Nuevo sitio Aniversario de la Revolución Rusa 7 Noviembre 2015

Cuando se animaron a tomar el cielo con las manos

El 7 de noviembre se cumplen 98 años del triunfo de la “Revolución de Octubre” en Rusia. Por primera vez en la historia de la humanidad triunfaba y se consolidaba una revolución obrera y campesina de carácter socialista. Las miradas e ilusiones de millones de corazones proletarios en todo el mundo se orientaron hacia ese gigantesco país. Era posible derribar al capitalismo para edificar desde abajo el socialismo.

Aniversario de la Revolución Rusa | Cuando se animaron a tomar el cielo con las manos

¿Cómo era Rusia de los Zares?

La característica fundamental de Rusia era su desarrollo atrasado y lento. El capitalismo nació y se desarrollo sobre una base socio-económica pobre, retrasando el proceso de formación de clases. Ya entrado el siglo XX, poseía una agricultura al mismo nivel del siglo XVII con millones de campesinos sumergidos en relaciones feudales. Aunque la otra cara de su desarrollo era una industria altamente concentrada de capitales extranjeros y enormes masas proletarias reunidas en gigantescas fabricas (al nivel de los países capitalistas más avanzados de Europa y Norteamérica). En ese marco, la clase obrera rusa, no siguió el desarrollo paulatino del proletariado europeo, sino que lo hizo a "saltos". Esta aparente contradicción encuentra su explicación en la "Ley del desarrollo desigual y combinado"[1]. En esa relación de Campo y Ciudad, el "problema agrario" será la base necesaria sobre la que se apoyará la clase obrera y su vanguardia para motorizar la revolución.


Sobre el carácter de la revolución rusa

Esta discusión, configuraba el principal problema en torno al cual se agrupaban las principales fuerzas políticas: los socialrevolucionarios (eseristas) planteaban un programa de emancipación campesina, se oponían a reconocer al proletariado como la fuerza motriz de la revolución. Los mencheviques planteaban que la futura revolución sería democrática-burguesa y por ende su dirección debía ser burguesa, las tareas inmediatas eran el desarrollo de las fuerzas productivas y la creación del parlamento burgués. Los bolcheviques, si bien partían de reconocer el carácter burgués de la revolución venidera, lo hacían con una perspectiva y una mecánica de clases radicalmente distinta. Su planteo era que el proletariado debía hegemonizar la revolución burguesa, planteando la necesidad de una "dictadura democrática del proletariado y del campesinado". El único marxista ruso que no compartía estas posiciones era León Trotsky que muy tempranamente plantea la teoría de la revolución permanente: "El proletariado, pues, llegado al poder, no debe limitarse al marco de la democracia burguesa sino que tiene que desplegar la táctica de la revolución permanente, es decir anular los límites entre el programa mínimo y el máximo de la socialdemocracia, pasar a reformas sociales cada vez más profundas y buscar un apoyo directo e inmediato en la revolución del oeste europeo"[2].


La Revolución de 1905

La revolución rusa de 1905 reposa en la contradicción entre el anacrónico absolutismo zarista y el desarrollo de nuevas fuerzas sociales que libera el capitalismo.

La situación económica y política interna del país se agrava, la derrota en la guerra con Japón precipita el movimiento revolucionario. Las jornadas del 22 de enero de 1905 en San Petersburgo quedaran gravadas en la memoria del proletariado (el Domingo Sangriento) generara un movimiento huelguístico que se expandirá por toda Rusia, Polonia, Lituania, las provincias del Báltico, el Caúcaso y Siberia. La gran lección que reciben los obreros y campesinos rusos, es que deberán enfrentar al zarismo y al capitalismo al mismo tiempo. Lenin dirá "las huelgas habidas en Rusia en 1905-1907 son un fenómeno jamás visto en el mundo (...) el número más pequeño de huelguistas en Rusia durante esos tres años supera al máximo logrado en los países más capitalistas del mundo. (...) la humanidad no supo hasta entonces cuán grande energía es `capaz' de desarrollar el proletariado industrial en esta materia[3]". Al respecto de la revolución de 1905, Rosa Luxemburgo dirá: "Aparece, no tanto como sucesor de las viejas revoluciones burguesas, sino como precursora de una nueva serie de revoluciones proletarias en Occidente.(...) le muestra al proletariado de Alemania y de los países capitalistas más adelantados los nuevos métodos de la lucha de clases[4]". Ellos son la huelga de masas y los soviets.

La contrarrevolución 1907-1912

La contrarrevolución es utilizada para rearmarse teóricamente, el balance de la revolución de 1905 agudiza las diferencias entre bolcheviques y mencheviques. Lenin y los bolcheviques ratifican la necesidad de organizar el partido revolucionario del proletariado; mientras los mencheviques acusan a Lenin y sus seguidores de "aventureristas" por la Insurrección de Moscú y se vuelcan decididamente a construir un partido obrero reformista.

En la situación mundial se agudizan las contradicciones del capitalismo, la amenaza de la guerra sobrevuela; pero estamos hablando de la época imperialista, se trata de una guerra de rapiña de los capitalistas por la conquista de nuevos mercados y colonias. En 1916 Lenin va a escribir "El imperialismo, etapa superior del capitalismo". Las contradicciones interimperialistas se profundizan y en 1914 se produce la Primera Guerra Mundial. Los socialrevolucionarios y los mencheviques predicaban que "había que defender la patria de los bárbaros prusianos". Los bolcheviques, que habían denunciado el carácter imperialista de la guerra, propusieron la consigna de "transformar la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria" (Lenin).


