Nuevo sitio Córdoba 4 Agosto 2015

Justicia por Laura Moyano

A Laura Moyano la encontraron sin vida el sábado 25 de julio, en una obra en construcción, en el barrio Villa Allende Parque de la ciudad de Córdoba. Su cuerpo presentaba marcas de violación, torturas, mutilaciones y desfiguración de rostro. Lo que pasó con Laura fue un crimen de odio, parte del genocidio trans que existe en nuestro país.

Edición N° 5

A Vencer (agosto-2015)

A Vencer

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Córdoba | Justicia por Laura Moyano

A Laura no la mató la "fobia", el "miedo" de algunos. A Laura la mató el odio a lo diferente, a todo aquello que no encaja en los roles que admite el sistema hétero-patriarcal. Sistema que nos obliga a identificarnos bajo el rótulo de hombre o mujer, marginando, en distintos niveles, a los grandes grupos que renunciamos a esas categorías propiciando relaciones opresivas, mediadas por el odio y la discriminación.

Hoy, la investigación está a cargo de la fiscal Copello y hasta el momento ha sido caratulada como "homicidio", justificando que Laura no había cambiado su nombre en el DNI. Es fundamental visibilizar que no se trata de un homicidio simple y repetir, como lo viene haciendo el pueblo de Córdoba, que lo que pasó con Laura fue un crimen de odio, parte del genocidio trans que existe en nuestro país.

Para comprender los niveles de violencia que resisten, basta con mencionar una cifra: las personas trans tienen una esperanza de vida de 45 años, en promedio. Entre las principales causas de muerte se encuentran los asesinatos transfóbicos, el abuso policial y el mal uso de la silicona industrial. Esto nos habla de todo un sistema que no sólo las excluye y margina, las trans mueren por las condiciones de vida que les destinan Capitalismo y Patriarcado en su alianza criminal. Según el último informe de crímenes de odio difundido por la Comunidad Homosexual Argentina, durante 2013 fueron asesinadas cinco personas por su orientación sexual. Nuevamente nos encontramos sin datos oficiales.

Las trans no sólo están acostumbradas a la mirada condenatoria de la sociedad; también tienen que lidiar cotidianamente con el ataque policial. Muchas de ellas han pasado largas noches en las comisarías, cuando las rondas nocturnas las levantan de la calle donde deben prostituirse. Esas noches en los calabozos están llenas de maltratos, violaciones y humillación. El rol de los medios de comunicación hegemónicos también expresa los altísimos niveles de machismo que están arraigados en nuestra cultura y el lenguaje. Ante la muerte de Laura no faltaron los titulares violentos: "Mataron a un travesti", "era un buen vecino". Ese es el tratamiento de la noticia cuando los/as protagonistas provienen de las clases populares y, peor aún, cuando se trata de identidades disidentes de la heteronorma.

Pero la indignación y la bronca popular no se hicieron esperar. En la jornada del lunes 27 de julio se convocaron en el Barrio Villa 9 de julio más de 500 personas en repudio al asesinato de Laura y distintas organizaciones e independientes convocaron a movilizar el viernes 31, ocasión en la que se duplicó la cantidad de gente en las calles. Para que no haya otras Lauras, para que su muerte no quede impune y para que se cumpla el "Ni una menos" debemos seguir movilizados/as y en las calles, solidarizándonos en todo el país.

Responsabilizamos al Estado, quien debe ser garante de los derechos de las personas. Sabemos también que el Estado es el mismo que avala la represión policial, la miseria, la exclusión y la explotación, a la que son sometidas las personas trans.

¡Justicia por Laura Moyano y todas las víctimas del odio!

¡Basta de homo-lesbo-transfobia!

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Izquierda Revolucionaria
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