Nuevo sitio Entrevista completa a Daniel "Cabezón" Yofra 20 Junio 2015

“El gran problema del movimiento obrero es la falta de democracia sindical”

Luego del triunfo aceitero, hablamos con el Secretario General de la Federación, Daniel “Cabezón” Yofra, acerca de la histórica huelga. Reflexiones sobre el personalismo y la democracia obrera, la lucha de clases, la izquierda y sus referentes sindicales históricos.

Entrevista completa a Daniel "Cabezón" Yofra | “El gran problema del movimiento obrero es la falta de democracia sindical”

Desde hace años que no surge un conflicto tan grande en la industria de nuestro país, y menos que concluya con una clara victoria para los trabajadores. El triunfo de los aceiteros, obteniendo un 36% de aumento, por encima del "techo salarial" que pretendía el gobierno, se alza como ejemplo para toda la clase trabajadora.

¿Cómo se hace para sostener un conflicto tan extenso sin desgastarse y ganarlo?

El conflicto se gana por la conciencia de clase de los aceiteros. Y la conciencia la construimos en base a logros. Si vos no ganás nada es muy difícil sostener la conciencia, sólo un militante la puede sostener, aquellos militantes que pelean y pelean sin ganar nada y siguen peleando... Nosotros tenemos una conciencia ganadora y hay que ver el día que no ganemos qué pasa, si esa conciencia se sostiene. Uno puede decir, "somos trabajadores conscientes". Y sí, conscientes cuando ganás, pero sino ganás, ahí se ve si verdaderamente tenías conciencia. Y en este conflicto nosotros estábamos tranquilos porque hemos hecho un trabajo de muchos años.

¿Cuándo empieza ese trabajo?

La primera bisagra es cuando conocimos a Zamboni en una jornada por el primero 1º de Mayo en Rosario, en el año 2003 y ahí empezamos a discutir el tema del salario mínimo vital y móvil y a conocer la ley de contrato de trabajo. El primer convenio que hicimos con esa característica fue en el año 2004 en Dreyfus, que es de donde yo vengo. Ahí no lo conseguimos, porque estábamos muy lejos en ese momento de lo que tenía que ganar un trabajador de acuerdo a lo que dice la ley, pero pegamos un salto de un 65% en ese momento. Cuando ganamos esa batalla por el salario en 2004, en Dreyfus éramos 24 afiliados, todos bajo el convenio aceitero, de 250 trabajadores, muchos bajo otros convenios. En el 2008 había trabajadores que cobraban por debajo de la línea de pobreza, los muchachos de limpieza. Ellos toman la decisión de afiliarse al gremio y pelear con nosotros y logramos que le apliquen la escala salarial aceitera, no el convenio todavía. Iniciamos un conflicto un 18 de abril y el 21 estaban cobrando como aceiteros. Esa fue la primera parte que se pasó, y en agosto de ese mismo año (2008) ya se pasó toda la planta.


HISTORIA DE UNA RECUPERACIÓN

El resto es la historia conocida, que por estos días circuló en diferentes medios y prensas partidarias: en 2009 ingresan a la Federación junto a un sector burocrático y comienzan a instalar la discusión del salario mínimo vital y móvil a nivel nacional. Y en 2013, luego de un congreso ilegítimo en Necochea, en el cual movilizan 500 aceiteros de todo el país y en donde son recibidos a tiros por la burocracia, ganan la Federación con Daniel Yofra como Secretario General y Adrián "el Mono" Dávalos como Gremial, ambos provenientes del sindicato de Rosario. En 2014 ya habían superado el techo salarial que intentaba fijar el gobierno tras un breve conflicto.

¿Por qué sostienen que el planteo del salario mínimo, vital y móvil excede lo meramente económico?

Nosotros no discutimos en base a la inflación sino a cuánto tiene que ganar un trabajador para vivir dignamente. Y la batalla por ese salario es una de las batallas históricas de los trabajadores, y es una cuestión de lucha de clases, porque es el punto más visible de la lucha de dos posiciones antagónicas, ellos quieren la plata y no te quieren dar nada, y nosotros la necesitamos para vivir. Si realmente entendimos cuál es la lucha salarial y cuál es el motivo por el que hay que luchar, ahí vamos a ser conscientes, sino solamente es una pelea para ver cuánto sacamos y no estamos entendiendo cuál es la verdadera lucha que no es solamente contra la empresa, sino también el gobierno, otras empresas... todo el capitalismo, y tenés que pelear contra una forma de adoctrinamiento de las patronales y los gobiernos. Tomar conciencia de eso es lo que tenemos que lograr. Nosotros conseguimos desde diciembre de 2013 hasta abril de 2015, en 16 meses, el 84% de aumento. Entonces el salto cuantitativo ya lo dimos, ahora tenemos que dar el salto cualitativo. Acá se produjo la alineación de los planetas, como digo yo, se alinearon los trabajadores, la comisión interna, el sindicato y la Federación. Por eso no nos ganaron, sino nos hubiesen tumbado. El polo sojero más importante del país está afuera de la Federación por ultra oficialistas, especularon siempre, nos dejaron desangrar. Y realmente nos dejaron solos. Porque hay muchos que nos apoyaron pero en la pelea estábamos solos, nosotros la podemos contar porque ganamos, sino te ponen una pata así grandota arriba de la cabeza.


