Nuevo sitio Desaparecidos en democracia 8 Setiembre 2015

¿Dónde está Jorge Julio López?

Este 18 de septiembre se cumplen 9 años de la segunda desaparición de López. Además de su obvia resonancia con el terrorismo de estado de la dictadura, el hecho dio visibilidad a una práctica represiva que no terminó con la restauración “democrática” de 1983.

Edición N° 6

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Desaparecidos en democracia | ¿Dónde está Jorge Julio López?

El lunes 18 de septiembre de 2006, en La Plata, debían comenzar los alegatos de las querellas en el juicio contra Miguel Osvaldo Etchecolatz, el comisario de la policía bonaerense que, como mano derecha del general Camps durante la última dictadura, dirigió 21 centros clandestinos de detención en la provincia, y fue directo responsable, entre otros operativos similares, de la Noche de los Lápices. A medida que se acercaba el horario fijado para la audiencia, crecía la preocupación de los compañeros y compañeras que se agolpaban en el salón del Palacio Municipal donde se desarrollaba el juicio. Es que uno de los querellantes, Jorge Julio López, que como sobreviviente del circuito Camps había declarado también como testigo, tardaba en llegar. Pasó el tiempo, y el tribunal decidió que empezaran sin él. La pregunta que enmarcó los alegatos que reclamaron prisión perpetua para el genocida, 9 años después es reclamo y consigna del campo popular: ¿Dónde está Jorge Julio López?

La segunda desaparición de López, además de su obvia resonancia con el terrorismo de estado de la dictadura, dio visibilidad a una práctica represiva que no terminó con la restauración "democrática" de 1983. Los desaparecidos desde entonces son más de doscientos. El estado siguió desapareciendo personas, aunque con distintas formas y diferente sistematización. La mayoría de los casos registrados corresponden a detenciones y torturas que culminan con la muerte. Esos cuerpos, después de borrar toda constancia administrativa, son arrojados en basurales, enterrados clandestinamente o dejados en lugares para simular un accidente, como en las vías del tren o una ruta. Algunos aparecen con cierta rapidez, como sucedió con Jonathan Lezcano y Ezequiel Blanco en Villa Lugano en 2009; otros, luego de muchos años, cuando el azar ayuda a encontrarlos, como ocurrió con el niño Alejandro Flores en Río Cuarto, hallado dieciocho años después, mientras trabajaba una retroexcavadora en 2009. Otros no aparecen nunca.

Los desaparecidos de La Tablada, en 1989; Raúl Baigorria, Adolfo Garrido y Pablo Guardatti en 1990, en Mendoza; Héctor Gómez y Martín Basualdo en 1994 y Elías Gorosito en 2002, en Entre Ríos; Andrés Núñez, también en 1990, y Miguel Bru, en 1994, en La Plata; más de una docena de desaparecidos en Comodoro Rivadavia, como Hugo Álvarez, Miguel Linares e Iván Torres. En la "década ganada", además de López, desaparecerían, entre otros, Luciano González en Corcovado; Facundo Rivera Alegre, "El Rubio del Pasaje", en Córdoba; Luciano Arruga en La Matanza; Danilo Humberto Medina en La Rioja; Abel Ortiz en San Luis y, desde luego, el trabajador salteño Daniel Solano, desaparecido en Choele-Choel el 5 de noviembre de 2011, después que se negara a traicionar a sus compañeros, trabajadores de la empresa Agrocosecha SRL, que comenzaban a organizarse contra la sobreexplotación a que los somete la patronal.

Nueve años después, también es necesario repasar las reacciones inmediatas del gobierno kirchnerista. Aníbal Fernández dijo: "Estará en la casa de una tía"; el secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde propuso la hipótesis de un "shock emocional de López por el hecho de haber revivido su paso por el Pozo de Arana en su testimonio". Las voceras oficiosas en materia de DDHH, Hebe Pastor de Bonafini y Estela Barnes de Carlotto, se sumaron, cada una a su estilo. Bonafini arremetió contra la víctima, de quien dijo: "No es un típico desaparecido", a la vez que señaló que "por algo" vivía en un barrio como Los Hornos, "donde hay muchos policías", y Carlotto insinuó que debía "estar perdido por ahí".

Más adelante, cuando el reclamo por su aparición cobró fuerza en el cuerpo social y se sucedieron las marchas, los afiches y los grafitis, el gobierno intentó cooptar la parada, con fotos de López en dependencias y oficinas públicas (hasta en los patrulleros), ofrecimiento de recompensas y fuertes declaraciones de su "decisión política de investigar hasta las últimas consecuencias". Declaraciones que tuvieron tanta encarnadura real como la que resulta de la causa penal, plagada de pistas falsas plantadas por la bonaerense y los servicios para garantizar su fracaso.

El 21 de mayo de 2013, nada menos que en La Plata, en la inauguración de una biblioteca escolar bautizada "Madres de Plaza de Mayo", la presidenta Cristina Fernández lanzó: "Hoy afortunadamente nadie puede desaparecer de ningún lado". Jorge Julio López, y más de 200 desaparecidos en "democracia", la desmienten desde las banderas que seguirá levantando el pueblo trabajador en cada lucha.

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María del Carmen Verdú
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María del Carmen Verdú

Abogada, referente nacional de la lucha antirrepresiva.