Nuevo sitio No votamos candidatos de derecha 27 Octubre 2015

Macri y Scioli disputarán quién encabeza el giro conservador

Los candidatos del FPV y Cambiemos definirán en segunda vuelta, en un escenario convulsionado por la inimaginable victoria del PRO en la provincia de Buenos Aires. El oficialismo en crisis y la derecha liberal sorprendida y eufórica. La clase trabajadora deberá continuar enfrentando el ajuste en las calles.

No votamos candidatos de derecha | Macri y Scioli disputarán quién encabeza el giro conservador

Con el empate técnico de Scioli y Macri, que se resolverá en el ballotage, y la buena elección de Massa, se confirma el giro conservador de la política nacional. Esta orientación, para el cierre al ciclo kirchnerista, es algo que veníamos anticipando en las editoriales y declaraciones de los últimos meses y que se anunciaba en la campaña de esos tres candidatos. Aún omitiendo palabras como devaluación o represión, estaba claro que ése es su programa: ajuste más o menos gradual, mayor endeudamiento, más policía en los barrios.

Lo que sorprendió entonces (incluso al macrismo) no fue esa perspectiva general, sino el peso que en ese marco tuvo el avance de Cambiemos. Principalmente por la ajustadísima victoria de Scioli sobre Macri, lo que termina siendo un triunfo del candidato de Cambiemos; y el resultado en la provincia de Buenos Aires con el triunfo de María Eugenia Vidal y varios de sus candidatos municipales, lo que constituyó un verdadero "batacazo".


La vuelta de Herminio

La gravitación de la provincia bonaerense en la política nacional es muy importante y ha sido una base fundamental de poder para el peronismo, que no perdía allí desde el triunfo del radical Alejandro Armendáriz en 1983, arrastrado por Alfonsín. Al revés de aquella elección, en este caso la "desconocida" Vidal fue quien traccionó votos a Macri (y no al revés), bajo la lógica del "voto útil".

Lo que sí fue similar a aquella ocasión fue el rol "piantavotos" de personajes del núcleo duro peronista que favorecieron a la oposición: Aníbal Fernández se puso la ropa que aquella vez supo vestir Herminio Iglesias, desgatado por las denuncias de corrupción, su exposición mediática y la desconfianza del progresismo y la centroizquierda a la que ni la candidatura como vice de Sabatella pudo reencausar. Dicho sea de paso, el otrora progresista Nuevo Encuentro no sólo perdió en su distrito fundacional (Morón) sino que también tiene que cargar ahora con haber sido candidato de fórmula de uno de los responsables políticos del asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.

En estas elecciones también se confirmó una tendencia de las PASO de agosto: la caída de mucho de los barones del conurbano, peronistas aunque no todos del FPV (desde el oficialista Hugo Curto al opositor Cariglino pasando por Othacehé que había sido derrotado en las primarias), lo que expresa en parte la crisis del PJ bonaerense.

Ninguna estructura partidaria tiene los votos de sus simpatizantes asegurados. Ejemplo de eso son los votos de De La Sota que no fueron mayormente a Massa sino a Macri, que en Córdoba hizo una elección importantísima superando el 50% de los votos, convirtiéndose el desempeño en esta provincia en otras de las claves de la jornada (lo mismo Mendoza, aunque eso ya era previsible).


Ballotage derechizado

El resultado de cara a noviembre está abierto. Es posible que Scioli, sin el "ancla" de Aníbal Fernández, aumenté la cantidad de votantes en la provincia de Buenos Aires, la "madre de las batallas". Pero también es cierto que Macri es quien más camino tiene para ganar votos y quien cuenta con una estrategia ofensiva frente a otra conservadora del oficialismo que pensó que podía ganar sólo mostrando ser "el candidato más previsible".

En este contexto, será decisivo el destino de la mayoría de los votos del Frente Renovador de Massa. Con un discurso reaccionario que hizo foco en su campaña en la bajada del Ejército a los barrios humildes, en nombre de la lucha contra el narcotráfico, el massismo logró sostener su caudal de adhesión y se ubica como árbitro de la coyuntura, con el cual tendrá que negociar quien quiera convertirse en ganador.