LA RELACIÓN CON LOS COMPAÑEROS DE BASE

Yofra entró a trabajar a Dreyfus en el año ´92 y en diciembre de 1993 fue electo delegado. En 1996 ingresó a la directiva del Sindicato de Rosario como Secretario Gremial, cargo que ocupó hasta el 2008. Durante todos esos años continuó trabajando. Desde 2009 que no trabaja en la fábrica, cuando ingresa a la Federación y toma la tarea de normalizar diferentes sindicatos provinciales. Asegura que cuando termine su mandato como Secretario General vuelve a trabajar y que lo único que le va a costar es retomar el ritmo por los horarios rotativos, pero que su trabajo de operador, extrayendo la soja del poroto, le gusta, aunque asegura: "Más me gustaría laburar en el puerto, al lado del río".

¿Es un riesgo ser dirigente y no estar trabajando en la fábrica?

Sí, pero yo fui dirigente durante 17 años trabajando en fábrica y nunca fui rentado, siempre laburé, por varias situaciones, no me hago el héroe, no nos daban las condiciones para rentar, era un gremio chico, no teníamos las condiciones que tenemos hoy. Pero incluso conocemos dirigentes que cobran del sindicato, de la Federación, de la cooperadora, tienen como diez o doce sueldos.

Cuando llegamos a la Federación en 2009 a mi me toca normalizar diferentes sindicatos que no tenían Comisión Directiva. El primer sindicato que me mandan a normalizar es el de Santiago del Estero. Entonces yo iba en la semana a Santiago y venía los fines de semana a laburar a la fábrica. Y lo hice tres cuatro meses hasta que bueno, no lo pude hacer más.

Hoy tenemos una sociedad que cree que se puede vivir sin trabajar. ¿Y cuál es la imagen que dan los dirigentes nacionales? Vos no ves un dirigente sacrificado, que vos digas, "pucha, éste se sacrifica por los trabajadores, va a la fábrica, va a los conflictos". Ni hablar de los políticos que prefieren ir a lo de Tinelli que sentarse a hablar con los trabajadores. Si vos sos sólo un gestor del buen salario, pero no podés representar concretamente a los trabajadores, sentarte a dialogar con los verdaderos trabajadores...

En mi caso, la relación con los compañeros nunca se cortó. A mí me invitan a la asamblea y voy. Yo no la organizo para no pasar por encima de las organizaciones de base. Pero cuando me invitan y me dicen "che Cabezón, vení", yo voy. Pero aparte, mis amigos son todos aceiteros. Yo me reúno todos los fines de semana con trabajadores aceiteros, delegados, laburantes. Ellos hacen reuniones y me llaman y me voy a comer un asado con ellos. El contacto es permanente.

En el único momento que se cortó un poco es cuando tenía que ir a normalizar a las provincias sin directiva. Y yo lo hacía con gusto, porque la Federación históricamente mandaba normalizadores para que se queden con el gremio, que se quedaban como secretarios generales. Para mí era un orgullo irme a un sindicato, normalizarlo y no quedarme. Era algo nuevo, incluso para la Federación. En 2009 nosotros ganamos la elección en julio, yo normalizo el sindicato y cuando en noviembre hacemos los congresos anuales digo, "normalicé un sindicato y no me quedé, soy el primer dirigente que normaliza un sindicato y no me quedo como secretario general", y se entraron todos a cagar de risa y me aplaudieron, y otros también me putearon, pero era histórico lo que estaba pasando. Después me mandaron a Formosa y normalizamos otro sindicato. Que incluso fueron sindicatos que no me votaron a mí después.


DOS REFERENCIAS HISTÓRICAS

¿Cómo entienden la democracia obrera y cuáles son sus ejemplos o referencias político sindicales?

