Nuevo sitio A dos meses del "Ni una menos" 4 Agosto 2015

La lucha sigue

A dos meses del 3 de junio y el “Ni una menos” nos preguntamos: ¿Qué saldos, cambios y tareas nos dejó al movimiento de mujeres? Es necesario hacer un balance para pensar de qué manera nos seguimos organizando para terminar con las violencias.

Edición N° 5

A Vencer (agosto-2015)

A Vencer

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A dos meses del "Ni una menos" | La lucha sigue

Visibilizar masivamente las innumerables situaciones de maltrato que vivimos cotidianamente las mujeres, constituye una posibilidad enorme de desnaturalizar la violencia; muchos de los carteles y gritos que alzamos ese día decían: ¡Basta! No toleramos que nos griten cosas por la calle, disfrazándolas de piropo; no queremos seguir abortando en la clandestinidad, con enormes riesgos de morir, y no soportamos seguir viendo día a día una nueva historia; otra mujer brutalmente golpeada, otra chica que hizo la denuncia pero nada pasó, otro femicidio.

Como vimos los días previos a la marcha, muchos/as usaron el "ni una menos" como una pantalla dónde disfrazarse de defensores de los derechos de las mujeres. Por eso decimos: hay que seguir organizándonos desde abajo, combatiendo todo tipo de oportunismo.

Si bien algunas medidas que surgieron después del 3 de junio son necesarias, como las fiscalías especiales o la creación de un registro de denuncias; también somos conscientes de que sin la voluntad política necesaria, éstas no serán más que simples anuncios que no llegan a tener incidencia en la vida de las mujeres. Lo cierto es que la ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres -n° 26.485- sigue funcionando con un ínfimo presupuesto.

El número de denuncias al 144 ha crecido en un mil por ciento a partir de los hechos del 3 de junio, pero ¿está respondiendo el Estado de manera sostenida y responsable a estas situaciones?

No existen políticas de empleo ni refugios capaces de responder a las mujeres que necesitan salir de sus casas, cargando con sus hijos/as, para terminar la relación con su pareja que las golpea a diario. La dependencia económica es el factor fundamental por el que miles de mujeres deben seguir viviendo bajo el mismo techo que el violento. Si bien la entrada de las mujeres al mercado de trabajo significa cierto nivel de autonomía, éste tiene reservados para nosotras los empleos más precarios y peor pagos, con lo que se profundiza la violencia.

Cuando decimos que esta problemática debe ser abordada de raíz, entendemos que la lucha no sólo debe darse cuando ya ocurren las situaciones de violencia. Es necesario también trabajar sobre las instituciones que reproducen la violencia y el sistema patriarcal como la familia tradicional, la escuela y el sistema de salud que a través de la educación y desde los primeros años construyen y calan hondo en nuestras subjetividades, con la imagen ideal del varón agresor y la mujer sumisa. Revertir los tradicionales procesos de socialización que alimentan la construcción de la homo-lesbo-transfobia y la agresión a las mujeres. Romper, desnaturalizar la violencia es dar lugar a la construcción de nuevas subjetividades, en donde las relaciones humanas no se constituyan en base a la dominación-sumisión.

Si hemos logrado avances hasta el momento ha sido fundamentalmente por el empuje y la lucha de los/as de abajo, por los años de organización e innumerables reclamos de las organizaciones feministas, políticas y sociales. Desde Izquierda Revolucionaria creemos que es necesario profundizar la lucha aún más porque todos los días mueren mujeres por la violencia machista. Debemos seguir exigiendo a los/as responsables que tomen las medidas adecuadas, que se garanticen refugios, asistencia psicológica, viviendas y acompañamiento a las mujeres que lo necesitan.

Debemos seguir cotidianamente apostando al fortalecimiento de un feminismo combativo que no se quede en la comodidad de la crítica sino que desde los barrios, las aulas y los lugares de trabajo sea capaz de sacar estos problemas del ámbito de lo privado para evidenciar que la violencia hacia las mujeres y las personas con identidades disidentes es un problema político, estructural, acunado por el hétero-patriarcado y el capitalismo.

¡Para que no nos falte ni una más, necesitamos seguir organizados/as y luchando!

¡Basta de violencias hacia las mujeres! ¡Si tocan a una, nos movemos todos/as!

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