Scioli y Macri son candidatos de derecha. Lo demuestran sus promesas de campaña, sus trayectorias y sus asesores y posibles gabinetes. Es crítico que el ciclo abierto en el 2001 se cierre de esta manera. Los sectores "progresistas" del kirchnerismo, que critican la "imparcialidad" de la izquierda, deberían por fin reconocer el rol de su movimiento, que culminó en un proyecto que apuesta a un candidato como Scioli, con un gabinete con figuras como Berni o Granados, abriendo de hecho la puerta a un proyecto de derecha, en donde Mauricio Macri no hace más que reclamar su propio lugar.

Si de elegir entre una derecha y otra se trata el ballotage, para votar en contra del mal peor, nuestra opción es la resistencia, la organización y la lucha. Esa es la única manera de no volver a los ´90. Y eso es lo que hicimos durante estos doce años. Por eso para nosotros no se trata de "volver a las calles", como se consuelan sectores del progresismo K, sino de seguir en las calles peleando para terminar con un sistema de opresión y explotación con el cual el kirchnerismo no sólo no se propuso romper sino que ayudó a consolidar reviviendo hoy a los más nefastos sectores de la derecha.


FIT: consolidación y límites

En este marco, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) se consolidó como la única fuerza alternativa a las opciones de los empresarios y la derecha. Se realizó una importante campaña en barrios populares, centros industriales, facultades y escuelas, que permitió acercar a millones de personas las ideas socialistas y de la izquierda que representa los intereses del pueblo trabajador contra el de los patrones. Esta circunstancia consolida la propuesta de promover el desarrollo de una fuerza política de izquierda anticapitalista, no de centroizquierda, como opción clara y necesaria ante los planteos patronales.

No se trata de un ascenso permanente de la izquierda en el marco de una crisis de los sectores dominantes, como erróneamente caracterizan algunas organizaciones compañeras en el marco de la izquierda; pero si de un mojón que da cuenta de la existencia de un proyecto alternativo al que presentan las opciones patronales, que deja en evidencia la necesidad y potencialidad de un proyecto independiente de los trabajadores y trabajadoras.

Por eso es que desde Izquierda Revolucionaria realizamos nuestro aporte militante aportando a la campaña y a la fiscalización del FIT en CABA, conurbano bonaerense, Mendoza, Mar del Plata y Córdoba. Lo hicimos para consolidar a la izquierda frente a los candidatos del ajuste, con la convicción de que los -ahora cuatro- diputados de izquierda deberán estar al servicio de las luchas del pueblo.

En este marco es evidente que la izquierda aún tiene un techo bajo y debe superarse. En primer lugar porque es preciso extenderse más allá de los márgenes exclusivos de las organizaciones trotskistas que actualmente componen el FIT para abrir el Frente a otras tradiciones y sectores políticos y populares que comparten los lineamientos generales de un programa anticapitalista y de independencia de clase. Pero sobre todo porque teniendo en cuenta que la participación política de ninguna manera se agota ni centra en una elección, la tarea fundamental que se nos plantea es profundizar nuestra militancia en las calles para enfrentar el ajuste.


No votamos candidatos de derecha

No desconocemos que el nuevo gobierno tendrá mayores contradicciones. Si es Scioli, porque deberá lidiar con el fortalecimiento del PRO, sin contar con mayoría en la Cámara de Diputados, y debiendo lograr entendimientos con La Campora. Si es Macri, porque gobernará en un marco de provincias y parlamentarios que pertenecerán mayoritariamente a la oposición.

En este marco, sabemos que la clase trabajadora está en inferioridad de condiciones y recibirá duros golpes de cualquiera de ellos, tanto de la derecha peronista encabezada por Scioli, como la derecha liberal encarnada en Macri, quienes tienen como punto en común querer imponer sobre las espaldas de la clase trabajadora los costos de la crisis que generaron los de arriba.

Frente a esto, es una necesidad de primer orden avanzar hacia una política de frente único en el seno de la clase trabajadora, para lo cual un punto de partida importante podría ser un encuentro unificado del movimiento obrero combativo, que supere la dispersión aún existente.

Con esta política de lucha y organización cotidiana nos proponemos avanzar, para seguir abonando a la construcción de un proyecto político de la clase trabajadora, por la revolución y el socialismo.


No apoyamos ajustadores. En el ballotage, votá en blanco o no votes.

¡Seguimos en la calle enfrentando el ajuste!

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