Nosotros aplicamos la democracia obrera y apostamos a una renovación permanente de la dirigencia. Para nosotros es fundamental que cada empresa tenga su representante. Que la voz no sea la mía, sino la de los compañeros. Nosotros arrancamos con menos de cien delegados. El primer plenario de delegados que hizo esta Federación fue en el año 2010, y desde ahí se hacen ininterrumpidamente.

Yo entré como delegado en el ´93 y entré clandestinamente. E incluso ejercía la función de delegado en la clandestinidad, no como en los `70 pero bueno... Hacíamos una reunión en el garage de mi casa y nadie se enteraba. Y después intentábamos incorporar a las familias, entonces vos tomabas confianza y conocías a la mujer de los compañeros y a los hijos. Porque después, al compañero, se le hace más difícil traicionar a otro compañero cuando conoce a su hijo. Tenés que ser muy hijo de puta, que los hubo, pero es más difícil.

Y este año tuvimos elecciones después de que arrancamos el paro. En Dreyfus se elijen 6 delegados, y habían 15 candidatos. Ese es el termómetro de la verdadera democracia sindical. Ponele que haya tipos que piensen que ser sindicalista es sinónimo de plata, de no laburar... Si vos no andas por lo carriles que nosotros pregonamos, te mata la gente. Entonces, acá no solamente tenés compañeros que quieren participar sino que hay gente que no tiene miedo de participar, que eso es lo más importante. Porque el problema es el día posterior a la elección, con los tipos que no son elegidos. Y hoy esos tipos saben que no los van a tocar. Y esa es la verdadera democracia sindical, cuando no sólo no le tienen miedo a su propia organización, sino que le tienen confianza, sabe que su organización los va a defender.

Nosotros hacemos asambleas por fábrica. Y tampoco hacemos asambleas cada cinco minutos, como piensan otros. Los dirigentes están obligados a hacer asambleas en la puerta de la fábrica, y después ir a los plenarios de delegados, traer el mandato de los delegados, para que nosotros podamos ir a negociar y decir, cerramos esto sin movernos del mandato. Y después la gente llora, se abraza, está contenta, ese es el resultado. Gente que en el 2008 decían que parecíamos gatos comiendo hígado y hoy programan viajes, se arman su casa, los hijos estudian. Esa es nuestra lucha.

¿Y sobre los referentes o las experiencias históricas en las que se apoyan?

Nosotros no hemos estudiado mucho, es muy genuino lo que hacemos. Yo no tengo un referente. Hay dirigentes que te marcan en la conducta, pero después tenés que llevarlo adelante vos, porque uno no puede seguir una receta. Yo lo escucho a Abdala y me parece que fue un tipo extraordinario. Y lo escucho a Tosco y me parece que es un tipo totalmente distinto, era un tipo que laburaba, que estaba con la gente, y a parte vos escuchas hablar a los que estaban al lado de él y en eso hay una similitud con la gente nuestra. Porque si vos le hacés un reportaje a mis compañeros y te van a hablar de toda la historia que nosotros vivimos, no te van a decir "Yofra es un tipazo, un tipo honesto", sino que te van a contar la historia del movimiento que nosotros producimos. Yo no tengo gente que hable bien de mí, te van a contar las anécdotas que tenemos juntos, de cuando vivimos problemas grosos ahí adentro.

¿Cómo ves la situación de la clase trabajadora más allá de los aceiteros?

Con bastante desazón, el problema más grande que tiene el movimiento obrero es la falta de democracia sindical. Por eso están los tipos desde hace treinta o cincuenta años. En la medida en que estén esos tipos va a ser muy difícil el cambio. Y sino lográs la anuencia de todos los trabajadores no podés enfrentar a la patronal y a esos tipos. Y en eso la izquierda muchas veces falla, porque tiene un discurso fuerte que no le llega a los trabajadores. Que te siga un banderón grandote y atrás sólo una comisión interna pero no los trabajadores es complicado porque no tumbas a los tipos (de la burocracia sindical) que están arriba y que tienen el poder económico, la estructura, patovicas, y la complicidad de los gobiernos que no quieren que la democracia llegue hasta arriba. Nosotros nos escapamos porque somos un gremio chico, nunca habíamos hecho paro, entonces se les escapó, pero ellos no quieren que nosotros estemos acá.

De la única manera que se les puede ganar a los patrones es con unidad. Y hay dos maneras de unidad: cuando los gobiernos quieren tocar las obras sociales o algún interés y entonces los sindicalistas se unen para que no los toquen. Y la otra es con democracia sindical, que es la más difícil de lograr pero es la más dura.

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