Nuevo sitio Ballotage y después 10 Noviembre 2015

Prepararnos para resistir

Un ballotage que no ofrece opciones. El alcance del voto en blanco en la coyuntura y la campaña macartista contra la izquierda. Nuestra prioridad en la etapa que se abre.

Edición N° 8

A vencer (noviembre-2015)

A Vencer

Sumario

Compartir Articulo

Ballotage y después | Prepararnos para resistir

La segunda vuelta que el próximo 22 de noviembre definirá la realidad política de los próximos cuatro años en nuestro país, se parece demasiado a una pesadilla para cualquier militante popular, más allá de su identidad o tradición política. Scioli y Macri no son lo mismo, pero se parecen demasiado, al punto que puede decirse que son "candidatos espejos". Su diferencia fundamental se ubica en las coaliciones políticas y fuerzas sociales en las que se apoyan, no lo desconocemos; sin embargo, coinciden en un todo hacia el lugar al que se dirigen: devaluación, ajuste y endeudamiento externo. Y de ser necesario, represión, para que ese paquete de medidas salga o salga.

El "remedio" para frenar a la opción reaccionaria que encarna el macrismo se asemeja en exceso a la misma "enfermedad" que pretendemos combatir. Y no es por casualidad: en el ballotage disputarán dos variantes derechistas, una de extracción peronista y la otra liberal-empresarial, que coinciden en lo sustancial del curso de acción a seguir.

Nuestra delimitación de ambas, entonces, no remite a una cuestión de "principismos" o de miedo a las "contaminaciones ideológicas", sino que obedece a una cuestión política bien concreta: no vamos a convalidar con nuestro apoyo una salida de ajuste y represión.


El voto en blanco en la coyuntura

Para nuestra organización la opción por el voto en blanco o no voto tiene un carácter defensivo en este escenario; es decir, es el único recurso al que podemos recurrir para expresar nuestra decisión de no apoyar a ninguna de las dos variantes que se nos ofrece en este ballotage derechizado.

Sin embargo, consideramos que no existen condiciones políticas para desplegar una campaña ofensiva en torno a este eje, dada la inexistencia de una tendencia masiva que ligue esa expresión de rechazo electoral a un cuestionamiento real a los programas de ajuste de los principales partidos patronales. Y se ubica aquí, fundamentalmente, nuestra discrepancia táctica con la intervención que en la coyuntura vienen teniendo los partidos integrantes del FIT.

Fundamentamos nuestra posición en que tanto en las PASO como en la primera vuelta, los niveles de participación fueron significativos (sobre todo el 25 de octubre donde llegó al 80%) y donde más del 90% del electorado se volcó hacia opciones conservadoras, tanto por sus candidatos pro-establishment (Scioli, Macri y Massa) como por sus programas de ajuste más o menos explícitos.

En este marco, el énfasis de las fuerzas del FIT en torno al voto en blanco resulta comprensible desde la defensa tenaz de un "territorio político" diferenciado de ambos bloques; pero resulta excesivo y erróneo en términos tácticos porque debe recurrir, para hacerlo, a la exageración de adjudicarle un sentido objetivamente anti-ajuste que, a nuestro entender, no necesariamente tiene.

Más aún, puede darse por seguro que una parte importante del 3.3% que en primera vuelta votó al FIT para la categoría presidencial migrará hacia Scioli en este escenario. Por lo que si mantiene o incrementa su caudal, podría presuponerse que dicho afluente que acudiría en reemplazo provendría de alguna fracción minoritaria del voto a Stolbitzer que se resista a migrar hacia Macri.


La culpa es de los troskos

Por su parte, para los compañeros y compañeras que votarán a Scioli contra Macri, desde posiciones de izquierda o progresistas, la disyuntiva no admite dudas. Hay que frenar a Macri como sea y para ello hay que votar al ex motonauta hasta con "la nariz tapada" (incluso admitiendo que Scioli prepara también un duro ajuste, aunque lo imaginan más "condicionado" para llevarlo adelante).

Por fuera del oficialismo, una serie de organizaciones de centroizquierda popular se sumaron a esta lectura y expresaron su apoyo al FPV con la consigna "No da lo mismo". A la previsible posición de organizaciones que ya venían militando para el oficialismo como el agonizante Partido Comunista, se sumó Patria Grande, fundamentalmente (el tiempo dirá si este posicionamiento es exclusivamente táctico para la coyuntura o si es el primer paso de un progresivo proceso de integración a las filas del "kirchnerismo crítico" en la línea de Seamos Libres de Pablo Ferreyra).

En contraste con la docilidad con la que aceptó la derechización creciente de las principales políticas del gobierno nacional en materia económica, de seguridad y de referencias políticas (de las que la candidatura de Scioli termina siendo la lógica consecuencia), la militancia kirchnerista despliega en cambio una dura y hostil campaña contra la posición independiente de la izquierda, repleta de descalificaciones macartistas.

En esos ataques hasta se llega a la impostura de caracterizar como "cómoda" una postura que es minoritaria, está sujeta a fortísimas presiones y a la que se le achaca por anticipado la responsabilidad histórica de un eventual triunfo macrista. Si eso es comodidad, ¡qué sería la incomodidad!

Así, mientras Scioli hace campaña por derecha en busca de los votos decisivos del massismo, que son los que definirán la elección, la izquierda se convierte, por las dudas y ante un eventual fracaso electoral, en el "chivo expiatorio" de las contradicciones propias del kirchnerismo.


Organizar la resistencia, nuestra prioridad

Desde Izquierda Revolucionaria queremos dialogar con esa base social popular que vota por Scioli contra Macri en defensa de conquistas y derechos adquiridos; por la política de derechos humanos, en defensa de lo público frente a la ola privatizadora, entre otros argumentos. Y así como respetamos su decisión aunque no la compartamos, defendemos con total firmeza nuestra convicción de no apoyar a ninguna de las dos opciones de derecha que se nos ofrece.

Por esto mismo, no queremos contribuir a la operación de polarización que ubica en campos antagónicos a quienes decidimos no apoyar ni a uno ni a otro, de quienes desde las filas del pueblo trabajador recurren -por "buenas razones"- a un voto defensivo por Scioli para frenar el ascenso de la derecha macrista.

Nuestro énfasis fundamental en la coyuntura pasa por comenzar a preparar la resistencia que deberemos desplegar a partir del 10 de diciembre, cuando se concrete el recambio presidencial, y no por llamar a votar en blanco o no votar el próximo 22 de noviembre.

Vengan de donde vengan los golpes tendremos que seguir en las calles defendiendo nuestro derecho a una vida digna. Y eso requerirá de más fuerza, más unidad, más coordinación.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria