Nuevo sitio Crisis china y repercusiones en América Latina 8 Setiembre 2015

Bajo el imperio de la crisis del Capital

En las últimas semanas el mundo se ha visto profundamente alterado por la abrupta caída de la Bolsa de Valores de Shanghái y Shenzhen, como un efecto dómino su impacto se replicó en las principales Bolsas del mundo. Debates de todo tipo se han abierto.

Edición N° 6

A Vencer (Septiembre-2015)

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Crisis china y repercusiones en América Latina | Bajo el imperio de la crisis del Capital

¿El "milagro chino" llegó a su fin?

En agosto pasado el mercado de valores de China se derrumbó, la caída había estado precedida por un meteórico crecimiento en el último año de hasta un 150%. Solo entre enero y julio de este año, en Shanghai se habían movido 15,19 billones de dólares y en Shenzhen 12,05 billones, frente a los 9,92 billones de la plaza neoyorquina. Ante las primeras señalas de anormalidad el gobierno chino intervino: el Banco del Pueblo disminuyó la tasa de interés, dio apoyo financiero a grandes corredores bursátiles, no permitió a los ejecutivos de las corporaciones vender sus tenencias durante seis meses, etc. Las medidas no fueron suficientes.

La burbuja había sido creada por el propio gobierno, después de la "gran recesión" (2007-2009), como respuesta a la disminución de las exportaciones a los EE.UU. y Europa. De esta forma intentaba incentivar la inversión empresarial e inmobiliaria con bajas tasas de interés, haciendo participar a los gobiernos locales y al "sistema de créditos en las sombras". El resultado fue un aumento de la deuda, tanto en el sector público, como entre los promotores inmobiliarios.

Los agoreros de la "prensa de negocios especializada" rápidamente salieron a anunciar el fin del crecimiento chino. Señalando como el peor de los males las pérdidas sufridas por los "inversionistas".

Es importante señalar que el movimiento de los precios de las acciones no es la mejor guía de lo que está sucediendo en la "economía real" (producción, empleo, otros). Esto se aplica todavía más para China, donde entre un 6 y 7% de la población tiene acciones o fondos de pensiones que cotizan en el mercado bursátil. Por lo tanto, la correa de transmisión entre la bolsa y la economía real china es débil.


La economía real

Desde que Deng Xiaoping comenzó con las reformas su objetivo era aumentar el tamaño de la economía china en un 400% entre 1981 y 2000. El aumento real fue de 623%. El segundo objetivo era aumentar el PBI de China por 1600% entre 1981 y 2050. En realidad, la economía China ya ha crecido más de 2.200% con respecto a 1981-2014. En cuanto a su último objetivo, un doble PBI entre 2010 y 2020 China está también por delante de su objetivo de crecimiento. Ningún país ha crecido tan rápido y a tal escala. No se trata de una apología sino de la realidad objetiva. Pero las cosas parecen estar cambiando…

Todos parecen coincidir que la economía china se viene desacelerando desde 2011. Existe un empeoramiento de la situación de la producción manufacturera (creció sólo un 6%), la inversión (subió un 13,5% por debajo del pico del 30% en 2009), las exportaciones, los beneficios de las empresas y la compra de materias primas a otros países. El crecimiento a "tasas chinas" (10% promedio anual durante dos décadas) permitió la incorporación de más de 260 millones de personas de las zonas rurales al ámbito laboral y urbano.


¿No había quedado atrás la crisis?

Tengamos presente que hace solo algunas semanas antes de la caída de la bolsa, se indicaba como una señal de bonanza de la economía mundial, los crecimientos en los mercados de valores. Sería un error abordar la crisis bursátil como un problema de China.

En realidad se trata de una desaceleración económica global que involucra a Estados Unidos, la Eurozona, Japón y países emergentes y en desarrollo. El PBI real de EE.UU. apenas supera el 2% anual y su sector manufacturero está retrocediendo. Europa apenas crece, solo porque Alemania se ha recuperado un poco, el resto de la zona está estancado o claramente en la depresión (Grecia). Y la caída de la demanda china de productos básicos ha provocado una enorme caída de los precios de las materias primas (petróleo, alimentos, hierro, carbón, metales industriales, etc.). Esta caída de los precios significa menos exportaciones para países como Brasil, Venezuela, Australia, Indonesia, Argentina, etc.

