Nuevo sitio Otra vez sopa 8 Setiembre 2015

La "no noticia" de las inundaciones en Buenos Aires

Durante mediados del mes pasado, asistimos a un lamentable pero ya conocido episodio de inundaciones en provincia de Buenos Aires. Unos 40 municipios, encabezados por Luján, se vieron afectados por la combinación de intensas precipitaciones y el fenómeno de la Sudestada. El fuerte impacto se produjo tanto en áreas rurales como urbanas, ocasionando pérdidas de hacienda y decenas de miles de personas evacuadas de sus hogares, que han perdido lo que tenían.

Edición N° 6

A Vencer (Septiembre-2015)

A Vencer

Sumario

Compartir Articulo

Otra vez sopa | La "no noticia" de las inundaciones en Buenos Aires

¿Por qué se producen inundaciones en esta región?

En tiempos de elecciones, no han faltado el oportunismo de la oposición burguesa, que salió a "recorrer las zonas afectadas", ni las explicaciones oficialistas que reproducen una tendencia generalizada desde los albores de la modernidad: nos supera la fuerza de la naturaleza. Medios oficialistas y opositores se han encargado de explicar el fenómeno desde las ciencias exactas: desde el fenómeno del Niño y el calentamiento global, hasta la Sudestada.

Si bien el desarrollo de las fuerzas productivas ha posibilitado que la humanidad avance sobre diferentes territorios, "superando" las barreras naturales, es importante comprender que la visión moderna y evolucionista, desde la cual el hombre conquista y vence las fuerzas de la naturaleza desconoce que los territorios naturales tienen una historia y condiciones ambientales concretas, colaborando en la invisibilización del riesgo, y legitimado el desarrollo de un tipo de asentamiento excluyente, dominado por las fuerzas del mercado.

¿Cuáles son las condiciones naturales sobre las cuales se han desarrollado las ciudades bonaerenses?Los ríos que surcan la Provincia son típicos de llanura, es decir, la topografía es relativamente plana y uniforme, y el agua escurre lentamente. Los cauces presentan vastos valles de inundación y están asociados a humedales. Las inundaciones representan eventos naturales y recurrentes en estos ríos a causa de las precipitaciones fuertes y/o continuas. Varios elementos pueden combinarse y desencadenar la crisis del sistema hidráulico metropolitano y, en consecuencia, provocar inundaciones en el área urbana. Esto sucede, por ejemplo, con la sudestada combinada con precipitaciones sobre el terreno. Los vientos del sudeste provocan un taponamiento en la desembocadura del Río de la Plata que, junto a las lluvias, produce importantes inundaciones.

Ahora bien, sobre estas condiciones naturales iniciales, las sociedades han intervenido realizando modificaciones, muchas de las cuales intensifican las áreas bajo amenaza. El ejemplo que más ha resonado es el de los humedales.

Uno de los servicios ecológicos proporcionado por los humedales es el de la regulación hídrica. Actualmente, dicho servicio se ve obstaculizado por la urbanización privada. No hay regulación en lo que respecta a la cota y relleno de bajos inundables. La iniciativa privada, en coordinación con la obra pública, "logró" un acondicionamiento del territorio para la transformación de las tierras bajas en zonas urbanizables.

Esta configuración territorial niega la inundación como proceso natural e impone una concepción hídrica que se sustenta en el aumento de la capacidad de la función drenaje en detrimento de la función reguladora. Se modifica profundamente el sistema inundable, perturbando las características del sistema productivo y biodiverso regional.

Por su parte, en la Ciudad de Buenos Aires se identifican 12 cuencas de las cuales 6 aportan al Río de la Plata y 6 al Riachuelo. Los arroyos correspondientes a las mismas se encuentran entubados. Por esto, es habitual que la población de la zona desconozca la existencia de los cursos de aguas, operándose una invisibilización del riesgo de inundaciones. Los principales factores que inciden en la ocurrencia de inundaciones se vinculan a la insuficiente capacidad hidráulica de los desagües pluviales existentes, las sudestadas, la pavimentación total de la ciudad, que aumenta la velocidad de escurrimiento superficial y pluvial y la eliminación de la capacidad de retención del suelo, la modificación de las formas naturales del terreno, disminución de espacios verdes y arbolado, mayor número de residuos urbanos de población permanente y transitoria, etc.


El problema de la unidad territorial

Las zonas de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires se emplazan sobre múltiples cuencas que normalmente exceden los límites jurídicos de numerosas localidades. En este sentido, las políticas hídricas no logran desplegarse integralmente, es decir, concibiendo a las cuencas como las unidades territoriales pertinentes para el desarrollo de políticas públicas que contribuyan a mitigar las inundaciones, de modo que millonarios recursos de la administración pública destinados a esto se sustentan sobre una política equivocada.

La única experiencia de tal índole en la región la encarna la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR). Tal precedente es importante en lo que respecta a una gestión territorial que exceda lo estrictamente jurisdiccional, sin embargo, lejos está de cumplir con su objetivo.

La obra pública suele configurar todo un entramado articulado por funcionarios públicos, empresas contratistas y entidades de financiamiento externo, que posibilita engrosar las arcas privadas. La Ciudad de Buenos Aires es ilustrativa en ese sentido, digitando paquetes de leyes en beneficios de sectores del capital concentrado (IRSA, CAPUTO, etc). En los últimos años, se han emplazado impresionantes obras de infraestructura hidráulica en tramos del arroyo Maldonado situados en la Ciudad, en áreas de interés inmobiliario. En este marco, la gestión consiguió luego de años, crédito del Banco Mundial para desarrollar túneles aliviadores. Sin embargo, a la vez que mitiga el problema alienta la construcción de torres de lujo que no sólo no contribuyen a mejorar la situación sino que aumentan ese riesgo.


Construyamos una opción política para la clase trabajadora y el pueblo

Es fundamental conocer la racionalidad socio-espacial capitalista, cuál es su direccionalidad y los intereses de quienes garantiza. A su vez comprender el funcionamiento del medio natural que habitamos y sus transformaciones históricas, de modo de contar con herramientas políticas y organizativas para interpretar lo existente, y transformarlo. Debemos trasvasar el discurso que explica las catástrofes naturales por el cambio climático y las "fuerzas de la naturaleza". También al discurso ecologista "verde", que no da el salto hacia una reflexión sobre el patrón de acumulación capitalista. No puede haber más muertos por inundaciones ni población en terrenos de alto riesgo ambiental.

Desde Izquierda Revolucionaria, sostenemos la necesidad de organizarnos con la perspectiva de construir una ciudad donde la clase trabajadora logre disputar la lógica de producción dominante. Afirmamos el derecho de los sectores populares a vivir en la ciudad sin vulnerabilidad ambiental, con vivienda digna, acceso al transporte, salud y educación, siendo protagonistas en el diseño de las políticas públicas.

Comentarios

Izquierda Revolucionaria
Autor

Izquierda Revolucionaria