Nuevo sitio Milani 1 Julio 2015

La carrera ascendente de un genocida

“Quiero un Ejército que sea parte del proyecto”, declaró el teniente general César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani cuando la Presidenta lo designó Jefe del Estado Mayor del Ejército en 2013. No era un recién llegado a la relación con el gobierno kirchnerista. En 2005 y 2006 fue agregado militar en Perú, y luego subdirector de la Escuela Superior de Guerra. En 2007, ocupó la Subdirección de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército y en enero de 2008 asumió como Director General. En enero de 2011 llegó a la subjefatura del Ejército Argentino, paso previo a ser el máximo jefe militar.

Edición N° 4

A Vencer (julio-2015)

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Milani | La carrera ascendente de un genocida

Su foja de servicios empieza a principios de 1976, en Tucumán, a las órdenes del general Domingo Bussi, jefe del Operativo Independencia, dispuesto por decreto presidencial, en 1975, para aniquilar el activismo obrero, que crecía a la par de la actividad de la Compañía de Monte Ramón Rosa Giménez del ERP. No ignoraba el entonces subteniente el rol asignado al Ejército en esa coyuntura, globo de ensayo del terrorismo de estado que desde el 24 de marzo se extendió a todo el país. Cuando fue desaparecido el soldado conscripto Alberto Agapito Ledo, el oficial Milani puso su firma en la documentación que oficializó el secuestro como "deserción".

En su destino posterior, en La Rioja, participó del interrogatorio bajo tortura de Carlos Olivera, y fue visto reiteradamente en Centros Clandestinos de Detención de esa provincia y de Córdoba. En 1983, egresó del curso como oficial de Inteligencia. Ya en democracia, desarrolló su carrera en el espionaje, primero en el Batallón 601, hasta 1987, y luego en la Central de Reunión de Inteligencia Militar.

Cuando su ascendiente carrera lo puso en la luz pública, el gobierno kirchnerista en pleno salió a defenderlo, e hizo jugar a su principal carta en materia de DDHH para apoyarlo. Hebe Pastor de Bonafini entrevistó, se abrazó y fotografió con el general, y dijo: "Nilda Garré y Néstor Kirchner no me hubieran presentado a un mal tipo".

Además de las causas por sus crímenes en la dictadura, Milani está acusado por incumplimiento de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad y malversación de caudales públicos por las "tareas sociales" del ejército, en conjunto con la Asociación Madres de Plaza de Mayo y La Campora en villas miserias, especie de "Operativo Dorrego" aggiornado, y por enriquecimiento ilícito, ya que no puede explicar el impresionante patrimonio acumulado con su sueldo oficial.

Con la salida de Milani no desaparece el aparato de inteligencia del Ejército; no quedan huérfanas de represores las FFAA; ni hay garantías de que, como el general Balza o el coronel Berni, no reaparezca con alguna otra función oficial. Pero su pase a retiro, sacrificio necesario para sostener el maquillaje progre del "modelo", fue un triunfo del sostenido repudio de un enorme conjunto de organizaciones y compañeros que no olvidan, no perdonan y no se reconcilian con el enemigo.

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María del Carmen Verdú
Autor

María del Carmen Verdú

Abogada, referente nacional de la lucha antirrepresiva.