreso.

A su vez, en el caso de que Scioli logre la presidencia, aún contando con el mayor partido de gobierno, habrá que ver, por una parte, como lidia con una oposición mucho más fuerte que la que se enfrentó a Cristina Fernández (que ahora ostente además la estratégica provincia de Bs. As.) y a su vez, cómo se desarrollan las disputas internas con el kirchnerismo duro.

Como contrapeso a un gobierno probablemente menos consolidado que el actual, debemos evaluar la muy posible unificación de la CGT, cuya unidad de acción en asociación con el gobierno de turno puede ser perjudicial para el movimiento de lucha.


A preparar la resistencia

Si bien no es algo seguro ni inmediato, no debemos descartar que en un mediano plazo, con el agravamiento de las condiciones de vida y el ataque a conquistas populares, se amplíe la movilización popular.

Las fuerzas de izquierda y combativas debemos disponernos a intervenir en esa coyuntura con vocación de lucha y unidad de acción. Por eso es fundamental avanzar en mayores niveles de coordinación, lograr la constitución de espacios permanente de articulación para la lucha, y promover un encuentro obrero unificado de las experiencias combativas y antiburocráticas.

Por ese camino de lucha y organización podemos avanzar hacia la cristalización de una alternativa política de los trabajadores, que en la calle vaya perfilando una nueva perspectiva para nuestro pueblo trabajador.


[1] Alejandro Bercovich, "Comités de bienvenida, cuentas a ojímetro y Moyano superstar", BAE, 6/11/2015.

[2] "Empresarios prefieren a Mauricio Macri como presidente", eleconomista, 16/10/2015.

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