Nuevo sitio La izquierda y las elecciones 4 Agosto 2015

Un debate necesario

En el marco de un año electoral, en algunos sectores y agrupamientos de la izquierda vuelve a ponerse en discusión la táctica a aplicar en el plano electoral. En esta nota debatimos con aquellas organizaciones, compañeros y compañeras que, desde honestas aspiraciones revolucionarias, reniegan de dicha intervención para la etapa actual de la lucha de clases en nuestro país.

Edición N° 5

A Vencer (agosto-2015)

A Vencer

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La izquierda y las elecciones | Un debate necesario

Existe una premisa a la hora de pensar política para los marxistas tan cierta como necesaria: las y los revolucionarios no hacemos política en el aire, ajenos a la situación concreta, confundiendo nuestras aspiraciones con la realidad material y tangible de la lucha política.

La caracterización de la etapa se torna de fundamental importancia a la hora de darse la táctica más adecuada que nos permita una acumulación política y organizativa para tender los puentes necesarios entre la actual etapa de la lucha de clases y nuestros objetivos finales de la revolución y el socialismo.

Desde Izquierda Revolucionaria caracterizamos a la etapa actual como de una relativa estabilidad del régimen capitalista en Argentina. Relativa porque, con problemas estructurales imposibles de resolver por las clases dominantes, las demandas y aspiraciones populares no encuentran resolución de fondo.

Reconocemos sin embargo, que luego de la rebelión popular de diciembre de 2001 y la movilización que finalizó con la masacre del puente Pueyrredón, el régimen capitalista, con la aparición del kirchnerismo como fracción dirigente del PJ, supo estabilizar la crisis política, recomponer la institucionalidad, cooptar a parte del movimiento popular que había estado movilizado hasta el 2001-2002 y transformarse en la expresión más inteligente de la burguesía para garantizar sus negocios y estabilidad.

En el marco de esta etapa de amplia hegemonía del sistema democrático burgués y de la práctica electoral, consideramos que es necesario, para la actual correlación de fuerzas, participar activamente de ese campo tan hostil a las ideas revolucionarias: el parlamento burgués.

Lo hacemos, no para construir "desde el estado", sino para intervenir, en el marco electoral y parlamentario, en la discusión de cara a millones y millones de trabajadores. Para poder disputar, también en ese terreno, el sentido de amplias masas populares. Para aportar a la acumulación y desarrollo de una perspectiva de y para los trabajadores.


Las principales objeciones

¿Cuáles son las principales objeciones que ponen los compañeros y organizaciones que reniegan de la intervención electoral hoy? A riesgo de caer en reduccionismos, trataremos de sintetizarlas y de refutarlas.

1) "Las instituciones del régimen están deslegitimadas". Esto se expresa en los niveles de abstención o de voto en blanco". Un primer problema, es el de la caracterización. La realidad muestra que, kirchnerismo mediante, las instituciones del régimen se han fortalecido luego de la crisis de 2001. De hecho, con oscilaciones, la abstención a la participación electoral se mantiene en porcentajes estables desde la vuelta de la democracia, excepto en el marco del 2001. Entonces sí, esa abstención implicaba un hartazgo popular a la política burguesa (no así al régimen político burgués) expresado en la consigna "que se vayan todos". Pero esa situación se ha modificado y hoy no podemos identificar, de manera mecánica, la abstención electoral (estable) con conciencia política y deslegitimación de las instituciones parlamentarias. De hecho, no hay nada que indique que esa franja de abstención exprese una crítica a la democracia burguesa por izquierda, cuando puede ser también por derecha o simplemente expresión de apatía y despolitización. En este marco, asimilar la persistencia de una franja de abstención a conciencia política, es retroceder diez pasos en la experiencia del marxismo.

2) "La participación electoral es distractivista", implica legitimar al sistema capitalista y sus instituciones, y nos distrae la atención de los principales problemas y objetivos de los revolucionarios, hacia la toma del poder. La discusión no es participar o no en abstracto, sino si hoy es necesaria o no en función de las tareas políticas para la etapa actual de la lucha de clases, es decir, si sirve para acumular fuerzas para el campo obrero y popular. Nos guste o no, millones de obreros, estudiantes, sectores populares, tienen muy presente las elecciones como momento donde se dirimen los problemas fundamentales de la conducción política del estado en nuestro país. Es uno de los momentos de mayor politización y debate sobre las perspectivas, y es por eso un momento fundamental para intervenir como revolucionarios, desde nuestras posiciones, hilvanando las reivindicaciones económicas con las discusiones políticas de largo aliento. No hacerlo nos auto margina de la posibilidad de llegar con nuestras propuestas y perspectiva. Hablar solo de la lucha revolucionaria y el socialismo, sin ligarla a los problemas actuales de las masas es confundir principios con principismo y estrategia política con estrategicismo. Es auto aislarnos. Lo electoral es un momento necesario de intervención política para ganar en influencia de masas como termómetro del alcance de las ideas socialistas y como acumulación en la construcción de una fuerza social revolucionaria.

3) Es incorrecto votar al FIT porque es un armado electoralista y no expresa una perspectiva revolucionaria. Esta afirmación contiene algo de verdad, pero llega a una conclusión errónea. Somos críticos con toda una serie de aspectos del FIT, con lo limitado de ser una expresión estrictamente electoral, y con la falta de ampliación hacia otras expresiones del campo popular. Por eso sostuvimos, y sostenemos, que a la par que nos damos una táctica de intervención electoral, debemos seguir bregando por la construcción de un frente político de alcance nacional que vaya construyendo una alternativa política en nuestro país en base a su lucha acción política cotidiana. Aún con sus limitaciones, el FIT es la única expresión electoral anticapitalista en una coyuntura de clara derechización política, en donde los principales candidatos del régimen, con matices, tienen acuerdos en que lo que se viene es más ajuste y represión. Y que no es menor que exista una expresión con independencia política que denuncie esa situación, que llame a fortalecer las posiciones conquistadas y plantee una salida a la crisis de los de arriba. Aún con sus limitaciones, el FIT expresa eso. ¿La discusión es generar una expresión electoral superadora? Estamos de acuerdo, y para eso hay que trabajar mucho. ¿No alcanza con una unidad solo electoral? También acordamos, y consecuentemente hacemos denodados esfuerzos por encontrar marcos de unidad posibles y necesarios, pero como mencionáramos anteriormente, sin una lectura compartida de la etapa difícilmente las distintas expresiones de unidad táctica o reivindicativa puedan desenvolverse hacia una expresión política permanente.


Algunas conclusiones

Quienes militamos en Izquierda Revolucionaria, asumimos la actual etapa como de acumulación política, organizativa e ideológica. En un marco general de estabilidad relativa del régimen capitalista en Argentina, en donde no se vislumbra en un horizonte cercano rebeliones populares que pongan en jaque al régimen burgués, y sin un partido revolucionario con influencia de masas, la táctica de intervención electoral es una necesidad de la etapa para el fortalecimiento de las fuerzas anticapitalistas, socialistas y revolucionarias. Nos abre la posibilidad de llegar a vastos sectores del movimiento obrero y popular, y salir de la política de hablarnos entre convencidos.

Estrechamente vinculado a la intervención electoral, debemos seguir construyendo caminos de unidad, orgánicos y frentistas, que generen las condiciones de posibilidad de victoria de nuevas batallas de nuestra clase. El camino opuesto, es la marginación, el aislamiento y la política de círculo de propaganda. Este es el desafío.

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