Lo que se pone de manifiesto es la naturaleza de la "recuperación económica global", tal como se está produciendo desde el año 2009. La misma se ha basado en el capital ficticio y no en la inversión en sectores productivos para que eleven la productividad y el empleo. La "solución milagrosa" consistió en los llamados programas de flexibilización cuantitativa (QE por sus iniciales en inglés) de la Reserva Federal de EEUU y en la imitación del Banco Central Europeo y el de Japón que brindó flujos de dinero baratos para salvar a los bancos. El supuesto detrás de esta política era que dando liquidez a los bancos a tasas cercanas al cero por ciento, los mismos lo prestarían a las empresas para que las mismas inviertan y se retomara el crecimiento. Muy por el contrario, esas enormes masas de dinero fueron volcadas a la compra de acciones propias, la inversión en bonos públicos y privados, bienes inmobiliarios, entre otros.

La otra consecuencia es que las empresas han aumentado el volumen general de sus deudas, tanto de las principales economías como en las emergentes. Es decir, que todavía hay una enorme capa de capital ficticio acumulado que el sistema necesita eliminar. Esto es lo que ahora está estallando.


El impacto en los emergentes y América Latina

El excepcional crecimiento que llevo a que se llame a China como "la fabrica del mundo", generó la demanda de productos básicos de distintas partes del globo. Dicha demanda disparó el precio de los productos básicos y permitió un crecimiento en muchas de las economías en sus actividades primario-extractivas. Según Ariel Slipak: "las exportaciones de los países de la región a China se caracterizan por concentrar porcentajes de entre un 60% a un 85% en tres productos, siempre de origen primario-extractivo o alguna manufactura de origen agropecuario. El país oriental se abastece de soja en Brasil y Argentina; de cobre en Chile, Perú México y hasta República Dominicana; de petróleo crudo en Brasil, Venezuela, Colombia y Argentina; y de mineral de hierro en Brasil y Perú, entre otros". Pero el auge de los productos básicos se ha derrumbado y el índice de precios (petróleo crudo, metales, alimentos y otras materias primas), ha caído a su punto más bajo desde 2002. Esto, a la vez, se refleja en las reservas en dólares que muestran una fuerte caída de las mismas. Dichas reservas expresan la disminución de excedentes comerciales de estas economías dependientes.

El otro fenómeno fue el aluvión de capitales de las principales economías capitalistas (incluida China), a través de sus bancos y empresas en busca de mayores beneficios. Esto permitió que las empresas de Asia y América Latina tomaran deuda. Ahora se está produciendo un efecto boomerang: el dinero está fluyendo hacia fuera. La otra cara de la moneda de la relación entre China y la región es el carácter asimétrico de la misma, expresado en los flujos de Inversiones Directas que estuvieron orientados a la compra de activos para el "control de la producción y comercialización de commodities o actividades terciarias de apoyo a estas últimas, con nula transferencia de tecnología o desarrollo de capacidades locales".


Interrogantes por delante

Hemos tratado de presentar la cuestión de fondo: la base de la recuperación económica global se ha dado sobre el aumento de los beneficios capitalistas y el crecimiento del capital ficticio, como producto de los flujos enormes de dinero que se vuelcan a la especulación financiera (flexibilidad cuantitativa) y no como resultado de la inversión productiva que es la que puede ser capaz de elevar la productividad y el empleo (las migraciones que horrorizan al mundo son expresión de este fenómeno). Pero también es necesario decir que la productividad viene cayendo en las principales economías junto con los niveles de inversión dada la menor rentabilidad que dan frente a los beneficios que ofrece la especulación financiera. Esta contradicción sistémica es sumamente peligrosa. Y nos anuncia que continuaran los estallidos del capital ficticio y que tarde o temprano se deberán producir nuevas devaluaciones del capital.

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Marcos Muñoz
Autor

Marcos Muñoz

Profesor en Historia.