Nuevo sitio Femicidios 14 Mayo 2015

No hay amor cuando se mata

Los femicidios constituyen la forma más cruenta de la violencia hacia las mujeres. Cuando no se lleva nuestras vidas, este sistema nos oprime de todas las formas posibles: maltratos físicos, psíquicos, violaciones.

Femicidios | No hay amor cuando se mata

No son crímenes pasionales, no hay amor cuando se mata. En este sistema hetero-patriarcal se habla de femicidios como crímenes pasionales, buscando con este rótulo eludir que son la expresión de un sistema que nos oprime a las mujeres día a día. En el mejor de los casos, se los nomina como femicidios, pero se escinde este acto de la violencia que día a día se ejerce desde el Estado y sus instituciones; que la mayoría de las veces ningunea las denuncias que muchas de estas mujeres realizan antes de ser asesinadas; que promulga leyes de protección sin presupuesto ni políticas decididas, que desde la justicia se hace cómplice de los violentos dejándolos libres la mayoría de las veces.
Los femicidios constituyen la forma más cruenta de la violencia hacia las mujeres. Son el desenlace trágico para muchas mujeres que ya venían sufriendo múltiples formas de violencia machista desde mucho antes. Si no se lleva nuestras vidas, este sistema nos oprime de todas las formas posibles: maltratos físicos, psíquicos, violaciones. También los más invisibles como culpabilización, descalificaciones, humor sexista, dominación sobre la vestimenta y la conducta. El rol de la Iglesia y de los medios masivos de comunicación también es claro en la legitimación de estas violencias.
Hoy, una vez más, nos encontramos hablando del asesinato de una mujer, esta vez en Rufino, Santa Fe. Chiara Paez, una adolescente que tan sólo con 14 años fue asesinada por su novio de 16 años (hijo de un sargento de la comisaría del lugar), quien la golpeó hasta matarla. La misma fue hallada muerta en el patio de la casa del femicida, luego de estar desaparecida algunos días, tras la insistente búsqueda por parte de la familia y la movilización de casi 400 personas de la localidad.
Este caso, que no es único ni aislado, junto con tantos otros son los que nos llevan a reflexionar sobre la imperiosa necesidad de una nueva sociedad, con nuevos valores. Una sociedad donde las relaciones sean desde la fraternidad y no desde la violencia.

¡Basta de violencia hacia las mujeres!
¡Basta de femicidios!
¡Si tocan a una, saltamos todxs!

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Izquierda Revolucionaria
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