La Revolución de Febrero y la Dualidad de Poderes

El Día de la Mujer se convirtió sin que nadie lo supiera en el primer día de la revolución, las obreras textiles se lanzaron a las calles. Ninguna organización convoca a la huelga ese día. Se ponía en marcha la revolución espontáneamente (desde abajo), abriendo un período de profunda inestabilidad donde se batirían a duelo las distintas clases y partidos políticos. Para los meses de enero-febrero son casi 600 mil los obreros y las obreras que participan en huelgas políticas, detrás de las consignas ¡Abajo la autocracia! y ¡Abajo la guerra!

La autocracia zarista se encuentra en el aire, no controla ni uno solo de los verdaderos resortes del poder. La Revolución de Febrero (como se la conocerá) se ha impuesto, la autocracia es enviada al museo de la historia. El 12 de marzo de 1917 Rusia tenía no uno, sino dos nuevos gobiernos. El Gobierno Provisional (mencheviques, socialrevolucionarios) y el Soviet de Diputados Obreros de Petrogrado (con participación de las distintas corrientes, donde los bolcheviques son minoría). El lapso de tiempo que va de febrero a octubre es conocido como el período de la "Dualidad de Poderes[5]", a partir de la convivencia del poder de dos clases distintas y antagónicas. Hablamos de miles de hombres armados y cientos de miles de obreras, obreros y pobres de la ciudad que no obedecen otra voz que la que emana del Soviet.

Sólo a partir de la llegada de Lenin y sus "Tesis de Abril", los bolcheviques asumen una nueva orientación: la guerra imperialista ha abierto una nueva etapa histórica que pone a la orden del día la transformación de la revolución democrática-burguesa en revolución socialista e internacionalista.

La Revolución de Octubre y la insurrección armada

La guerra imperialista ha agudizado en todos los países las contradicciones de clases. Un clima de profunda agitación revolucionaria se expande por Europa, demostrando lo acertado del punto de vista de Lenin. La posibilidad de triunfo revolucionario depende de que los bolcheviques logren la mayoría en el seno de los Soviets. Para ello deben explicar pacientemente que el objetivo de la lucha es construir "no una república parlamentaria sino una república de soviets de obreros y campesinos pobres". La consigna "Todo el poder a los soviets" penetra en las masas poco a poco.

Pero la revolución no es un camino rectilíneo. El 3 y 4 de julio se producen manifestaciones armadas, que los bolcheviques consideran aún prematuras. A fines de julio los industriales comienzan un lock-out patronal, los obreros adoptan las consignas de "control obrero" y "nacionalización", difundidas por los agitadores bolcheviques. Sin embargo, se necesita del movimiento que comienza lentamente en el campo; los bolcheviques han multiplicado sus contactos con campesinos, mediante el trabajo sobre el ejército y a través de ellos llaman a la ocupación de tierras.

Las fuerzas contrarrevolucionarias se agrupan para conspirar contra los Soviets y dar el golpe. El encargado es el general Kornilov. Sin embargo, el golpe se desarma por abajo y en forma revolucionaria, sirviendo para invertir la relación de fuerzas a favor de los bolcheviques. Por todos lados se constituyen destacamentos de guardias rojos y en los regimientos proliferan los soviets de soldados.

El día 9 de octubre, Trotsky logra que el soviet de Petrogrado decida la conformación de un Comité Militar Revolucionario (CMR), un verdadero estado mayor de la insurrección armada. El 10 la reunión del Comité Central es histórica, por primera vez desde que ha sido electo se encuentra Lenin presente, éste hace un llamado a combatir cierta indiferencia hacia la insurrección y prestar atención a su parte técnica; y consigue finalmente por 10 votos contra 2 (Zinoviev y Kámenev) que se acepte la resolución en favor de la insurrección armada. Durante el 24, en todas las guarniciones, se distribuyen armas a los destacamentos obreros. Del Smolny, sede del CMR, parten los destacamentos que van a ocupar todos los puntos estratégicos de la capital y 24 horas después cae el Palacio de Invierno. La insurrección ha triunfado.

Tal como Lenin y Trotsky han defendido desde un principio, no se trata de la conspiración de un pequeño grupo. La insurrección armada dirigida por los bolcheviques es la máxima expresión de la toma directa del poder por las masas obreras y campesinas, que toman el futuro en sus manos y se proponen construir el paraíso en la tierra.


Notas:

[1] León Trotsky: "Historia de la Revolución Rusa". Capítulo I.

[2] León Trotsky: "Resultados y perspectivas: las fuerzas motrices de la revolución".

[3] V.I. Lenin: Obras Completas. T 16, "Sobre la estadística de huelgas en Rusia". (Negritas nuestras). Editorial Cartago,

[4] Rosa Luxemburgo. "Huelga de masas, partido y sindicato". (Negritas nuestras).

[5] León Trotsky: "Historia de la Revolución Rusa". Capitulo XI

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Marcos Muñoz
Autor

Marcos Muñoz

Profesor en Historia.