Nuevo sitio Aniversario de la Masacre de Ayotzinapa 27 Setiembre 2015

“Vivos los llevaron, vivos los queremos”

Se cumplió un año de la desaparición de los 43 estudiantes mexicanos y el Narco-Estado que preside Enrique Peña Nieto, responsable de la represión y el horror, sigue sin dar respuestas a los reclamos de familiares y organismos de derechos humanos.

Aniversario de la Masacre de Ayotzinapa | “Vivos los llevaron, vivos los queremos”


Hace exactamente un año, un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos" del pueblo de Ayotzinapa, viajaba a la ciudad de Iguala. En ese lugar tomaron dos micros para enviar una comitiva a la Ciudad de México a la marcha del 2 de octubre, conmemorativa de la Masacre de Tlatelolco, uno de los hitos de las luchas estudiantiles en América Latina. Allí, en la noche del 26 de septiembre de 2014, el alcalde José Luis Abarca (de comprobados vínculos con el narcotráfico) ordenó a la policía municipal detenerlos, estos abrieron fuego y dejaron como saldo 6 muertos, más de 25 heridos y 43 estudiantes desaparecidos.

Desde ese momento, familiares y compañeros normalistas comenzaron a exigir la aparición con vida de "los 43"; muchos de ellos y ellas han sido amenazados de muerte, otros tantos que se plegaron a la lucha fueron arrestados. Sin embargo, los gritos de justicia no pudieron ser callados. Este reclamo, esta denuncia al Narco-Estado mexicano rápidamente fue tomada en todas partes del mundo, y la réplica de comités, coordinadoras, charlas y movilizaciones se hicieron sentir con fuerza. La solidaridad se expresó claramente en la caravana que durante este año los familiares hicieron por Europa y toda América Latina, denunciando como principal responsable político al Narco-Estado mexicano que administra el gobierno de Enrique Peña Nieto.




¡Fue el Estado!

La desaparición de los normalistas sacó de la "naturalización" en la que buena parte de la sociedad mexicana vive los crímenes políticos y la violencia de los carteles narcos, que en los últimos 9 años tuvo como víctimas a más de 22.000 personas, que al día de hoy siguen desaparecidas. Sin ir más lejos, en los rastrillajes en la búsqueda de los normalistas, los antropólogos forenses encontraron más de 70 fosas comunes con cientos de cuerpos que aún no han sido reconocidos. Postales de un Estado criminal cuyas prácticas del terror aún no han sido sancionadas por ningún organismo internacional.

La masacre de los estudiantes de Ayotzinapa tiene voces que alzan de manera irrenunciable el pedido de justicia y castigo a los responsables. Las marchas y cantos denuncian los negocios de los políticos, policías y narcos. Ya no temen las madres que han perdidos a sus hijos, ni los huérfanos que perdieron a sus padres. El temor los abandonó o un extremo altruismo los invadió, o será que tal vez simplemente quieren volver a mirar a las generaciones futuras con dignidad y decirles: que no callaron, que lucharon por dejarles un mundo mejor, por respeto a los que murieron y para que ellas no sientan el rugir del látigo eterno de la opresión.

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Izquierda Revolucionaria
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