Nuevo sitio CABA 30 Julio 2015

La Ciudad como valor en disputa

Es importante que nos preguntemos ¿qué ciudad queremos?, ¿quiénes son los beneficiarios reales de las “mejoras” que se vienen dando en nuestros barrios? Es menester poder discutir el modelo de ciudad, su carácter mercantil y privatizador; poder apropiarnos y exigir, en tanto clase que produce materialmente la ciudad, qué queremos de ella.

CABA | La Ciudad como valor en disputa

Valorizar la abandonada zona sur de la Ciudad de Buenos Aires ha sido por varias décadas objetivo de múltiples gobiernos con variados signos políticos. La gestión del PRO parece finalmente haberlo logrado, a través de políticas de desarrollo económico como lo son el Distrito de las Artes en La Boca, el Distrito del Diseño, en Barracas, el Distrito Tecnológico, en Parque Patricios y Nueva Pompeya y el proyectado Distrito del Deporte, en Lugano, Comuna 8, por mencionar sólo las más significativas. También mediante intervenciones en el espacio público, que podemos llamar "renovación urbana". Veredas, luminaria, parques, Metrobús, Subte, ciclovías, nuevos edificios públicos, fuerzas de "seguridad", conforman paisajes nuevos, que se combinan con las mismas necesidades de siempre en los barrios populares de la ciudad: problemas de acceso a la vivienda, a la salud y educación públicas, al transporte público de calidad, etc. El avance y control sobre los espacios públicos y centros culturales autónomos, son la contracara de estas intervenciones urbanísticas que estarían "revitalizando" estos barrios históricamente relegados.
La gestión del gobierno porteño entiende (lo seguirá haciendo Rodríguez Larreta) que para valorizar la zona sur, lo que hay que hacer es atraer inversiones. El mercado, según su lógica, es el encargado de dinamizar las áreas que el mismo mercado abandonó o no tuvo en cuenta anteriormente (por no considerarlas rentables). Al Estado, le corresponde hacerse cargo de aquellas intervenciones en la ciudad que "estimulen" o "faciliten" la actividad económica privada, realizando importantes obras de las cuales se apropian en forma gratuita las empresas, a pesar de que son financiadas por el conjunto de los/as habitantes de la ciudad. Para esto, los Distritos Económicos, por ejemplo, eximen a las empresas que se radiquen en ciertos barrios de todo tipo de impuestos por más de una década, asegurando rentabilidad, a la vez que las políticas de renovación urbana mejoran la apariencia de los barrios y llevan servicios que también convierten áreas degradadas en negocios apetecibles, en este caso para el capital inmobiliario. No debemos perder de vista que la "reactivación de la zona sur" viene de la mano de la relativa saturación de la rentabilidad en las áreas centro y norte de la ciudad. En este sentido, no resulta casual que los barrios más caros de la CABA sean los que estén mejor servidos en cuanto a infraestructura y servicios públicos (pensemos, por ejemplo, en escuelas públicas más renombradas, los grandes parques como el de Tres de Febrero, el Jardín Botánico, equipamientos como Planetario, Zoológico, Biblioteca Nacional, la red de ciclovías, etc).
El Distrito Tecnológico en Parque Patricios (y en menor medida Nueva Pompeya) viene mostrando una serie de transformaciones barriales muy dinámicas en este sentido. La radicación de más de 200 empresas de Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC´s), junto con una serie de intervenciones urbanísticas orientadas a revalorizar el espacio público y mejorar la accesibilidad al barrio, vienen trayendo como consecuencia un aumento sostenido en los precios del suelo, que se colocó incluso sobre la media del crecimiento del total de la Ciudad. Asimismo, se puede ver una incipiente transformación de los locales comerciales, con la llegada de "cadenas" y la apertura de locales gastronómicos, que parecen orientarse ya no a los viejos habitantes sino a otro perfil socio cultural, que llega con los nuevos trabajos de oficina en la nueva y espectacular Jefatura de Gobierno o las empresas TIC´s.
Ante el accionar del Estado capitalista en la ciudad, el pueblo queda inmerso en una contradicción: a la vez que exige que éste se haga presente en los barrios, con intervenciones que mejoren la calidad de vida de nuestra clase, esas mismas intervenciones generan mejoras urbanas que se trasladan a un creciente precio del suelo y la vivienda haciendo cada vez más difícil habitar la ciudad.
En este marco, es importante que nos preguntemos ¿qué ciudad queremos?, ¿quiénes son los beneficiarios reales de las "mejoras" que se vienen dando en nuestros barrios? Es menester poder discutir el modelo de ciudad, su carácter mercantil y privatizador; poder apropiarnos y exigir, en tanto clase que produce materialmente la ciudad, qué queremos de ella. Debemos disputar y construir nuestro derecho a la ciudad. Si queremos parques enrejados, o más espacios verdes abiertos; gendarmería, prefectura y cámaras de seguridad en los barrios, o vecino y vecinas ocupando los espacios públicos a toda hora y en comunidad; un polo de cultura oficial, orientada al marketing urbano, o una cultura popular que cuestione desde abajo este orden social; viviendas ostentosas a precios impagables, como valores de cambio (para hacer negocios), o viviendas accesibles para los trabajadores y trabajadoras, como valores de uso (para el buen vivir); presupuestos para subsidiar empresas de salud y educación, o fortalecimiento de estos en tanto bienes comunes urbanos.
Por eso, desde Izquierda Revolucionaria acompañamos e impulsamos instancias de organización desde los barrios, en la Comuna 3 y 4 en la CABA, al oeste y sur del Conurbano, que permitan comenzar a cuestionar junto a vecinos/as, trabajadoras/es y compañeras/os la forma en que se produce la ciudad.

¡EXIGIMOS NUESTRO DERECHO A UNA CIUDAD ALTERNATIVA CONSTRUÍDA POR Y PARA EL CONJUNTO DE LOS/AS TRABAJADORES/AS!

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Izquierda Revolucionaria (CABA)
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