Nuevo sitio Cuba en disputa 18 Abril 2015

Lecturas sobre la situación en la isla

Existen diversas interpretaciones sobre la caracterización de Cuba y las implicancias de la reanudación de relaciones con EE.UU. En este breve artículo desarrollaremos el abánico de posiciones que expresan diversas corrientes y organizaciones políticas para analizar la situación cubana.

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Cuba: Una nueva etapa

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Cuba en disputa | Lecturas sobre la situación en la isla

Por un lado, quienes expresan un discurso "pro-cubano" acérrimo, sin posibilidades de lectura crítica, pusieron el acento en la liberación de los héroes y el impulso del diálogo con EEUU como una gran victoria de Cuba contra el imperialismo yanqui. En un primer momento, la mayoría prefirió pasar por alto las implicancias del restablecimiento de relaciones. Este tipo de posiciones son sostenidas por varias organizaciones del arco de la izquierda social o independiente, también, por supuesto, por la Casa de la Amistad Argentino Cubana y por una serie de figuras de peso en el arco progresista-popular latinoamericano(3). El fundamento de estas afirmaciones se encuentra en las posiciones oficiales del Estado Cubano y del Partido Comunista de Cuba (PCC).

La versión oficial en Cuba es encarnada por el propio Raúl, quien afirmó en una entrevista que cubanos y estadounidenses deben "aprender el arte de la coexistencia con nuestras diferencias de manera civilizada"; mientras que en el cierre de las sesiones de la Legislatura de la Asamblea del Poder Popular, entre aplausos aseguraba: "De la misma forma que nunca nos hemos propuesto que los Estados Unidos cambien su sistema político, exigiremos respeto al nuestro."

Se trata de la adecuación de un discurso que tergiversa años de lucha socialista por la Revolución Internacional e introduce nuevamente la idea criminal de la posibilidad de la "coexistencia pacífica". Y esta noción es reproducida en distintas esferas políticas, intelectuales y culturales en la isla. Prueba de ello es el comunicado que publica en su blog Silvio Rodríguez: "Voto porque esta actitud de diálogo continúe de ambas partes, para que podamos vivir en paz como los vecinos que somos, y que siempre pesen más el respeto mutuo y las admiraciones de pueblo a pueblo, que las diferencias que sin dudas también tenemos." Más contundentes todavía resultan las declaraciones de Rosalía Arnáez (presidenta de la Asociación de Medios Audiovisuales y Radio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba-UNEAC) al afirmar que se trata de "una posición razonable de nuestro gobierno, de equilibrio, porque creo que debe llegar a la paz y a la coexistencia pacífica…"

En el otro polo de las interpretaciones podemos ubicar a críticos históricos de la Revolución Cubana que consideran a estas negociaciones como la confirmación de que la dirección del Partido y el Estado cubano están ya plenamente descompuestos, constituyéndose como una casta burocrática de matriz stalinista que ahora legaliza su adscripción al capitalismo. Para estas interpretaciones, propias de algunas corrientes trotskistas, el retroceso que se da en la isla implica una confirmación de su caracterización histórica de rechazo a la Revolución Cubana a la que han considerado como pequeñoburguesa, burocrática, stalinista, etc. En ese marco, sus posiciones tienden a aminorar el marco general de retroceso que vive la lucha de clases a nivel mundial, asignando prácticamente toda la responsabilidad del repliegue cubano a las decisiones de su dirección. Algunos de los grupos más comprometidos con estas posiciones llegan a definir a la dirección cubana como stalinista, socia del capital extranjero, o servil al imperialismo(4).

En similar sentido, el PTS señala que la dirección revolucionaria que declaró el Socialismo en Cuba a principios de los '60 era "básicamente nacionalista y pequeñoburguesa carecía de una estrategia consecuente de alianza con el movimiento obrero y de masas internacional", lo que la llevó a "integrarse al stalinismo". Y en su crítica a la "burocracia castrista" llega a repudiar la represión a la derecha, como lo sostiene Facundo Aguirre en La izquierda diario. Aunque se ubique históricamente en esta corriente, el análisis del PO, deviene en un collage de afirmaciones que por un lado saludan el triunfo cubano, afirmando que "David le ganó a Goliat", sin dejar de aclarar que EE.UU. "tiene la expectativa de lograr allí la penetración capitalista"; mientras por otro lado, empalman con el resto de los partidos troskistas al afirmar que se abren "nuevas condiciones para luchar por la libertad sindical y política" en Cuba, para que la crisis no la paguen los trabajadores sino "sus círculos burocráticos, privilegiados y partidarios de la restauración del sistema capitalista" abriendo "la perspectiva de un gobierno obrero y de los trabajadores en la isla".

Por fuera de estas posiciones extremas, se ubican varios análisis que reconocen una serie de circunstancias contradictorias y complejas, entre las cuales podríamos incluir que: 1. Cuba está, efectivamente, en un proceso de restauración capitalista; 2. EE.UU. no logró doblegar la resistencia cubana por medio del bloqueo y los ataques directos y busca ahora hacerlo por otros medios; 3. Este cambio de estrategia de EE.UU. resulta viable y por tanto peligroso; 4. Las negociaciones permitieron a Cuba la obtención de algunos reclamos históricos como la libertad de los cinco y el ablandamiento del bloqueo.

En este marco de interpretación se ubican sectores afines a la experiencia cubana y vinculados a ella, aunque con cierta autonomía o capacidad crítica para explicar los rasgos negativos de la situación actual (entre ellos Claudio Katz, Modesto Guerrero o Néstor Kohan). Y desde otra perspectiva también sectores del trotskismo que han evidenciado una lectura más compleja, en primer lugar los históricamente más afines a la Revolución Cubana como Eduardo Lucita y el grupo de la IV Internacional mandelista, pero también otros, explicando las causas estructurales que imprimen una dinámica restauracionista (Rolando Astarita).

Izquierda Revolucionaria se ubica en esta línea de interpretación en el marco general de las discusiones, evitando tanto las posiciones conformistas oficiales de Cuba, como la crítica descontextualizada y con fundamentos falsos de algunos grupos trotskistas.


NOTAS:

3) Algunos dando gran relevancia al rol jugado por el Papa, como es el caso del teólogo de la liberación brasileño Frei Betto que incluso llegó a decir "El primer Papa nacido en nuestras tierras cumplió 78 años y nos dio de regalo el fruto de su habilidad diplomática: la reaproximación entre los Estados Unidos y Cuba."

4) Históricamente estos sectores del trotskismo calificaron a la dirección de la revolución cubana como "pequeñoburguesa" y a su estrategia guerrillera como "foquista", quitándole méritos a la conducción de ese proceso e incluso pretendiendo que la revolución se daba "a pesar de su dirección". Según decía Nahuel Moreno en referencia al castrismo y el sandinismo: "no tenemos ninguna estrategia común con esas direcciones pequeñoburguesas independientes del stalinismo. Ellas, como cualquier dirección pequeñoburguesa, oscilan entre la burguesía y la clase obrera. Juegan, ora un papel progresivo, ora un papel reaccionario, Pero a la larga es inevitable que traicionen a la revolución, en algún punto del proceso revolucionario por esa profunda razón de clase: son pequeñoburgueses" (Tesis sobre el guerrillerismo, Nahuel Moreno. 1973).

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