Nuevo sitio Un camino revolucionario en Argentina 18 Abril 2015

El viborazo y el clasismo en los años ´70

Luego del Cordobazo en mayo del ´69, y de los distintos levantamientos populares que protagoniza el pueblo trabajador a lo largo y ancho del país, se da un proceso de movilización obrera por la base a partir de la cual se logran recuperar importantes conducciones sindicales.

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Un camino revolucionario en Argentina | El viborazo y el clasismo en los años ´70

Tanto a nivel nacional como provincial, los gobiernos militares y sus interventores gobiernan cada vez con menos legitimidad. Así, a mediados de 1970, la dictadura encabezada por Levingston apuesta por Bernardo Bass como gobernador de Córdoba, cercano a la burocracia sindical, con el fin de contener la movilización(1).

El verano del 71 comienza agitado desde enero en Córdoba. En la zona de Ferreyra, en las fábricas Fiat Concord y Materfer se avanza contra la patronal, radicalizando los métodos de acción directa acompañando los paros con tomas de fábrica con rehenes. El 29 de enero un Plenario de Gremios de Córdoba resuelve la primera huelga general contra Bass. Durante febrero se conforma un "Comité de Lucha" de heterogénea composición. Allí convergen desde dirigentes independientes y antiburocráticos como Agustín Tosco, hasta burócratas como Simó de la UOM, pasando por el peronista combativo Atilio López. En este marco, al no poder contener el avance de la organización del pueblo se pone al frente de la provincia como interventor, a Uriburu, de una reconocida familia de la oligarquía cordobesa.

A días de asumir, el nuevo gobernador sentenciará, "en Córdoba anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios, que me depare el honor de cortarla de un solo tajo".

En contraparte, la movilización obrera enfrenta la amenaza de Uriburu gestando el "viborazo". Las jornadas más importantes de 1971 comienzan con la huelga de Fiat en enero. Uno de sus puntos más altos es la manifestación en la planta Materfer en marzo. Allí, las columnas de obreros chocan reiteradas veces con la policía en un levantamiento conocido como el "Ferreyrazo" que termina por levantar a toda la ciudad. En el marco de esas movilizaciones cae asesinado por las balas de la policía el trabajador de Fiat Alfredo Cepeda. Fue velado con la bandera del ERP y su sepelio se terminó convirtiendo en una gran movilización obrera y popular.

El 15 de marzo diferentes sectores sociales se concentran realizando distintos tipos de medidas en solidaridad con los obreros. Fue así que se realizaron barricadas en distintos barrios como el Güemes, la zona de Ferreyra, Alberdi y el Clínicas. Solamente en éste último barrio, según las crónicas de la época, se levantaron unas 200 barricadas(2). Por su parte, la columna de Luz y Fuerza dirigida por Tosco ocupó Villa Revol. Además, se realizaron ataques e incendios contra lugares simbólicos como el Jockey Club o el Banco del Interior.

El 16 de marzo llegaron de Buenos Aires las brigadas antiguerrilleras, acompañando la intervención por parte del Ministerio de Trabajo sobre los sindicatos más importantes como el Sitrac- Sitram, sumado a las órdenes de captura y posterior detención a dirigentes como Tosco o los delegados combativos de la FIAT. La resistencia continuó toda la semana, la CGT Cordobesa lanzó una huelga general que obligó a que Levingston pida la renuncia de Uriburu.

La emergencia del clasismo como actor protagónico

El Viborazo o segundo Cordobazo tiene algunas características importantes a destacar, y deja diversas enseñanzas. Un rasgo distintivo de este levantamiento popular, es el protagonismo que tiene en él el sector mas radicalizado de la clase obrera, con el clasismo y el sindicalismo independiente a la cabeza.

El nivel de politización y avance en la conciencia de los activistas obreros, se expresó también en la inserción de organizaciones de izquierda como el PRT, el PCR, el PST o Vanguardia Comunista, mucho más significativa que dos años atrás. En las imágenes de la época sobre el Viborazo se puede observar por ejemplo, la bandera del ERP, celeste y blanca con la estrella roja en el medio, flameando por primera vez en forma pública.

El segundo cordobazo será entonces el punto en donde termina de emerger una nueva generación de activistas que se incorpora a la política en años de lucha y profunda radicalización conformando lo que se conoció como el clasismo. Experiencias posteriores como el Villazo o las Coordinadoras Interfabriles de Buenos Aires, y el sur de Santa Fe en 1975, darán cuenta de la importancia de todo este proceso de radicalización de la clase obrera y movilización popular, en la que el clasismo, así como el sindicalismo independiente y combativo, tendrán una participación destacada.

Una discusión al interior de la izquierda

El clasismo es expresión de un momento de gran radicalización en la clase obrera, en donde una parte importante de los trabajadores alcanza grandes niveles de conciencia.

Como mencionamos arriba, el clasismo fue protagónico en algunas de las jornadas más importantes de la clase obrera argentina en un momento de agudización de la lucha de clases. Al mismo tiempo, ese sector radicalizado del movimiento obrero encontró limitaciones, que planteaban la necesidad de estrechar lazos con sectores del movimiento obrero y popular y que ante esa dificultad en determinados momentos llevaron a su aislamiento. En este sentido, hay diversas corrientes de izquierda, como el morenismo o quienes reivindicamos el PRT, que hemos hecho balances distintos de esta importante experiencia.

