Nuevo sitio El triunfo de Tsipras 26 Setiembre 2015

Grecia: una victoria para la Troika

Desde el punto de vista de sus objetivos, la estrategia política del líder de la coalición Syriza, Alexis Tsipras, fue un éxito. El 21 de setiembre pasado ganó nuevamente las elecciones, alcanzando un 35% de los votos y 145 diputados para el Parlamento helénico, algunos pocos menos que en enero pasado.

El triunfo de Tsipras | Grecia: una victoria para la Troika

El memorándum de entendimiento con la Troika luego del contundente NO del pueblo griego en el referéndum de julio provocó la rebelión de un grupo de diputados y la dimisión de varios funcionarios del Ejecutivo. Esta crisis quedó confirmada con la aprobación del rescate por 85 millones de euros en agosto. En esa sesión parlamentaria, los diputados de Syriza que pretendían sostener el programa de gobierno y las promesas antiajuste que el pueblo votó, se rebelaron nuevamente. Syiriza entonces se fracturó y un sector de los rebeldes conformó la Unidad Popular. El partido gobernante se encontró entonces en una situación de debilidad. Ello explica la dimisión de Tsipras y el anuncio simultáneo de intentar volver al gobierno.

Se trató de un barajar y dar de nuevo. Syriza renovó gobierno y quedó depurada de los elementos rebeldes. Con las contradicciones internas saldadas, ahora ya no hay duda de que abandonó toda perspectiva antiajuste y que su tarea será aplicar paso por paso el referendum acordado. Tal como expresó el ex ministro de economía Yanis Varoufakis, "los prestamistas son los reales ganadores en Grecia." La Unidad Popular, por su parte, está fuera del juego parlamentario. No logró ningún diputado.

En resumen, en el mismo movimiento en que relegitimó su gobierno, depuró el partido. He ahí la clave de la jugada maestra de Tsipras.

Por otra parte, los resultados electorales muestran a la derechista Nueva Democracia consolidada como segunda fuerza; a Aurora Dorada también consolidada como tercera fuerza y con un leve aumento de votos que le permitió sumar dos nuevos diputados (18 en total). También aumentó levemente su caudal Partido Comunista (KKE), que quedó en quinto lugar con 15 diputados.

Dos debates atraviesan hoy al conjunto de la sociedad griega: el ajuste, que sigue su curso; y la afluencia de desplazados, que llegan de a miles a las islas. Lesbos, por ejemplo, está desbordada. Allí no hay asistencia humanitaria de ningún tipo: ni alimentos, ni refugios. Nada.

En cuanto al panorama económico y político, hay que señalar varios elementos. En primer lugar, Syiriza se ha convertido objetivamente en una fuerza más pro-ajuste. Su aplicación con el apoyo de los partidos que decía combatir (PASKO, To Potami, Nueva Democracia) ya se anticipó en la votación del referéndum y parece se hará costumbre. En el orden político, en estos nueve meses de ser el centro político de Grecia, Syriza ha cumplido un rol nefasto: primero, porque la acumulación de poder popular que venía manifestándose en movilizaciones y lucha callejera desde 2011 se canalizó completamente por la vía institucional, decayendo enormemente el potencial de resistencia de los trabajadores. En segundo lugar, porque precisamente todas las expectativas que se cifraron en el voto a Syriza, fueron luego defraudadas. El resultado no fue el retorno de las masas a las calles; por el contrario, lo que reina en estos momentos es el escepticismo. La abstención trepó hasta el 43%, la más alta desde el fin de la dictadura en 1974 y el voto conservador que triunfó masivamente. Esto no significa que no haya disconformidad, significa que el pueblo está exhausto luego de varios años de movilización y en el último de lucha electoral sin lograr detener el ajuste. Una última reflexión: Syriza es además la fuerza política mejor preparada para ajustar, porque además tiene el consenso de un importante sector del pueblo.

La coyuntura política que se abre en Grecia es muy difícil para las fuerzas populares. Por una parte, parece importante sostener el diálogo con los sectores de masas que aún confían en Syriza. En simultáneo, mostrar los límites y las consecuencias de la defección de Syriza ante las potencias económicas de Europa es fundamental para construir una alternativa política que supere al progresismo. Una de esas consecuencias es precisamente la consolidación de la derecha nacionalista y xenófoba nucleada en Aurora Dorada, la fuerza antitroika con mayor proyección de masas. Las expresiones políticas y sociales que sostuvieron sus posiciones de rechazo al ajuste son un mojón desde donde comenzar estar tareas. Los ojos de Europa están sobre Grecia y la derrota definitiva de las expectativas populares allí significaría un durísimo golpe para las izquierdas del continente.

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Izquierda Revolucionaria
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