Nuevo sitio Editorial A Vencer, edición de julio 1 Julio 2015

Candidatos de las "corpo"

Los tres postulantes a la Presidencia con chances electorales coinciden en su perfil político e ideológico y comparten similares antecedentes neoliberales. Lejos del relato épico, el kirchnerismo se adaptó y ató su futuro a la suerte de Scioli, al que pretenderá limitar con la escolta de Zannini y el bloque parlamentario de La Campora.

Edición N° 4

A Vencer (julio-2015)

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Editorial A Vencer, edición de julio | Candidatos de las "corpo"

Hacía tiempo que no se veía tan colorido festival de contorsiones ideológicas y piruetas discursivas como las que tuvieron lugar luego de la confirmación de que Daniel Scioli, con el respaldo de Cristina Kirchner, será el candidato presidencial del Frente para la Victoria (FPV).

Los hasta hace días "randazzistas" de primera hora, y por ende furiosos anti-sciolistas, metieron "violín en bolsa" y pasaron rápidamente a acusar al "Flaco" de deslealtad por no haber aceptado la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires que le propuso la Presidenta.

Le correspondió a la "izquierda" kirchnerista la más indigna de estas conversiones, alineándose sin fisuras bajo la candidatura de Scioli. La postulación de Martín Sabbatella como candidato a vicegobernador bonaerense detrás de Aníbal Fernández, emblema del pejotismo tradicional y uno de los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda, lleva a límites extremos la adaptación oportunista de estos sectores otrora "progresistas".

Sin embargo, a esta altura de la historia, no deberían sorprender estos virajes repentinos: "Los peronistas somos como los gatos: cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo", explicaba Perón con lúcida picardía.

En verdad, lo que esa ruidosa reproducción pone de manifiesto es la disputa por la conducción del movimiento peronista; es decir, quién decide la orientación política fundamental de ese conglomerado de sectores y estructuras heterogéneas que es el peronismo, la única fuerza política que puede asegurar la estabilidad relativa del régimen político y económico capitalista en Argentina.


Recambio y algo más

La sucesión presidencial de 2015 reedita esa disputa por la conducción al interior del peronismo, luego de 10 años de clara hegemonía de la fracción kirchnerista, consagrada luego de que Néstor y Cristina Kirchner se impusieran al aparato duhaldista en las elecciones legislativas de 2005 en provincia de Buenos Aires.

Reinstaló esa puja la imposibilidad de reelección de la Presidenta y la incapacidad kirchnerista de promover una figura propia de recambio, lo que obligó al núcleo duro K a delegar en Scioli la candidatura presidencial, como única opción viable para imponerse en las urnas.

Así las cosas, la opción por la fórmula Scioli-Zannini tiene un doble carácter: por un lado, expresa la fortaleza relativa del kirchnerismo en la coyuntura, al imponer un vice de su "mesa chica" y propiciar una nutrida bancada parlamentaria de La Campora en el Congreso. Por el otro, deja al desnudo una debilidad estratégica objetiva al tener que ceder la candidatura presidencial a un candidato al que sabe y siente ajeno.

No por casualidad este cuadro de situación contradictorio dio lugar a una reactualización de la "teoría del cerco", que ya circula en ámbitos militantes, con un contenido político inverso al que supo tener en los ´70, y a la que se aferra la militancia kirchnerista de base para no perder las esperanzas.

Una vieja teoría para un nuevo "cerco"

Como es sabido, en el marco del auge revolucionario de aquellos años, frente a la feroz orientación derechista de Perón una vez retornado al país en el ´73, la tendencia revolucionaria del peronismo -fundamentalmente Montoneros- apeló a la forzada argumentación que el "Viejo" estaba "cercado" por Isabel y López Rega, quienes imponían esa política reaccionaria contraria a la voluntad del líder. En consecuencia, la tarea del momento era "romper el cerco" para que Perón pueda, a su entender, retomar la senda del "socialismo nacional".

Parecido, pero distinto, sucede ahora con la decisión de Cristina de poner a Zannini como vicepresidente de Scioli. La militancia kirchnerista le confiere al "Chino" y a La Campora el rol de "guardianes del modelo", función para la cual se pretende rodear a Scioli de cuadros que respondan sólo a la jefatura de Cristina, con el fin de condicionar desde adentro, todo lo posible, la gestión del ex motonauta menemista.

La tarea no pasa ahora por romper sino por "levantar un cerco", esta vez progresivo, que impida que el sucesor de Cristina abandone el "proyecto" y salga disparado hacia los brazos del Grupo Clarín, la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y el resto de las corporaciones patronales que tomaron distancia del gobierno nacional pero que ven con buenos ojos a Scioli

Quienes definen la política de uno y otro lado saben que la disputa de fondo entre kirchnerismo y sciolismo por la conducción del peronismo emergerá tarde o temprano; y son conscientes de que ese partido, aún por jugar, tendrá su punto de inflexión en las elecciones legislativas de 2017. Por ahora hay que esperar.


Receta compartida: ajuste y más "seguridad"

En cambio, lo que es concreto e inmediato es la similitud ideológica y programática de los tres aspirantes presidenciales con más chances electorales: Scioli, Macri y Massa.

Sus antecedentes neoliberales de inspiración menemista y sus perfiles económicos pro-mercado, los convierten en candidatos confiables para el imperialismo yanqui, los grupos económicos, las corporaciones mediáticas (incluido Clarín) y hasta para los "fondos buitres", como titulaba hasta hace muy poquito tiempo 6,7,8 antes del cambio de libreto ordenado por la Casa Rosada.

La mimetización programática del FPV encabezado por Scioli, el PRO de Macri y el machucado Frente Renovador de Massa va de la mano de la decisión compartida de hacer frente con políticas de ajuste más o menos maquilladas a las contradicciones económicas acumuladas durante el ciclo kirchnerista (inflación, retraso cambiario, estancamiento de la actividad económica, etc.).

Los tres candidatos comparten también la línea de "más seguridad" que en criollo significará la proliferación de más fuerzas policiales y represión sobre el pueblo trabajador, principalmente sobre sus franjas más empobrecidas y vulnerables.


A organizar nuestra resistencia

Desde nuestro surgimiento, desde Izquierda Revolucionaria llamamos a fortalecer una alternativa de izquierda frente a las variantes patronales. De allí nuestro apoyo al FIT y nuestra decisión de avanzar en nuestra participación en la construcción de una opción unificada de la izquierda anticapitalista en ese terreno específico de disputa contra los partidos patronales.

Del mismo modo, postulamos incesantemente la necesidad de avanzar en un frente político y social de las organizaciones en lucha; y gestar desde las bases las más amplias unidades en el movimiento obrero y popular para enfrentar los ataques de los de arriba.

Con esas orientaciones seguimos impulsando nuestra militancia, más convencidos y convencidas que nunca de la urgencia y relevancia de esas tareas en la coyuntura actual. Frente a los candidatos de las "corpo", promotores apenas disimulados del ajuste y la represión, llamamos a unir fuerzas y avanzar en la construcción de una alternativa política de la clase trabajadora y el pueblo.

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