Nuevo sitio Un camino revolucionario en Argentina 18 Abril 2015

Trelew: un ejemplo de la unidad y de la lucha

La fuga de Rawson y la masacre de Trelew, fueron hechos centrales de los años ’70. Las organizaciones revolucionarias aparecían como un eje político de gran importancia para la lucha popular. Entre ellas se destacaban militantes revolucionarios que daban la vida en la lucha contra la explotación y la opresión, y que lejos de confiar en salidas reformistas e institucionales, planteaban un camino revolucionario, marcado por el ejemplo socialista de Cuba y el Che Guevara.

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Un camino revolucionario en Argentina | Trelew: un ejemplo  de la unidad y de la lucha

A principios de los '70 la dictadura de Onganía, Levingston y Lanusse trataba de evitar la movilización obrera y popular por medio de la persecución y la represión, encarcelando a los luchadores más destacados, secuestrando y asesinando.

En ese marco, la fuga, pondría en evidencia el desarrollo alcanzado por varias organizaciones revolucionarias, capaces de dar un duro golpe a la dictadura y lograr la fuga de algunos dirigentes revolucionarios del más alto nivel de responsabilidad en sus respectivas organizaciones: Mario Roberto Santucho (PRT-ERP), Domingo Menna (PRT-ERP), Gorriarán Merlo (PRT-ERP), Marcos Osatinsky (FAR), Roberto Quieto (FAR) y Fernando Vaca Narvaja (Montoneros).

En el penal de máxima seguridad de Rawson se encontraban encerrados más de 200 presos políticos de distintos sectores, muchos de ellos miembros de las organizaciones político- militares PRT- ERP, FAR y Montoneros.

El 15 de agosto se tomó el penal desde adentro, al tiempo que un grupo garantizaba la toma de un avión y otros organizaban el transporte. La acción se llevó adelante gracias a la colaboración mutua. Fue impulsada principalmente por el PRT-ERP y las FAR, y organizada también por los presos políticos de Montoneros. Como ejemplar expresión de lucha unitaria entre organizaciones revolucionarias de diferentes tendencias, se convirtió en un hito para los luchadores y los revolucionarios en el intento de dar pasos conjuntos para la revolución.

Los primeros en huir del penal llegaron a tomar el avión, viajaron a Chile y luego a Cuba, para pronto reintegrarse a la lucha revolucionaria en Argentina. Pero la siguiente camada, de 19 militantes, no pudo llegar a tiempo por un problema operativo. Al llegar al aeropuerto, lo tomaron y convocaron a una conferencia de prensa para hacer públicas las razones de su lucha, llamar la atención sobre la posible reacción represiva del gobierno y dejar en evidencia su buen estado de salud, antes de entregarse. La dictadura, luego de prometer garantías, los trasladó a la Base Aeronaval Almirante Zar de Trelew, donde los mantuvo detenidos algunos días, para luego fusilarlos. Sólo tres militantes sobrevivieron, mientras 16 cayeron muertos aquel 22 de agosto de 1972.

Las organizaciones revolucionarias con el pueblo

La fuga, y luego la masacre del 22 de agosto, pusieron en evidencia hasta qué punto estas organizaciones se desarrollaban en el seno del pueblo trabajador y contaban con el apoyo activo y la simpatía de importantes sectores populares. Primero se evidenció cuando se intentó velar a los fusilados acompañados de una amplia movilización, a la que el gobierno trató de acallar con la represión. Y desde entonces el ejemplo de Trelew se mantuvo presente en las consignas y planteos de lucha popular, expresando la voluntad unitaria y el abierto apoyo a las organizaciones armadas en consignas como "todos los guerrilleros son nuestros compañeros" o "ya van a ver, ya van a ver, cuando venguemos los muertos de Trelew".

La simpatía popular hacia los guerrilleros de Trelew, la inserción de las organizaciones revolucionarias y su dirección de organismos obreros y populares, la discusión abierta sobre la necesidad de una vía revolucionaria para la toma del poder y la organización de una nueva sociedad sin explotación, eran ejes centrales que atravesaban el movimiento político de entonces. Trelew se convirtió así, en una expresión política de la revolución. El importante ejemplo de la fuga, y la dolorosa pérdida de los 16 guerrilleros fusilados, hicieron de Trelew una bandera de lucha popular que ejemplificaba la integración de amplios sectores del pueblo con un proyecto revolucionario que peleaba por el poder con las armas en la mano.

