Nuevo sitio Un camino revolucionario en Argentina 18 Abril 2015

Recuperando el ejemplo, pensamiento y acción de Agustín Tosco

Agustín Tosco nació un 22 de mayo de 1930, en el interior de Córdoba. Hijo de campesinos que viaja a la ciudad y estudia un oficio hasta llegar a trabajar en Luz y Fuerza, su trayecto biográfico inicial se enmarca en recorrido social del campo a la ciudad, durante el proceso de industrialización y el posterior ascenso del peronismo.

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Un camino revolucionario en Argentina | Recuperando el ejemplo, pensamiento y acción de Agustín Tosco

Su pensamiento no fue homogéneo. Su camino, como el de la clase a la que intentó representar y guiar fielmente, se desarrolla con cambios y profundizaciones al compás de la experiencia histórica y la lucha ideológica y política. Tempranamente, desde una perspectiva de clase, fue simpatizante del peronismo, y luego crítico. Es cuando Tosco inicia su vida sindical llegando a la conducción del sindicato de Luz y Fuerza de su provincia en 1953. Desde entonces, con el sindicato intervenido o él preso, sería re-electo hasta su fallecimiento.

Desde la conducción de su gremio en Córdoba, y luego desde la CGT local, Tosco realizó lo principal de su vida política. Como amplios sectores, tuvo expectativas en el frondizismo; conoció la etapa dura de la proscripción y la persecución; se entusiasmó con la Revolución Cubana, y su vivencia protagónica en el Cordobazo (1969), Viborazo (1971) y la masacre de Trelew (1972) lo convencieron de la necesidad de avanzar sin dilaciones hacia la revolución socialista.

Unidad y política

Es conocido que su prédica política principal, su objetivo más importante, fue el de la unidad, tras una bandera antiimperialista y revolucionaria común. En lo sindical y en lo político. Dirigente marxista cuya base era mayormente peronista, y sus compañeros de ruta de otras opciones ideológicas, supo hacer del sindicato una escuela de unidad de acción y programática para la militancia revolucionaria de la época:

"Los sindicatos deben llevar adelante una política. Una política que entendemos general y no partidaria, ya que las organizaciones obreras están compuestas por compañeros de distintos pensamientos políticos. La defensa del interés común de los trabajadores hace que la organización sindical en sí no deba ser partidaria, pero la clase obrera es para nosotros un agente fundamental en el proceso de liberación nacional y social argentino, y todo proceso de liberación nacional y social es esencialmente político. De ahí que debamos, los trabajadores, los representantes, actuar en la lucha política general, y al margen de una organización sindical, actuar dentro de los partidos políticos."

Por todo esto, Tosco no estuvo ausente de debates o cuestionamientos. Para él, era fundamental estrechar relaciones con el peronismo de izquierda o el peronismo sindical combativo. Así fue parte de la dirección de la CGT regional, bajo la conducción de Atilio López, peronista de izquierda, quien luego sería vice-gobernador de Córdoba con el retorno del peronismo al gobierno en 1973. Tosco apoyó esa candidatura, pero no apoyó al peronismo a nivel nacional. Formó parte también de la CGT de los Argentinos, dirigida por Raymundo Ongaro, ruptura de la CGT (1968) que entonces dirigía Vandor y luego Rucci. La CGT de los Argentinos, en su programa, reivindicaba la socialización de los medios de producción y la CGT Córdoba había votado el camino de "la lucha antiimperialista y por el socialismo". Miembros del emergente "clasismo", SITRAC y SITRAM, cuestionaron estas alianzas políticas y la participación en la dirección de la CGT regional por considerar que el sindicato debía llevar la independencia de clase hasta la delimitación absoluta de expresiones combativas, con las que se coincidía en los objetivos, pero no en las estrategias. Mirado desde hoy, podemos ver cómo Tosco no resignó en ningún momento su debate político por una alternativa que superara a Perón y al reformismo, mientras que la política de SITRAC- SITRAM llevó a ese sector al aislamiento y su posterior desarticulación, como varios de sus dirigentes reconocerían después.

Conceptos claves

Tosco tenía muy claro que la principal diferencia, entre un sindicalismo burocrático y otro antiburocrático, es ideológica antes que metodológica: "A mí juicio, la burocracia sindical es un resultado de la política del sistema que por todos los medios trata de mantener al sindicalismo en una función fundamentalmente economicista. Quienes no avanzan en su ideología, quienes se quedan jugando ese papel 'gremialista', ese estrecho papel economicista, terminan irremediablemente siendo burócratas. Porque si no hay conciencia de clase, si no hay conciencia del papel revolucionario y hegemónico dentro del proceso revolucionario de la clase obrera, se termina siendo un funcionario del sindicato, que podrá encarar, con mayor o menor honradez, los problemas económicos, sociales, de asistencia, etc., de una organización obrera. Pero sólo podrá dejar a esta organización obrera colocada en el papel de administrar parte de la plusvalía, digamos así, rescatada por vía de conquistas obreras, pero sin esforzarse por comprender el papel fundamental que debe jugar particularmente ahora el movimiento obrero en la Argentina y en América Latina, que es el de contribuir con todas las fuerzas populares, progresistas y revolucionarias, a liberar a nuestra patria, producir la liberación nacional y liberar al hombre de trabajo de la explotación del sistema capitalista, o sea la liberación social (…)"

Obviamente, el sindicalismo regimentado por el sistema, se convierte en maquinaria burocrática, conservadora y hasta disciplinadora y represiva. El segundo se esfuerza todo el tiempo por crear y garantizar todas las variantes posibles de democracia sindical que permitan fortalecer la discusión política y la unidad de acción de los trabajadores en esta perspectiva revolucionaria, partiendo del diálogo y el nivel de conciencia real de nuestros compañeros.

El que muere luchando…

Murió un 5 de noviembre de 1975, de una infección generalizada, en la clandestinidad, perseguido y condenado a muerte por la Triple A. Cerca de 20.000 personas lo velaron. Antes, había dicho: "Yo no me planteo cómo tendré que morir. Creo que mi fin será consecuente con mi lucha, no sé en qué circunstancia. Lo importante es morir con los ideales de uno. Ahora, no me gustaría morir habiendo traicionado a mi clase."

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