Nuevo sitio Histórico referendum 6 Julio 2015

El pueblo griego rechazó el ajuste

Se impuso el NO de forma contundente. Ahora se abren dos semanas clave. La deuda, una carga insoportable e impagable. Sólo la movilización popular puede forzar al gobierno de Syriza a ir por más.

Histórico referendum | El pueblo griego rechazó el ajuste

El resultado es elocuente: el 61,31% de los votantes griegos dijo NO a la propuesta de ajuste de la Troika en el referéndum celebrado ayer domingo 5 de julio. Mientras tanto, se verifican caídas en varias bolsas asiáticas y europeas.

En una primera mirada superficial, se puede afirmar que Alexis Tsipras alcanzó una victoria política importante. Sorteó a los agoreros del triunfo del SÍ que durante toda la semana pasada hicieron campaña por el ajuste y pudo además evitar una crisis política en su propio gobierno, dividido entre la aceptación y el rechazo. Además, el apoyo popular logrado le da aire para nuevas negociaciones con el resto de los países del Eurogrupo.

Pero es importante, para profundizar la lectura, tener en cuenta qué rechazó el pueblo griego: Grecia dijo NO a un conjunto de reformas que implicaban el aumento del IVA, un paquete de recortes sobre salarios y pensiones y privatizaciones de empresas públicas. Todo esto a cambio de mantener abierta la vía de flujo de dinero que la Unión Europea da al sistema financiero griego. De este modo se evita la falta de liquidez –falta de dinero[1]–, y por lo tanto la bancarrota del sistema bancario. Lo que Grecia no ha votado es la salida de la eurozona. Este es, en apariencia, el único punto de acuerdo entre Tsipras y la Troika: nadie que la Grexit. De hecho, para facilitar las negociaciones, el ministro de Economía griego, Varoufakis, ha presentado su dimisión.

Si Grecia abandona el euro, Grecia se declarará inmediatamente en default, y de inmediato deberá emitir moneda propia; sería el regreso a la vieja. Las consecuencias políticas y económicas serán múltiples. La crisis política para Syriza, en el primer aspecto, es una posibilidad; nuevas formas de ajuste vía devaluación y destrucción de las condiciones de vida y de trabajo, en lo económico, serán un hecho. No hay opciones progresivas de salida a la crisis en el marco del capitalismo. Aún tomando estas medidas, no hay garantía de reestructuración de deuda, que es el anhelo mayor del gobierno griego y a lo cual la Troika en general y Alemania en particular se niegan taxativamente. Quieren a Grecia de rodillas.

El problema es que el rechazo al acuerdo deja muy pocas posibilidades de entendimiento. Varias voces han advertido que incluso la celebración del referéndum luego del vencimiento del plazo –el martes pasado–, objetivamente ponía al pueblo griego en la posición de decidir o no la permanencia en la eurozona. Quienes han afirmado esto son, precisamente, los más inflexibles frente a Grecia. Angela Merkel, ha dicho que "el Gobierno federal mantiene abiertas las puertas al diálogo, pero tras la decisión del domingo de los ciudadanos griegos, no se dan las condiciones para un nuevo programa de ayuda". Por su parte, Sigmar Gabriel, el segundo del gobierno alemán, afirmó que "el gobierno de Atenas ha roto los últimos puentes de diálogo".


Ese crimen llamado deuda

En abril de este año, el gobierno heleno creó la Comisión por la Verdad de la Deuda Griega, en la que participan numerosos economistas cuyo trabajo es el esclarecimiento su origen y composición. Las conclusiones son contundentes: "la deuda no se debió al gasto público excesivo, que de hecho se mantuvo más bajo que el gasto público de otros países de la eurozona, sino por el pago de tipos de interés extremadamente altos a los acreedores, un excesivo e injustificado gasto militar, pérdida de ingresos fiscales debido a los flujos ilícitos de capital, la recapitalización estatal de los bancos privados y los desequilibrios internacionales creados a través de las fallos en el diseño de la propia Unión Monetaria. La adopción del euro dio lugar a un aumento drástico de la deuda privada en Grecia a la que los principales bancos privados europeos, así como los bancos griegos fueron expuestos. Una creciente crisis bancaria contribuyó a la crisis de la deuda soberana griega. El gobierno de Giorgos Papandreu ayudó a presentar los elementos de una crisis bancaria como una crisis de la deuda soberana en 2009, haciendo hincapié en el aumento del déficit público y la deuda"[2].

La política de rescates financieros aplicada para afrontar la crisis implicó un rescate de la banca privada, mientras que el Estado afrontaba ese incremento de la deuda como pasivos públicos. Es decir, el desastre financiero se socializó: se responsabilizó al pueblo de una deuda que no es suya.

El informe define la conceptualiza como "ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible". El colmo de la irracionalidad capitalista está en el centro de la política de la Troika, puesto que a cada rescate para afrontar la deuda, se aplican intereses que incrementan el monto de la misma a futuro. En conclusión, la deuda es impagable.


Esta historia continuará

Dos hechos son claves para lo que viene. En primer lugar, la decisión del Banco Central Europeo (BCE) sobre el mantenimiento de flujo dinero hacia los bancos griegos. Si se cierra el "grifo", se precipitará de inmediato una crisis de liquidez, con las consecuencias advertidas anteriormente. En segundo lugar, el 20 de julio hay un nuevo plazo de vencimiento de deuda: €3.500 millones que deben pagarse a ese organismo. Aún cuando se extienda el envío de dinero, si no se paga hasta esa fecha, el BCE tomará la decisión de dejar caer al sistema financiero griego. Por lo cual, lo que suceda en las próximas dos semanas es clave.

Ninguna salida será fácil para el pueblo griego. Decidir de inmediato el no pago de la deuda y el control estatal de la banca para evitar una fuga masiva de capitales son pasos necesarios que Syriza no está dispuesto a dar en lo inmediato. Solamente la presión y movilización popular pueden lograrlo.


[1] Aún con el "corralito" aplicado por el gobierno, los bancos cuentan con apenas €60 diarios por persona.

[2] Fuente: www.auditamosgrecia.org

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