La unidad de los revolucionarios

Trelew ejemplificaba, además, el punto más importante de acercamiento entre los revolucionarios marxistas del PRT, que desde sus orígenes luchaban por la toma del poder y el socialismo, con los sectores revolucionarios del peronismo que, si bien aún tenían expectativas en la vuelta de Perón, al mismo tiempo sostenían una lucha ejemplar contra la dictadura y se apropiaban de concepciones centrales de la estrategia revolucionaria, reclamando la necesidad del socialismo.

Aunque a principios del gobierno inaugurado en 1973 buena parte de la izquierda peronista intentó integrarse al régimen, la rápida derechización del peronismo y la creciente represión derivaron en su distanciamiento y un acercamiento a la izquierda. En ese contexto, la experiencia de Trelew era una bandera central. Ejemplificaba la unidad de los revolucionarios para desplegar una práctica común y ponía sobre la mesa la necesidad de una estrategia integradora para desarrollar la revolución por el socialismo.

Como repetirían en muchas oportunidades los militantes revolucionarios de entonces, el contexto de la cárcel, particularmente la experiencia de Rawson, en donde los compañeros de diferentes tendencias habían estrechado una gran solidaridad mutua en el enfrentamiento cotidiano contra a la represión, había ayudado a evidenciar la necesidad del acercamiento de los distintos grupos de revolucionarios, para tratar de limar sus diferencias.

Trelew se convirtió, desde entonces, en símbolo de la unidad de los revolucionarios, y en ejemplo que movilizaba los esfuerzos concretos por avanzar hacia una intervención unitaria para la lucha revolucionaria en pos del socialismo. Bajo su ejemplo se dieron importantes pasos que contribuían a una síntesis. La izquierda revolucionaria peronista se reclamó cada vez más claramente socialista. Las organizaciones revolucionarias marxistas hicieron importantes esfuerzos por avanzar hacia posiciones más integradoras. En ese espíritu, y en el contexto del golpe del '76, organizaciones de origen marxista (PRT y OCPO) y de origen peronista (Montoneros, en donde ya se habían integrado las FAR) daban pasos con la intensión de forjar una organización unitaria para la revolución por el socialismo en nuestro país, la OLA (Organización para la Liberación Argentina).

Por el camino de Trelew

Los planteos que alcanzó la generación del '70, cuyos hijos cayeron en Trelew, marcaron lo más avanzado en las concepciones políticas de nuestro país. Entonces se reconoció la necesidad de enfrentar a fondo la explotación y la opresión, y de luchar, consecuentemente, por el socialismo, contraponiéndose a los planteos reformistas, y optando en cambio por la lucha revolucionaria que ejemplificó el Che Guevara.

Evidentemente el contexto actual es muy distinto. Pero no es menos evidente que la necesidad de la revolución socialista sigue tan vigente como entonces. Por eso se nos plantea enfrentar a este sistema de explotación y construir un camino de organización y lucha que pueda hacernos avanzar por una perspectiva revolucionaria.

Es claro que asumimos las tareas desde un punto de menor desarrollo político y organizativo. Lo hacemos contando con el aprendizaje de más de 40 años de luchas, con avances y retrocesos.

En este marco, las tareas que nos plantea el esfuerzo de seguir el enorme ejemplo de Trelew, se extienden desde el plano de la lucha obrera y popular hasta el de la construcción de organización política, pues no contamos con un partido revolucionario y las corrientes que reivindicamos esa tradición tenemos déficits en la influencia y desarrollo en el movimiento obrero y popular.

Así, se nos plantea, por una parte, desarrollar la organización de base poniendo el centro de los esfuerzos en la clase trabajadora y sus organismos sindicales. Y en ese marco, promover la convergencia para la organización y la lucha desde abajo, para fortalecer el movimiento antipatronal y antiburocrático contribuyendo a su unidad y a su independencia política.

Por otra parte, avanzar en la coordinación entre organizaciones políticas de izquierda para poder impulsar planes de lucha por programas populares, con independencia del gobierno y la patronal para obtener conquistas, contribuir a la actividad del movimiento y a su avance organizativo, evitando las tendencias aparatistas que tratan de encauzar estos esfuerzos en sus propios proyectos políticos y/o electorales sin proponerse una política unitaria.

Y al mismo tiempo, fortalecer las relaciones y los procesos de discusión y comilitancia de aquellos grupos y militantes que recuperamos la tradición que ejemplifican los revolucionarios de Trelew, para poder avanzar hacia mayores niveles de organización política, en el camino de construir un partido revolucionario de los trabajadores en nuestro país, que pueda cumplir un papel central como orientador y organizador de la lucha con una perspectiva revolucionaria para conquistar el socialismo.

Avanzar por ese camino es el mejor homenaje que podeos rendirle a los revolucionarios de Trelew.

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