Gregorio Flores, militante del PRT, dirigente del Sitrac Sitram por aquellos años y referente del clasismo, sin dejar de reivindicar este proceso sostiene que, "es verdad, y es oportuno decirlo, en muchos casos nuestra inexperiencia sindical nos llevó a cometer gruesos errores… no nos dimos cuenta que debíamos darle prioridad a una alianza con los gremios independientes… Nuestra posición frente a la CGT negándonos a integrar el secretariado o el Comando de Lucha fue un garrafal error (…) Otro de nuestros gravísimos errores fue no hacer una alianza mas estrecha con estos sindicatos (los llamados "independientes" con Tosco a la cabeza) y también con algunos dirigidos por peronistas que tenían una actitud combativa… pero, claro, a veces caímos en un purismo ingenuo…"(3). Así, bajo su concepción, el dirigente de Sitrac considera que el clasismo tenía la tarea de articular con amplios sectores independientes y antiburocráticos, encauzando una amplia lucha del movimiento obrero para enfrentar a las patronales y el estado.

La corriente de Nahuel Moreno, por su parte, sacaba un balance muy distinto. En esa perspectiva, los compañeros del PTS en su libro Insurgencia Obrera, siguiendo el planteo de Moreno en su texto Después del Cordobazo, sostienen que "su clasismo [el del Sitrac Sitram] no dejó de tener un sesgo abstracto al no plantear concretamente la construcción de un partido de trabajadores, que levantase un programa revolucionario y que se convirtiera en una alternativa de independencia de clase, una perspectiva capaz de enfrentar la política y la ideología burguesa impuesta por el peronismo y las distintas expresiones de políticas de conciliación de clases impulsadas a través del "sindicalismo de liberación" de Agustín Tosco y por el peronismo "combativo" de Atilio Lopez" (4). En el mismo capítulo del texto, los compañeros acusan por estos supuestos problemas a "las limitaciones de las organizaciones que lo influyeron [al clasismo] política e ideológicamente…" (5).

Además de no compartir la caracterización del rol de dirigentes como Tosco y de expresiones como del sindicalismo de liberación e incluso del peronismo combativo, entendemos que hay en esta concepción una confusión entre las tareas del sindicato y las del partido revolucionario de la clase obrera. Para explicar mejor esta cuestión, nos basamos, una vez mas, en el texto que Luis Pujals, dirigente del PRT- ERP, escribiera precisamente en marzo de 1971: "El sindicato es un organismo amplio, de masas, donde pueden estar y deben estar todos los que están dispuestos a luchar contra los abusos de la patronal y por las reivindicaciones económicas, aunque no sean concientes de los objetivos de su clase, aunque no sean marxistas. Por eso es equivocado pretender que el sindicato se convierta en dirección de la lucha política del proletariado por la toma del poder. Esta concepción tiende a confundir las tareas del Partido y del Sindicato (…) No debe entenderse que por esto no es deseable la existencia de esas direcciones clasistas o revolucionarias. Por el contrario no sólo las luchas económicas están garantizadas [con direcciones clasistas y revolucionarias] contra toda claudicación, sino que además las movilizaciones de las masas puede ser canalizadas de una correcta táctica revolucionaria, que posibilite el desarrollo de la conciencia política de las masas, oponiéndolas a la política reaccionaria de la burguesía" (6).

Estos pasajes dan cuenta de lo importante que es insertarse en la clase obrera, no con la pretensión de que los organismos de base tomen las posiciones partidarias sino respetando la especificidad de las organizaciones sindicales para conformar amplias organizaciones en donde puedan integrarse todos los trabajadores.

Décadas después de esta enorme experiencia de la clase obrera y el pueblo argentino, en otra etapa y contexto histórico, es viable retomar estas experiencias para acompañar el proceso de recomposición antiburocrática que desde hace unos años vienen protagonizando los trabajadores en nuestro país. El Viborazo, así como la experiencia del sindicalismo clasista de los ´70, son sin dudas de los mejores ejemplos de organización de nuestro pueblo. Comprendiendo las diferencias entre una etapa y otra, en tales ejemplos debemos apoyarnos para seguir aportando a la recuperación sindical y la construcción de un movimiento obrero antiburocrático y combativo en la actualidad.


NOTAS:

1) En el período que va del Cordobazo, en mayo del 69, al Viborazo, en marzo del 71, se suceden cinco gobernadores provinciales: Caballero, Huerta, Reyes, Bass y Uriburu.

2) Brennan- Gordillo, Córdoba Rebelde, el cordobazo, el clasismo y la movilización social, Pág. 135.

3) Gregorio Flores, Sitrac- Sitram, la lucha del clasismo contra la burocracia sindical, Pág. 158.

4) Ruth Werner y Facundo Aguirre, Insurgencia Obrera, IPS, Pág. 443.

5) Por otra parte, en la película "Memoria para reincidentes" basada en el interesante trabajo Insurgencia Obrera, el PTS niega la influencia del PRT en todo este proceso de radicalización obrera. En una entrevista, un dirigente del PTS sostiene que "Santucho buscaba a los obreros para llevarlos al monte… la discusión no era si había que hacer la revolución o no, sino si se hacía con los trabajadores o se iba a la montaña", tergiversando una discusión estratégica entre la corriente encabezada en aquellos años por Nahuel Moreno y el guevarismo del PRT. Por ejemplo, entre otras cosas, en tal película, mientras se reivindica a Gregorio Flores por su construcción sindical en el Sitrac-Sitram, llamativamente en ningún lado se menciona su identidad partidaria (PRT).

6) Luis Pujals, "El papel de los sindicatos", publicado en El Combatiente, Nro. 56 de marzo de 1971.

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