Nuevo sitio En la calle, contra la impunidad 13 Mayo 2015

¡Todos a la sentencia por Luciano Arruga!

Hoy viernes 15 de mayo se dictará sentencia al único imputado en el juicio por torturas a Luciano Arruga en la sede del Tribunal Oral Criminal (TOC) N° 3 de San Justo. El resto de los policías del ex Destacamento de Lomas del Mirador y los responsables políticos siguen impunes.

En la calle, contra la impunidad | ¡Todos a la sentencia por Luciano Arruga!

La semana pasada comenzó el juicio al policía bonaerense Julio Diego Torales, único acusado por la detención ilegal y aplicación de tormentos a Luciano Arruga, el 22 de septiembre de 2008, en el Destacamento de Lomas del Mirador.

En todas las jornadas, que se desarrollaron en la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA) de San Justo, partido de La Matanza, varias organizaciones del campo popular nos hicimos presentes para acompañar la lucha que los Familiares y Amigos de Luciano llevan adelante desde enero de 2009, cuando el adolescente fue nuevamente detenido, asesinado y permaneció desaparecido, hasta que encontráramos su cuerpo enterrado como NN en el cementerio de Chacarita el año pasado.

La defensa de Torales abrió la primera jornada arguyendo que el juicio se constituía como un "hecho exótico" mediado por una "imputación denigrante" que sostenía a su defendido "detenido por razones políticas". La sala, colmada de militantes antirrepresivos y familiares de víctimas, estalló en repudio cuando el apoderado del asesino, Juan Grimberg, se atrevió a preguntarle sin tapujos a Mónica Alegre –mamá de Luciano- qué opinaba, como madre, de que un chico 16 años salga a cartonear, confirmando su extracción de clase y la línea que motiva a la defensa. La respuesta de la compañera fue ejemplar: "Estoy orgullosa de mi hijo, que tenía las manos limpias y no sucias por robar para la policía". Se llevó todos los aplausos.

Después de la declaración sólida y conmovedora de Vanesa Orieta, hermana de Luciano, y los demás testigos, el debate concluyó el viernes 8 de mayo con la presentación de los alegatos: la fiscalía y la querella, que habían anunciado acusarían por el delito de imposición de tormentos –con pena de 8 a 25 años de prisión- pidieron diez y dieciséis años respectivamente; la defensa, como era previsible, pidió el sobreseimiento, pero no sin antes solicitar que se impute por falso testimonio a Vanesa Orieta y a Juan Gabriel Apud –amigo de Luciano-, y acusar a Familiares y Amigos de ser "una organización que disfruta de acusar inocentes sólo por ser policías".

No nos sorprenden este tipo de provocaciones, ni vamos a caer en ellas. No es la primera vez que una defensa de uniformados busca ampararse en el recurso de culpabilizar a la víctima: le ha pasado a CORREPI cada vez que logró sentar en el banquillo a un policía asesino. Ellos buscan correr el eje de los hechos, porque saben que los hechos son innegables y hablan por sí solos; apelan a un discurso legalista que interponga los derechos que la Ley debe garantizar, a los funcionarios de Estado, claro.

La sentencia será dictada el próximo viernes 15 de mayo en la sede del Tribunal Oral Criminal (TOC) N° 3 de San Justo. No esperamos justicia, porque sabemos que la justicia es la garante de la impunidad para los represores. Ellos dicen lo que se debe y lo que es justo, y lo que es justo está cortado a la medida de los intereses a los que sirven. Detrás del gatillo fácil vienen las bajas de condena, el sobreseimiento, la absolución o la fuga fácil.

Pero también sabemos que la impunidad es hija del olvido, y eso es lo que no vamos permitir: que la misma policía que administra la inseguridad en los barrios, y que nos quieren hacer creer está para cuidar a la gente, parada en cada esquina con la 9mm en la cintura o una ithaca en la mano, es la que asesinó y desapareció a Luciano, como a tantos otros centenares de jóvenes, por haberse negado a robar para la policía.

La justicia la hacemos nosotros en la calle, cada vez que gritamos presente por cada una de las vidas que arrebataron y que hoy no pueden hablar; cada vez que nos organizamos y salimos a luchar por cada uno de los pibes que cayeron a manos de la represión.

La justicia es nuestra. La calle es nuestra. ¡Todos a la sentencia por Luciano!

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Izquierda Revolucionaria
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