Nuevo sitio Inundaciones en Buenos Aires 19 Agosto 2015

Después de la catástrofe, la demagogia electoral

Scioli se fue de vacaciones con media provincia inundada y Vidal “chapoteó” en el barro para las cámaras. La irresponsabilidad de los gobiernos, el oportunismo electoral y la irracionalidad capitalista convierten fenómenos climáticos cada vez más agudos en verdaderas catástrofes sociales.

Inundaciones en Buenos Aires | Después de la catástrofe, la demagogia electoral

Las prolongadas lluvias que durante más de una semana cayeron sobre provincia de Buenos Aires, fundamentalmente, provocaron una verdadera crisis social con ciudades como Luján o Salto literalmente bajo el agua, cuyas devastadoras imágenes recorrieron una y otra vez los medios de comunicación y conmovieron a nuestro pueblo.

Mientras esto sucedía, el gobernador Scioli vacacionaba en Italia para escapar del "profundo stress" que le generó el último tramo de la campaña electoral y la candidata a gobernadora María Eugenia Vidal continuaba con su tour bonaerense (casi una experiencia antropológica) y metía "las patas en el barro" para ser retratada por las cámaras del equipo de prensa del PRO.

Como si fuera poco tener que sufrir periódicamente el avance destructor de las aguas que se llevan todo consigo, los vecinos y vecinas de las barriadas populares que sufren siempre las consecuencias de estas catástrofes, deben soportar además el oportunismo de los políticos patronales que lo único que defienden son sus intereses electorales. Unos, como Scioli, se desligan de sus responsabilidades y señalan que el enemigo es el "cambio climático"; otros, como Vidal, aprovechan la tragedia para hacer puestas en escena mediáticas con el fin de captar los votos que aún le faltan.

La contracara de tanta miseria humana son las innumerables muestras de organización y solidaridad popular para con las víctimas de las inundaciones, una clara demostración de los valores de cooperación que aún conserva nuestro pueblo, pese a tanto bombardeo individualista.

Sin embargo, el valioso y necesario reflejo que significa la solidaridad de las y los de abajo no puede suplantar las respuestas de fondo que deben provenir del Estado, tanto en materia de prevención como de asistencia y reparación ante catástrofes.


Causas sociales que generan catástrofes

En esta ocasión, las inundaciones tuvieron como epicentro la Cuenca del Río Luján, que en los últimos años viene sufriendo reiterada y dramáticamente las consecuencias de la crecida de las aguas a raíz de las lluvias. Los emprendimientos inmobiliarios privados en zonas costeras que destruyen los humedales que naturalmente deben escurrir las aguas; y la construcción de canales aliviadores clandestinos en campos sojeros, son algunos de los principales motivos, entre otros, que explican estas inundaciones frecuentes.

Este crecimiento descontrolado de las ciudades, sin seguir ninguna lógica sustentable de planeamiento urbano, es empujado por los millonarios negociados de los que se benefician grupos de inversión, pooles inmobiliarios y grandes empresas constructoras; que engrosan –vía "retornos"- las cuentas bancarias de los funcionarios que gestionan las habilitaciones correspondientes sin reparar en el impacto ambiental de estos emprendimientos.

La contracara de este fenómeno son las familias populares que en el afán de acceder a una vivienda propia, construyen como pueden en terrenos fiscales ubicados en zonas inundables, que son los permanentes afectados y evacuados en estas inundaciones. Ellos no pueden tomar ninguno de los recaudos que protegen a los barrios privados que se ubican en zonas costeras, que elevan los niveles de los terrenos y construyen terraplenes (que devienen en diques) para quedar a resguardo de la crecida de las aguas.

La exacerbación de los fenómenos naturales en niveles inéditos a causa del cambio climático producido por el calentamiento global, es el marco de fondo en el que se producen estas catástrofes naturales y sociales, lo que no hace otra cosa que dejar en evidencia la irracionalidad destructora del sistema económico capitalista.

A todo esto, los gobiernos de turno responden con un manifiesto desinterés por invertir en infraestructura para prevenir o cuanto menos mitigar los efectos de las inundaciones (ya que al no ser visibles no "reditúan" electoralmente).

El resultado es que siempre son familias populares las principales víctimas de estos fenómenos naturales que por acción humana se convierten en catástrofes sociales de consecuencias devastadoras. Y estos dolorosos hechos nos recuerdan, una vez más, de la urgente necesidad de una profunda y radical transformación social y económica que ponga las cosas en su lugar, para que -entre otras cuestiones- no sean siempre los mismos a los que les llega el "agua al cuello".

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Izquierda Revolucionaria
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